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viernes, 30 de diciembre de 2016

COMO ESCUCHAR A DIOS (TERCERA PARTE)


DEBO ELIMINAR LAS DISTRACCIONES.

Muchas veces no podemos oír a Dios porque nuestras mentes están llenas de otros pensamientos.
Tenemos las mentes llenas de otros asuntos del diario vivir, preocupaciones, planes, metas, ambiciones, cuentas, todos estos distintos tipos de cosas. Cuando nuestra mente está ocupada y siempre pensando y nunca dándole a Dios la oportunidad de que nos hable en quietud, Dios no puede comunicarse.

Muchas veces Dios ha querido hablarte pero la línea está ocupada. Muchas veces Dios ha querido hablarle a tu vida pero el teléfono estaba descolgado, y a Dios no se lo pone en espera.
Debes hacer tiempo. Cuando estás demasiado ocupado (y hay muchas cosas que son buenas pero que te pueden distraer), estás demasiado ocupado para escuchar a Dios.




En el V. 7 Jesús dice: “Otra parte cayó en medio de los espinos [malezas] y los espinos, al crecer con ella, la ahogaron.” V. 14: “La parte que cayó entre espinos son los que oyen, pero, con el correr del tiempo, los ahogan las preocupaciones, las riquezas y los placeres de esta vida, y no maduran”.
El tercer tipo de terreno donde el labrador arroja semillas, el terreno con malezas, representa la mente preocupada. Estamos abstraídos. La semilla germina y crece pero se ve ahogada por las malezas, antes de que pueda dar fruto.

¿A qué se debe que tanta gente viva una vida improductiva? A veces hablo con gente de 30, 40, 50, y aun 60 años, que dice: “No sé qué es lo que debo hacer con mi vida”. Eso me indica algo:
Que no estás pasando buen tiempo con Dios. El propósito de Dios no fue que anduvieras por ahí malgastando tu vida. Si pasaras tanto tiempo hablándole a Dios sobre tu vida, como lo haces preocupándote por la misma, tendrías mucho menos cosas por las que preocuparte. Dios no está jugando jueguitos contigo. Él tiene un plan y un propósito para cada vida, pero no vas a saber cuáles son si te pasas el tiempo mirando novelas o escuchando radio. Debes pasar tiempo con Dios.

Nos distraemos y permitimos que todo y todos empujen y alejen a Dios de nuestras vidas. Nunca se te ocurra confundir actividad con productividad. Algunos lo que en realidad hacen es estar dando vueltas. No han descubierto para qué los puso Dios aquí. ¿Por qué? Porque no están hablándole ni permitiendo que Él les hable a ustedes. Deben deshacerse de las distracciones.

Jesús dice que las distracciones son como la maleza. Nos da tres ejemplos.

Primero, que las preocupaciones pueden distraerte e impedirte que oigas a Dios hablar. Uno no puede orar y preocuparse al mismo tiempo. Las preocupaciones son los problemas y presiones del diario vivir. Cuando estás preocupado no puedes oír lo que Dios te quiere decir. Estás preocupado, distraído.

Segundo, Las riquezas pueden ser una maleza en tu vida. Podemos estar tan ocupados en ganar dinero (no importa si es mucho o poco), que no tenemos tiempo para Dios. Tan ocupados en ganarnos la vida, que en realidad no vivimos.
No gozamos de la vida como debemos. Nos levantamos a la mañana y vamos a trabajar.
Trabajamos mucho para pagar las cuentas, y para llegar a tener lo que tienen nuestros vecinos y mantener ese nivel, y luego nos caemos en la cama a la noche, nos levantamos a la mañana siguiente y hacemos lo mismo. Dios se queda afuera. Dios recibe las sobras de tu vida. En tu afán por ganar mucho dinero te puedes olvidar de Dios.

Tercero, los placeres. Los placeres no tienen nada de malo. ¿Quién crees que te dio la capacidad de disfrutar del placer? Dios. Dios ideó la diversión que hay en la vida. Dios te dio los sentidos, y la capacidad, y el sentido del tacto para que disfrutaras del placer. Dios desea que disfrutes de los placeres. Pero dice que puedes estar tan ocupado divirtiéndote que te olvidas de Él. Cuando la recreación reemplaza el culto a Dios . . . : “¡Estamos en vacaciones! Creo que no voy a ir a la iglesia este fin de semana . . . No voy a ir al estudio bíblico . . . Estamos en vacaciones así que no me voy a tomar momentos de quietud”. ¿De quién te estás tomando vacaciones? ¿De Dios? Puedes estar muy ocupado divirtiéndote (y Dios quiere que te diviertas) pero cuando eso se hace lo más importante en tu vida, adivina quién queda de lado.

Hay muchos distintos tipos de maleza. Puedes hacer tu propia lista de cosas que tienden a dejar a Dios afuera. Puede ser una relación, una responsabilidad . . . cualquier cosa. La maleza es todo aquello que me distrae e impide que haga tiempo para estar con Dios, que tome asiento para estar en silencio y orar y decir: “Dios, ¿hay algo que me quieras decir hoy?” Algunos días te dirá algo, otros no. Pero debes tener la línea libre para que así pueda hablarte.

Cuando descuido mi tiempo a diario con Dios, cuando dejo de asistir a mi grupo, cuando no voy a los momentos de adoración a Dios que paso junto a otros cristianos, no voy a los estudios bíblicos, cualquiera de esas cosas, comenzarán a crecer malezas en mi vida y la Biblia dice que van a ahogar mi vida espiritual. Voy a perder el gozo, la paz, el propósito, mi tranquilidad, mi capacidad de manejar el estrés, etc. La maleza sofocará tu vida, y va a aparecer simplemente por descuidar tu tiempo con Dios.



lunes, 25 de julio de 2016

Trago Amargo

¡Un clavo saca otro clavo!, ¡a mi no me ven la cara!, ¡esta me la cobro!, ¡conmigo no se juega!, ¡yo no soy juguete de nadie!, ¡el que me la hace me la paga!, y muchas frases mas afloran en nuestro vocabulario cuando estamos airados o decepcionados, cuando nos sentimos traicionados o asaltados en nuestra "buena fe". la ira embota nuestra cabeza y nubla nuestra razón, a tal punto de ser capaces de llevar a cabo actos de los que nos arrepentiremos el resto de nuestras vidas.




Poco a poco la ira se va convirtiendo en rencor y este en resentimiento y sin darnos cuenta el odio mina nuestro corazón y ya estamos a un solo paso no del amor como suele decirse sino de algo mas destructivo que el mismo odio y es la amargura.


La amargura se disfraza de muchas maneras en el interior de las personas y termina por arruinarles la vida de manera irremediable para muchos. La amargura tiene efectos pronunciados en el sistema inmunológico, al disminuir su resistencia a las enfermedades y alterar el mismo para que se produzcan las alergias. La respuesta autoinmune tiene lugar cuando su sistema ataca a ciertas partes de su propio cuerpo, como la artritis, fibromialgia, lupus, ciertas patologías cardíacas, algunos tipos de cáncer, diabetes tipo 1 y varias alergias. Estas son las que se conocían anteriormente con el nombre de “enfermedades del colágeno”, hoy conocidas como enfermedades autoinmunes.




La persona que realmente esta siendo dañada con la amargura el odio la ira y el resentimiento es quien las siente, la o las personas por las que se tienen estos sentimientos quizá ni están enteradas o ya para ellas esto paso y acabó,pero quien se niega a dejar ir estos malsanos sentimientos sufre todo tipo de daño, en el espíritu, el alma y el cuerpo.


HAGAMOS UN EXAMEN


1) ¿Existe una situación en su vida que aparece frecuentemente en la mente o le despierta durante la noche?
2) ¿Está maquinando maneras de vengarse si tan sólo tuviera oportunidad de hacerlo?
3) ¿Recuerda hasta los más ínfimos detalles de un evento que sucedió hace tiempo?
4) ¿Se siente ofendido y, debido a que usted estima es víctima, está justificando el resentimiento?
5) ¿Hay explosiones desmedidas en cuanto a incidentes que de otra manera tendrían menor
importancia?
6) ¿Le sucede que al leer la Biblia casi inconscientemente aplica la Escritura a otros en vez de a sí mismo?

¿QUE HACER ENTONCES CUANDO ESTAMOS AMARGADOS?


1) Ver la amargura como pecado contra Dios.
2) Perdonar al ofensor. “…perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo” (Efesios 4:31–32)

a) El perdón trae beneficios porque quita el resentimiento. Uno de los muchos beneficios de no
guardar rencor es poder tomar decisiones con cordura.
b) El perdón no es tolerar a la persona ni al pecado; no es fingir que la maldad no existe ni es
intentar pasarla por alto. (1ª Pedro 5:7).
c) El perdón no es simplemente olvidar, ya que eso es prácticamente imposible. El resentimiento
tiene una memoria como una grabadora, La única manera de apagar la grabadora es perdonar
d) El perdón no absuelve al ofensor de la pena correspondiente a su pecado. El castigo está en las manos de Dios, o quizá de la ley humana.
e) El perdón tampoco es un recibo que se da después que el ofensor haya pagado. Si no perdonamos hasta tanto la otra persona lo merezca, estamos guardando rencor.
f) El perdón no necesariamente tiene que ser un hecho conocido al ofensor
g) El perdón debe ser inmediato.
h) El perdón debe ser continuo.
i) El perdón debe marcar un punto final.



viernes, 22 de julio de 2016

¡QUE SUERTE!

Que buena suerte, que mala suerte, maldita suerte la mía, mi suerte no cambia, son frases que a menudo decimos o escuchamos decir, pareciera como si la suerte fuera la directora de la vida de las personas, una especie de dios etéreo, pero la verdad es solo una frase que refleja irresponsabilidad e ignorancia.
El diccionario define suerte así: Causa o fuerza que supuesta mente determina que los hechos y circunstancias imprevisibles o no intencionados se desarrollen de una manera o de otra. Lo que nos lleva a atribuirle a la suerte las buenas o malas cosas que pasan en la vida es esa manía de no asumir responsabilidad por nuestros actos, o la pereza de llevar a cabo determinadas acciones que cambiarían nuestro modo de vida, o lo que es peor aun es la expresión de una vida que se ha declarado abiertamente en derrota.



Andas buscando encantamientos?, riegos para tu casa?, juan del dinero?, estas con amuletos?, haces rezos y te haces rezar?, vas donde el brujo, el sortílego y el encantador? prendes velas de diferentes colores para que suceda...? haces símbolos de cosas para que pase esto o aquello?, estas leyendo la metafísica de Conie Mendez? o de nueva era? o de la Gnosis?, todo esto solo te enreda mas y mas y te arruina.



Dejarle a la suerte lo que pasara o no pasara en tu vida es engaño y es traición a ti mismo(a), es traicionar lo que eres y la capacidad que Dios te dio de poder transformar tu entorno y tu vida, es dejarse llevar derrotado por el río de la vida sin luchar por salir, es simplemente negarse a pararse y decidir que todo va a ser mejor de aquí en adelante.



No es sabio tener mas de un Dios y como solo existe uno, entonces no le atribuyas deidad a la suerte, no creas en sortilegios, riegos o rezos; cree en Dios y levántate tomado de su mano. LAS COSAS COMO SON.