viernes, 6 de enero de 2017

¿¿¿COMO SE SI ES DIOS QUIEN ME HABLA??? PARTE TRES DE TRES





6. ¿TE TRAE CONVICCIÓN DE PECADO O CONDENA?

La convicción viene de Dios, la condenación viene del diablo. La convicción te señala el camino para que cambies, la condenación te hace sentir mal. Cuando Dios da convicción de pecado en tu vida, es siempre muy específico. Te dice: “Esta es una actitud, una conducta, o algo de tu vida que hay que cambiar”. Es muy específico y pone el dedo en la llaga. “La estás regando aquí”. Es muy específico.

Por otro lado, la condenación que viene del diablo es muy vaga y muy general, y básicamente te dice: “Eres malo; no sirves para nada. No vales un peso. Eres repugnante. Dios nunca te podría usar. Ni siquiera intentes más seguir a Cristo”. Es muy ambiguo.
Así que si tienes un sentido de culpa ambiguo, es condenación. Cuando Dios te habla de algo que debes cambiar en tu vida, es muy específico.
La convicción siempre te lleva a la acción para que cambies; la condenación lo único que hace es hacerte sentir mal. Cuando Dios te habla, te dice: “Esto es lo que anda mal en tu vida y esto es lo que debes hacer”. Te dice cosas específicas. Consecuentemente, eso te lleva a la confesión, al arrepentimiento y luego al perdón, y el sentimiento se va.
Por otro lado, en la condenación el diablo te dice: “No vales nada. ¿Y tú te dices ser cristiano? ¿quién te crees que eres? Deberías dejar de tratar de vivir para Dios porque no puedes hacer nada. Vas de caída en caída”. Satanás siempre te está humillando. La convicción de pecado viene de Dios, del Espíritu Santo. La condenación viene del diablo y debes diferenciar la una de la otra. Hay demasiados cristianos que confunden su baja autoestima con la voz de Dios. Lo que hacen es valerse de la voz de su pasado, de padres difíciles de complacer que, no importa cuánto
esfuerzo hacían, nunca era suficiente. Si te sacabas una nota mala, querían una mejor; te sacabas esa nota mejor y querían una muy buena; te sacabas esa nota muy buena y querían una nota excelente. Esa voz de padres difíciles de complacer que viene de tu pasado, la estás poniendo en boca de tu Padre celestial y crees que Dios está enojado contigo todo el tiempo. No es así. Dios no está esperando la oportunidad de poder darte una paliza.

Muchos creen que para ser espiritual uno debe andar por ahí todo el tiempo diciendo: “¡Me siento tan culpable! ¡Cómo le fallé a Dios!” No, no le fallaste, Él no depende de ti. Tú dependes de Él. Nunca lo decepcionarás a Dios porque Dios ya conoce cada pecado que vas a cometer. Ya lo conoce.
La convicción de pecado que es de Dios nos lleva a la confesión, al arrepentimiento, y al perdón. 1 Juan 1:9 dice: “Pero si reconocemos ante Dios que hemos pecado, podemos confiar siempre en que él, que es justo, nos perdonará y nos limpiará de toda maldad”. Él hace borrón y cuenta nueva. Dios no guarda resentimientos. Por otro lado, si todavía te sientes culpable por algo que ya le admitiste a Dios que estaba mal y le pediste que te lo perdonara y aun sientes culpabilidad después de haberlo confesado, esa culpabilidad no viene de Dios. Es de Satanás. Satanás hace tu pecado más pequeño antes de que lo cometas, “No es para tanto”; y luego que lo haces te dice: “¡Mira lo que hiciste!” Quiere que estés dando vueltas siempre sintiendo culpabilidad porque los cristianos que se sienten así no son útiles para servir a Dios. Lo hace más grande después de que lo confiesas. Si lo has confesado y está perdonado, toda culpa que sientas después de confesarlo no proviene de Dios; es del diablo. Apocalipsis 12:10 dice que Satanás es el acusador de los hermanos, los creyentes. Eso significa que Dios nunca te dice que eres un inútil. Y Dios nunca te dice que no tienes ninguna esperanza. ¿La idea te trae convicción de pecado en lugar de condenación?




7. ¿ME HACE SENTIR LA PAZ DE DIOS?

1 Corintios 14:33 dice: “Dios no es Dios de confusión". Así que si estás confundido, esa confusión no viene de Dios. Quizá venga de ti mismo o de otros, pero no de Dios. Si te sientes presionado y abrumado e impulsado a tomar una decisión precipitada, una decisión de vida importante, y te ves presionado a tomarla, ponlo en duda. Dios no funciona así. No existe ni un solo ejemplo en la Biblia en que Dios diga: “¡Apresúrate!” a una decisión importante. Ni una.
Así que, ponlo en duda. La Biblia dice que Dios es paciente. Dios prefiere que tu decisión sea acertada, no precipitada. Aun decimos eso cuando estás considerando aceptar a Cristo. Tómate tu tiempo y toma la decisión correcta. Yo creo que si escuchas lo que Dios te dice, llegarás inevitablemente a la conclusión de que debes entregar tu vida a Cristo, y vivir la vida como Dios ha querido que la vivas, cumpliendo Su propósito.

Colosenses 3:1 dice: “Que la paz de Dios gobierne en vuestros corazones”. Si de verdad es Dios quien te está hablando y tú crees que esta idea es de Dios, te va a traer paz al corazón. El Espíritu de Dios produce calma de espíritu. La preocupación y la ansiedad nunca son de Dios. Nunca. La Biblia dice: “¡No te preocupes!” ¡Se nos ordena no preocuparnos! Si te viene una idea que te provoca preocupación, ¡no es de Dios! Dios nunca te daría una idea que te dijo que no tuvieras. Debes buscar Su paz.

Yo quiero vivir para Jesús porque Él me ama tanto. Quiero hacerlo, no porque Él me esté castigando y haciéndome sentir mal, sino que lo quiero hacer por la paz que siento cuando estoy relacionado con Dios y por la armonía que existe entre Él y yo.
No hay nada más vital que oír a Dios. ¡Nada! Porque Dios te “armó” y te hizo de manera tal que pudieras tener relación con Él, y si esto te falta, no diste en el blanco del propósito para el que fuiste hecho. No es gran cosa que no entiendas si Dios quiere que compres un tipo de cereal u otro; eso no es de gran importancia. Pero necesitas que Dios te hable sobre muchas otras decisiones importantes de la vida. Y si estás tomando decisiones sin tomarte tiempo para escuchar y decir: “Dios, ¿qué quieres que haga? ¿qué debo hacer ahora?”, y si no haces que otros cristianos confirmen tus decisiones, y si no estás leyendo la Biblia y siguiendo estos siete pasos, tendrás un fracaso tras otro: en tu familia, en tus negocios, como padre o madre, en tus finanzas, en tu salud y en toda otra área de tu vida. Tiene sentido escuchar al Creador.
Es secreto para oír a Dios con claridad es llegar a conocerle más y más cada día. Cuanto más lo entiendes, mejor lo conoces, y más fácil se hace reconocer Su voz en una décima de segundo cuando te habla. Esfuérzate por conocer a Dios más y más cada día.
Quizá tú piensas que nunca oíste a Dios hablarte. Eso es un indicio de que no tienes una relación con Él. Juan 8:47 dice (NVI): “El que es de Dios escucha lo que Dios dice”. La razón por la que no lo escuchas es que no perteneces a Dios. Si nunca lo oíste hablar, significa que debes establecer una relación con Él.





Oración:

Si nunca le has abierto tu vida a Cristo, dile: “Amado Jesucristo, deseo y necesito escuchar tu voz. Necesito saber por qué camino quieres que yo vaya, Dios. Quiero establecer una relación contigo por medio de tu Hijo. Jesucristo, aunque no lo entiendo completamente, te pido que vengas a mi vida, que pongas tus pensamientos en mi mente y tu amor en mi corazón. Ayúdame a comenzar a crecer espiritualmente en Ti. No comprendo muy bien todo esto, pero de acuerdo a lo que sí entiendo, te abro mi vida”.

Otros tienen a Jesucristo en su vida pero hace mucho que no oyen Su voz, porque sus corazones se enfriaron y los oídos se les han tapado. Dios no tiene laringitis. Él sigue hablando todavía. El problema viene de tu lado. Por qué no le dices: “Jesucristo, perdóname por permitir que el pecado se interponga entre Tú y yo. Hay cosas que yo sabía que estaban mal, pero permití que entraran en mi vida. Te pido que me perdones y que me ayudes a hacerle frente a estas cosas para cambiar y enderezar lo que puedo. Quiero oírte a diario. Háblame. Ayúdame a sentir tu amor. Perdóname por las opiniones falsas que tengo

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