martes, 3 de enero de 2017

MANERAS DE DIOS PARA HABLARNOS (TERCERA PARTE DE TRES)


¿Por qué es tan importante que escuches a Dios hablar? Tres razones:

1. Me da la seguridad de que soy parte de la familia de Dios.

La prueba de que realmente conoces a Jesucristo y te relacionas con Él es que escuchas a Dios hablarte. Jesús dijo, “Yo conozco a los que me pertenecen y ellos oyen mi voz”, Juan 10:14, 16 (PAR) . Si nunca escuchaste a Dios hablarte, si nunca sentiste Su voz en tu corazón y mente, tienes muchas razones para dudar de que realmente eres un verdadero creyente, de que eres parte de la familia de Dios, y de que vas rumbo al cielo. Tienes buena razón para dudarlo porque Jesús dijo: “Los que me pertenecen, oyen mi voz”.

Cuando recién comienzas es difícil saber con seguridad: “¿Será Dios este que me está hablando o no?” No estás acostumbrado a Su voz. Pero si realmente eres hijo de Dios, vas a reconocer la voz de tu padre.
Si no te ocurre eso, si nunca oyes a Dios hablándote, debes recibir la salvación, porque no irás al cielo a menos que tengas una relación con Cristo. Eso es bien claro.
La salvación está al alcance de cualquiera que diga: “Jesús, quiero tener una relación contigo. Dios, deseo conocerte. Quiero comunicarme contigo”.
Algunos conocen acerca de Dios, pero no lo conocen a Él. Algunos conocen acerca de Jesús, pero no lo conocen a Él. Tienen una religión, no una relación.




Una de las pruebas de que eres cristiano es que Dios siempre te habla y tú lo oyes y lo escuchas, y también le hablas. Hay muchos que creen que Dios sólo le habla a los súper santos. No.
Ustedes, los que son padres, ¿le hablan solamente al hijo más listo? (Espero que contesten que no). Dios le habla a todos Sus hijos verdaderos: a los creyentes nuevos, a los más antiguos, a los recién convertidos, a los creyentes más crecidos. Me da la seguridad de que soy parte de la familia de Dios.

2. es tan importante que escuche a Dios hablar porque Me protege contra los errores.

La Biblia dice en Job: “(Dios habla) ...para apartarnos de hacer lo malo y alejarnos de la soberbia . . .para librarnos de caer en el sepulcro”. Si estás atento, Dios te advertirá por anticipado y evitarás cometer muchos errores en la vida, si de verdad comienzas a sintonizar a Dios. Él te advertirá.
Algunos que leen estas palabras están considerando divorciarse. Dios les dice bien claramente: “¡No!” Algunos están pensando en irse a vivir con alguien que no es su esposo o esposa sin casarse. Dios dice: “¡No!” Cada vez que ignoro la voluntad de Dios, me meto en problemas. A algunos en el trabajo los están desafiando a tomar una decisión antiética, y Dios está diciendo: “¡No lo hagas!” Otros están sintiendo el desafío de poner otras prioridades antes de Dios y de su familia. Dios les dice: “¡Eso es una necedad! No lo hagas”. Te evitará que cometas errores.

3. es tan importante que escuches a Dios hablar porque: Es el secreto de la vida productiva: escuchar a Dios momento tras momento.

Cuanto más dependo de la dirección de Dios, más éxito tengo. El éxito es conocer la voluntad de Dios y estar centrado en esa voluntad. Si quieres causar un impacto en tu vida, si quieres ser efectivo, es muy sencillo, sintoniza a Dios y haz lo que Él te pida que hagas.

¿Por qué se toma tanta molestia Dios para hablarnos? Porque nos ama; porque se interesa en ti; porque eres importante. No te creó sólo para que ocupes un espacio aquí en la tierra. Fuiste creado para estar en relación con Dios y si nunca la estableces, morirás habiendo pasado por alto precisamente lo que es el propósito de la vida.
Pasarás por alto la mismísima razón para la que fuiste creado. Él quiere relacionarse contigo.
Algunos de ustedes han sentido a Dios hablándoles hoy. Quizá se identificaron con algunas de las cosas de las que están escritas aquí. ¿Qué necesita decirte Dios hoy? Hebreos 3:15 dice: “Si ustedes oyen hoy su voz, no endurezcan el corazón”. No importa cuánto tiempo hayas ignorado la voz de Dios, aun así Él te ama y desea tener una relación contigo.

Haz esta oración mentalmente: “Jesucristo, entiendo que deseas tener una relación conmigo. Quiero llegar a conocerte y quiero hablar contigo. Ayúdame a pasar momentos a diario leyendo tu palabra. Ayúdame a aprovechar los estudios bíblicos, y las clases, y los maestros. Ayúdame a estar abierto a las ideas que Tú deseas darme. Ayúdame a ver cómo aun el dolor puede acercarme más a Ti. Jesucristo, hoy deseo abrirte mi vida y pedirte que seas Tú quien la maneja y que me dirijas y me guíes y me salves”.

Si hiciste esa oración de corazón, Dios te oyó. Estás comenzando un viaje flamante: la vida cristiana, que es una relación. Lo primero que debes hacer es ir a contárselo a alguien. Dile a tu persona más íntima, tu esposo, tu esposa: “Hoy me crucé al camino de Jesucristo”.



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