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miércoles, 29 de julio de 2020

EMOCIONES FUERA DE CONTROL, LA TRISTEZA

2Co_7:10 (KADOSH) el dolor tratado en la manera de YAHWEH, produce el volverse del pecado a YAHWEH quien los lleva a la salvación, ¡y no hay nada por lo cual arrepentirse de esto! Pero el dolor manejado en la forma del mundo, produce sólo muerte.

Según LA BIBLIA la tristeza no es mala en si misma todo depende del camino que se escoge para tratarla, es normal la tristeza en periodos de duelo o gran perdida pero aun así debes prestarle atención. Cuando la tristeza se haga presente en tu vida, recuerda…





I. NO TE ACOMODES A VIVIR TRISTE, PUEDES CAER EN DEPRESIÓN Y ESTAR EN GRAN PELIGRO

A. LA TRISTEZA SUELE PRODUCIR CIERTOS EFECTOS PLACENTEROS (DE MANERA ENFERMIZA) A LOS MUCHOS SUELEN ACOMODARSE Y SE ABRAZAN A ELLA Y NO LA DEJAN IR

B. LA TRISTEZA PUEDE GENERAR LASTIMA POR SI MISMO, O HACER QUE OTROS SIENTAN LASTIMA POR EL TRISTE, AL PRINCIPIO PUEDE PARECER NORMAL, PERO A LA LARGA SE PUEDE CONVERTIR EN UNA FORMA DE VIDA MISERABLE Y RUINOSA

C. el dolor manejado en la forma del mundo, produce sólo muerte

II. SI LA TRISTEZA ES MOTIVADA POR ALGO QUE TE HICIERON

A. LA VENGANZA NO LA CONSIDERES COMO OPCIÓN el dolor manejado en la forma del mundo, produce sólo muerte

B. PERDONA, DESPÓJATE DEL DAÑO, LIBÉRATE, LA ÚNICA FORMA ES EL PERDÓN





III. SI LA TRISTEZA QUE SIENTES ES MOTIVADA POR ALGO QUE HICISTE

A. PERDONATE. NO ERES INFALIBLE, PUEDES HACERLO MEJOR PERO LA TRISTEZA NO ES EL CAMINO

B. PIDE PERDÓN. RECONOCER TUS ERRORES NO TE HACE MENOS, PERO SI ES EL PRIMER PASO PARA SER MEJOR

C. ARREPIÉNTETE. ES LA ÚNICA FORMA DE HACER QUE TODO LO MALO QUE ESTA PASANDO VALGA LA PENA. ACÉRCATE A DIOS ESTE ES TU MOMENTO.
Y RECUERDA “Jehová está cerca de los que están quebrantados de corazón; y salva a los que están aplastados en espíritu.” (Salmo 34:18)

EMOCIONES FUERA DE CONTROL: LA ANSIEDAD


ANSIEDAD: Estado mental que se caracteriza por una gran inquietud, una intensa excitación y una extrema inseguridad. es una respuesta de anticipación frente a estímulos que son percibidos por el cada uno como amenazantes y/o peligrosos.

Sal_119:28 Se deshace mi alma de ansiedad; Susténtame según tu palabra.

En caso de ansiedad, recuerda estas 4 cosas





I. CUANDO NO SEPAS QUE HACER… CONFÍA EN DIOS, EL TE GUIARA

si TUS PLANES SE HACEN BORROSOS, Y LO QUE PENSABAS QUE SABIAS NO FUNCIONA,
REFÚGIATE EN DIOS, EL TE ACOMPAÑARA Y TE ENSEÑARA LO QUE EL SABE.

II. CUANDO TE SIENTAS AMENAZADO… CONFÍA EN DIOS, EL TE GUARDARA

SI TE SIENTES RODEADO, Y QUE TODOS ESTÁN EN CONTRA
CUANDO ERES SEÑALADO AUN POR LOS QUE PROMETIERON ESTAR A TU LADO
CUANDO LO QUE HABÍAS CONSTRUIDO PARA ESCONDERTE SE CAE COMO CASTILLO DE NAIPES
EL ES TU ESCONDEDERO, EN DIOS TIENES UN CASTILLO FUERTE, UNA ROCA FIRME, CONFÍA

III. CUANDO A TU ALREDEDOR RONDA LA MUERTE… CONFÍA EN DIOS, EL TE DARÁ VIDA

AHORA TIENES QUE SALIR CON TAPABOCAS Y TODOS HABLAN DE TRAGEDIA Y PANDEMIA
APARTE DE ESO LAS ENFERMEDADES DE SIEMPRE SIGUEN ESTANDO ALLÍ
JESÚS ES TU MEDICINA Y TU MEDICO, EL venció LA MUERTE y tiene vida para ti, descansa





IV. CUANDO TODO SE SALIO DE CONTROL… CONFÍA EN DIOS, EL CONTROL ESTA MEJOR EN SUS MANOS

De hecho, nada ha estado enteramente bajo control, tener el control solo ha sido un espejismo
Queriendo tener el control nos alejamos del lugar seguro
1Pe_5:7 echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.

martes, 10 de enero de 2017

FORMAS DE SINTONIZAR A DIOS (quinta parte)


5. DEBO ADORAR.

Le agradeces a Dios por haberte hablado. Habacuc 3:2 dice: “Oh, Señor, ahora he oído tu palabra y te adoro reverente”. Dice, “Ahora que me has hablado, te amo y quiero expresarte mi amor”. Cuando has recibido una respuesta amorosa de Dios, le has hecho una pregunta y escuchaste la respuesta mentalmente, y la anotaste, vas a querer amar más al Señor y acercarte más a Él. Esto convierte a la oración de monólogo en diálogo, en conversación.




Siempre hablamos de que Jesús quiere tener una relación con nosotros; pues, uno no puede tener relación sin que haya gente conversando. Si es uno solo el que habla, no hay relación. Debes tomar estos pasos y hacer el tiempo.
Te digo una cosa: Si practicas estas cosas y comienzas a usarlas en tu vida, la mayoría de las veces Dios te hablará, porque tiene interés en tu vida. Esa es la diferencia entre conocer sobre Dios y conocer a Dios.
En realidad, hay tres tipos de relación que puedes tener. Puedes creer en Dios: es el nivel más inferior de relación. Puedes estar familiarizado con Dios: es una relación un poquitito más profunda. O puedes ser amigo de Dios: Este es el tipo de relación que Jesús quiere tener contigo.  Él dice: “Quiero llamarlos ‘mis amigos’, así podemos conversar, discutir, dialogar, hablar, y conocernos mutuamente”. Dios quiere que seas Su amigo. 



Si deseas comenzar a practicar estos pasos bíblicos, tu vida cristiana quedará expuesta a una dimensión totalmente nueva. Se convertirá en una gran aventura para ti, en un gran gozo.  Es obvio que esta no es la única forma en que Dios te habla, pero es una forma importante por la cual Dios puede captar tu atención, y tú puedes oírlo hablarte.

FORMAS DE SINTONIZAR A DIOS (cuarta parte)

4. DEBO ESCRIBIR.

Debes anotar, escribir las ideas que recibes. Fíjate qué es lo que hizo Habacuc “El Señor me respondió así: ‘Escribe claramente en tablas lo que yo te revele’”. Fíjense cómo evoluciona todo: En el capítulo uno, Habacuc le hace seis preguntas a Dios. Capítulo 2, él espera, se calma, y observa lo que dice el Señor: “Esto es lo que quiero que hagas, escribe claramente lo que yo te revele”. En el capítulo uno él escribe su oración a Dios, y cuáles son sus preguntas para Dios. En el capítulo dos, escribe las respuestas que Dios le da.




¿Qué tiene que ver eso conmigo? Para muchos la vida de oración se ha hecho rutinaria; es aburrida. No les gusta orar porque terminan diciendo las mismas cosas vez tras vez. Están estancados en una zanja y en una rutina.

Solución para salirse de la rutina: Escribe las oraciones tal como las piensas. Cómprate una carpeta o alguna libreta de apuntes, no importa qué, y mientras oras, escribe las oraciones. Este es el hábito espiritual de registrar los acontecimientos diarios de tu vida. Casi todos los personajes cristianos importantes de la historia escribieron su diario privado. Anotaban sus oraciones, lo que le querían decir a Dios y luego esperaban. Y después anotaban las ideas e inspiración que Dios les daba, y lo que Dios les contestaba. Hacer esto tiene muchos beneficios.




Quizá te preguntes, ¿está bien escribir mientras oro? Por supuesto. Si quieres que te dé un ejemplo de un diario espiritual privado, hay un libro entero que es así. Se llama el libro de los Salmos. En casi cada uno de los Salmos, David comienza con una pregunta: “Dios, ¿cómo puede ser que mis enemigos están prosperando y a mí, que estoy tratando de vivir por Ti, no me va bien?” Y luego David espera, y observa, y anota la respuesta de Dios. A eso se le llama los Salmos.

Son muchos los beneficios de comenzar con este hábito de un diario personal. En primer lugar, te ayuda a mantener tu concentración. Le da algo que hacer a tu cuerpo mientras oras. Te hace concentrar. Tu mente no divaga cuando estás anotando lo que estás pensando.




Otro beneficio es que te permite recordar qué le dijiste a Dios y qué es lo que Dios te contestó. No hace falta que aprendas la misma lección vez tras vez. Como la anotaste, puedes volver hacia atrás y repasarla. El tercer beneficio, y hablaremos de esto la semana que viene, es que después te permite poner la idea a prueba. La Biblia dice que no todas las ideas provienen de Dios. Algunas son del diablo, otras de Dios, algunas son de inspiración propia. ¿Cómo las podemos diferenciar? La semana que viene les voy a hablar sobre las seis formas de poner una idea a prueba, pero no debes poner las oraciones e ideas a prueba ni analizarlas mientras oras. Eso arruinaría el espíritu de todo esto. Así que, simplemente debes orar y recibir lo que Dios te quiera decir; anótalo, y más tarde puedes volver hacia atrás, observarla, y ponerla a prueba.

FORMAS DE SINTONIZAR A DIOS (tercera parte)

3. DEBO OBSERVAR.

Permite a Dios que te dé una imagen mental. La tercera cosa que dice Habacuc es: “ . . . para ver qué me indica el Señor”. Subrayen “ver”. Dice: “...para ver qué me indica el Señor”. A mí me parece que tiene más sentido decir: “ ..voy a escuchar lo que dice Dios”. Uno escucha lo que dice la gente, no ve lo que dicen. ¿Por qué dijo eso




Una clave importante para oír a Dios es comprender que a menudo la voz de Dios es visual. A menudo Dios quiere hablar por medio de imágenes mentales. Hay centenares de ejemplos de esto en las Escrituras, donde la gente estaba orando y Dios les daba una imagen o visión mental. Se encuentra por todas las Escrituras. Es la forma primordial en que Dios se comunica con la gente: por medio de ideas que planta en tu mente. Te pone un cuadro o una imagen o una visión mental en la cabeza.

En el libro de los Salmos, Dios nos enseña a sintonizarlo por medio de la meditación bíblica y de la visualización bíblica. ¿Qué hace Satanás? Se aparece y las falsifica. Los médiums de la Nueva Era tratan de falsificar la comunicación con Dios.
Ló único que estoy diciendo es esto: Dios te dio la capacidad de la imaginación. No permitas que el diablo te la quite.
Te alejas, luego esperas, y después observas; y tratas de observar o ver lo real. ¿Qué quiere decir eso?

Efesios 1:18 (PAR): “Oro y pido que los ojos de su corazón sean iluminados para que puedan conocer la esperanza a la que han sido llamados”. Dice: “Pido que los ojos de su corazón sean abiertos”. Yo creía que tenía los ojos en la cabeza. No está hablando de los ojos físicos. Está hablando de los ojos espirituales, de los sentidos espirituales. Cuando naciste físicamente, naciste con los sentidos físicos: el oído, el gusto, el tacto, el olfato, y la vista. Cuando naciste espiritualmente, naciste de nuevo y recibiste sentidos espirituales: ojos espirituales, oídos espirituales.




Muchos de ustedes son pensadores visuales por naturaleza. Hay dos tipos de pensadores: los pensadores visuales y los pensadores digitales. Yo no soy uno de los pensadores visuales, soy un pensador digital. En mis pensamientos no hay colores brillantes y hermosos. Muchos de ustedes sí, y eso es muy normal, así los creó Dios. Hay estudios que muestran que entre el 50-75% de la población ve y piensa en imágenes. Los que son así saben de qué hablo. Cuando leen la Biblia, no sólo están leyendo una historia sino que ven toda la historia en la mente. La ven desarrollarse.




Ustedes piensan de ese modo. Eso significa que les es mucho más fácil a ustedes que al resto de nosotros permitir a Dios que les dé una imagen. Pero, ¿qué del resto de nosotros que no pensamos de ese modo? La Biblia dice en Hebreos 5:14 que debemos ejercitar nuestros sentidos espirituales. Puedes fomentar tu capacidad de ver con los ojos espirituales si lo practicas y permites que Dios lo haga en tu vida. Te puedes adiestrar tú mismo. Cuando estás en silencio, y te calmas, y te liberas de todas las distracciones, puedes sencillamente decir: “Jesús, ¿hay algo que desees mostrarme? ¿Deseas darme alguna idea, una inspiración?”

FORMAS DE SINTONIZAR A DIOS (segunda parte)


2. DEBO ESPERAR.

Esperar significa poner en calma tus pensamientos y emociones. Necesitas poner todo tu ser en calma. Lo segundo que dice Habacuc es: “Me subiré a la torre”. “Esperaré”. ¿Qué significa esto? Significa que voy a quedarme ahí por un tiempo hasta que algo ocurra.
Dios le habla a quien se toma el tiempo para escucharlo. La mayor razón por la que muchos de nosotros no oímos a Dios es porque estamos demasiado ocupados. La prisa es la muerte de la oración. Si quieres oír a Dios hablar, debes no solamente irte a un lugar silencioso sino que también debes poner en calma tu mente y tus emociones.
Les voy a hacer una descripción de la razón por la que la mayor parte de la gente queda insatisfecha con la oración. La siguiente es una experiencia típica de oración: Hoy vas a orar y te alejas a solas. Quizá encuentras un lugar silencioso. Pero al instante que te sientas a orar, tu mente comienza a hacerte recordar todas las cosas que no hiciste todavía.




¿Cómo pones tus pensamientos y emociones en calma? Les voy a dar una técnica bíblica para concentrarnos en Dios.
David dijo que hay que hacer dos cosas mental y emocionalmente para poder oír a Dios

a. Afloja el cuerpo. Salmos 46:10: “Quédense quietos, reconozcan que yo soy Dios”.
Si deseas relajar la mente, lo primero que debes hacer es aflojar el cuerpo. Debes despreocuparte, estar quieto, ponerte cómodo. La Biblia dice que David se sentaba ante Dios cuando oraba. Ponte en una posición cómoda. Libera la tensión muscular. Tu cuerpo afecta tu actitud. Si no te sientes bien físicamente, tus emociones y tu humor se ven
afectados. Tu cuerpo afecta tus actitudes. Están vinculados. Al aflojarse tu cuerpo, se relaja tu mente. Afloja el cuerpo. La Biblia dice: “Estén quietos”. Una vez que mi cuerpo está quieto, entonces . . .





b. Espera en silencio. Salmos 62:5 dice: “Alma mía, espera en silencio solamente en Dios”.
Esperar significa que toma tiempo. Es difícil darnos prisa para calmarnos. Obligarnos a nosotros mismos a calmarnos rápido no funciona bien. Hacer un esfuerzo por calmarte es casi tan efectivo como forzarte a dormir. No funciona. Uno no puede forzarse a dormir. Hay que esperar hasta que uno se duerma. ¡Toma tiempo! Dios le habla a aquellos que se toman el tiempo para escucharle. Si estás de prisa, no oyes a Dios hablarte. Debes alejarte y luego esperar en silencio, lo cual calma tus pensamientos y tus emociones.
2 Reyes 3:15 dice que Elías pedía que se tocara música suave mientras trataba de sintonizar a Dios para encontrar la respuesta a la pregunta que tenía. Decía: “Traigan al arpista”, y hacía que el arpista tocara mientras él sintonizaba a Dios. Una vez que tu cuerpo está quieto y tu mente está en calma, te sensibilizas a la voz de Dios hablándote. La calma interior le abre el intercomunicador a Dios, y puedes oírlo.
La meta de la oración no es que pongas la mente en blanco. La meta de la oración es oír, sintonizar la voz de Dios para que le puedas hablar, y para que Él te pueda hablar a ti. Aléjate, y luego espera.





FORMAS DE SINTONIZAR A DIOS (primera parte)

Es un hecho que Dios le habla a la gente hoy en día. A veces dices: “Señor, ¿será que debo casarme con esta persona?”, “¿será que debo cambiar de trabajo?”, “¿qué hago con mis niños en esta situación?”, “¿será que debo hacer esta inversión?” Dios desea tratar esos temas contigo, pero debes estar sintonizado a Él.

1. DEBO ALEJARME.

Lo primero que debes hacer si quieres oír a Dios hablarte, es alejarte, retirarte. Es decir, vete solo a algún lugar silencioso. Habacuc dice: “Me subiré a la torre de vigilancia”. Esa es una expresión hebrea que significa: me voy solo, me voy sin nadie, voy a eliminar las distracciones exteriores para poder oír a Dios hablar. Búscate un lugar silencioso.




En el mundo actual eso a veces se hace difícil, sobre todo para las madres de niños que no van a la escuela todavía. Susanna Wesley, que era madre de 18 hijos. Dos de sus hijos, Charles y John, moldearon la Inglaterra de esa época. Charles Wesley escribió varios centenares de canciones e himnos que aun hoy se cantan en las iglesias. John Wesley fue el fundador de la denominación Metodista. Ambos produjeron un profundo impacto. ¿Cómo hacía Susanna Wesley, con 18 niños, para encontrar un lugar silencioso para orar? Esta era su solución:
Todas las tardes se sentaba en la sala y se ponía el delantal sobre la cabeza. Los niños sabían que cuando su madre estaba en su silla meciéndose con el delantal sobre la cabeza, no había que molestarla. ¡Querer es poder! Búscate un lugar donde puedas estar en silencio y estar a solas con Dios y puedas oírle.




Una de las razones por las que no escuchas a Dios hablarte más a menudo es porque hay mucho ruido a tu alrededor. El radio siempre está encendido, la TV siempre está encendida, el fax siempre está encendido, tu localizador siempre está encendido, caminas escuchando música con auriculares: hay mucho ruido a tu alrededor, por lo tanto no puedes escuchar la pequeña, suave voz de Dios.
El primer paso es que te alejes, que te retires y te vayas solo. Vete a solas a un lugar silencioso. Lucas 5:16 dice: “Con frecuencia él [Jesús] se retiraba a lugares solitarios y oraba”. Jesús llevaba una vida muy activa, sin embargo dice que a pesar de eso Él se alejaba a menudo. Lo convirtió en un hábito. Si Él tenía que hacerlo, cuánto más nosotros.




Necesitamos alejarnos de las distracciones, necesitamos descolgar el teléfono, de otro modo te llamarán cuando estás orando. Vete solo, elimina toda distracción exterior posible. Si eso fuera todo lo necesario para que escuches a Dios, sería bien fácil. Sería cuestión de irse a solas, y escucharías a Dios cada vez que lo hicieras. Pero DESPUÉS de irte a un lugar silencioso, debes ponerte en calma, poner en calma tu mente y tus emociones. Eso te lleva al segundo paso.

TRES CONDICIONES PREVIAS PARA HACERLE UN PEDIDO A DIOS

Cuando pides el consejo de Dios, hay tres condiciones previas.

1. DEBO CREER QUE DIOS TIENE INTERÉS EN LOS DETALLES DE MI VIDA.

Mateo 6:31-32 dice: “Así que no se preocupen diciendo: '¿Qué comeremos?' o '¿Qué beberemos?' o '¿Con qué nos vestiremos?' . . . el Padre celestial sabe que ustedes las necesitan”. Ese versículo me resulta asombroso porque dice que Dios se interesa por lo que yo visto. Dios se interesa por lo que bebo y lo que como. Se interesa por cada detallito de mi vida. Dios se interesa más en los detalles de tu vida que tú mismo, porque Él te creó. Hasta que llegues a comprender eso, no vas a venir a Dios a hacerle preguntas sobre los detalles de tu vida porque seguro que dices: “No lo quiero molestar a Dios”. Él se interesa porque es tu Padre celestial y te creó. Está mucho más interesado de lo que tú crees.




2. DEBO HACER PREGUNTAS ESPECÍFICAS A DIOS.

Cuando buscas la guía de Dios, hazle preguntas específicas. Cuanto más específica es la pregunta, mejor te la puede contestar Dios. En lugar de decir: “Dios, ¿quieres decirme algo?”, dile: “Dios, ¿qué piensas sobre . . .?” “¿Cuál es el próximo paso?” “¿Qué debo hacer aquí?” “¿Cómo debo hacerlo?” En el Nuevo Testamento Dios dice más de veinte veces: “Pide”. Dice: “Pide . . . Busca . . . Toca . . .”. Dice la Escritura: “El que desee saber lo que Dios espera de él,
pregúntele al Señor. Él con gusto le responderá”. Santiago dice que no tenemos porque no pedimos.
Dios quiere que pidas consejo. Él está a la espera y está dispuesto. Quiere que pidas consejo sobre tus relaciones, sobre tu carrera, sobre tu salud, sobre tus finanzas. Está ansiosamente esperando hablarte. Así que debes pedir, y creer que Él tiene interés en los detalles.

3. DEBO CREER QUE DIOS DESEA RESPONDERME.

Dice en Santiago 1:5-6: “ . . . (Dios) siempre está dispuesto a conceder sabiduría en abundancia a los que la solicitan; ¡Y la da sin reproches!. Ah, pero hay que pedirla con fe . .”.
Subrayen “hay que pedirla con fe”. Dios está más dispuesto a hablarte a ti, que tú dispuesto a hablarle a Él. Recuerda que Él intentó captar la atención de Samuel cuatro veces. Cuando uno realmente espera respuestas a su oración, entonces se pone a orar. Y cuando uno se pone a orar, entonces realmente recibe respuestas.
Cuando vienes a Dios, debes hacer un pedido específico y preguntarle cómo desea Él manejar la situación, y debes esperar la respuesta. En el capítulo 1 del libro de Habacuc, él le hace seis preguntas específicas a Dios. Luego en el capítulo 2 espera, escucha a Dios contestarle, y anota lo que escucha. “Me subiré a la torre de vigilancia y esperaré para ver qué me indica el Señor.
El Señor me repondió así: ‘Escribe lo que yo te revele.’”.



viernes, 6 de enero de 2017

¿¿¿COMO SE SI ES DIOS QUIEN ME HABLA??? PARTE TRES DE TRES





6. ¿TE TRAE CONVICCIÓN DE PECADO O CONDENA?

La convicción viene de Dios, la condenación viene del diablo. La convicción te señala el camino para que cambies, la condenación te hace sentir mal. Cuando Dios da convicción de pecado en tu vida, es siempre muy específico. Te dice: “Esta es una actitud, una conducta, o algo de tu vida que hay que cambiar”. Es muy específico y pone el dedo en la llaga. “La estás regando aquí”. Es muy específico.

Por otro lado, la condenación que viene del diablo es muy vaga y muy general, y básicamente te dice: “Eres malo; no sirves para nada. No vales un peso. Eres repugnante. Dios nunca te podría usar. Ni siquiera intentes más seguir a Cristo”. Es muy ambiguo.
Así que si tienes un sentido de culpa ambiguo, es condenación. Cuando Dios te habla de algo que debes cambiar en tu vida, es muy específico.
La convicción siempre te lleva a la acción para que cambies; la condenación lo único que hace es hacerte sentir mal. Cuando Dios te habla, te dice: “Esto es lo que anda mal en tu vida y esto es lo que debes hacer”. Te dice cosas específicas. Consecuentemente, eso te lleva a la confesión, al arrepentimiento y luego al perdón, y el sentimiento se va.
Por otro lado, en la condenación el diablo te dice: “No vales nada. ¿Y tú te dices ser cristiano? ¿quién te crees que eres? Deberías dejar de tratar de vivir para Dios porque no puedes hacer nada. Vas de caída en caída”. Satanás siempre te está humillando. La convicción de pecado viene de Dios, del Espíritu Santo. La condenación viene del diablo y debes diferenciar la una de la otra. Hay demasiados cristianos que confunden su baja autoestima con la voz de Dios. Lo que hacen es valerse de la voz de su pasado, de padres difíciles de complacer que, no importa cuánto
esfuerzo hacían, nunca era suficiente. Si te sacabas una nota mala, querían una mejor; te sacabas esa nota mejor y querían una muy buena; te sacabas esa nota muy buena y querían una nota excelente. Esa voz de padres difíciles de complacer que viene de tu pasado, la estás poniendo en boca de tu Padre celestial y crees que Dios está enojado contigo todo el tiempo. No es así. Dios no está esperando la oportunidad de poder darte una paliza.

Muchos creen que para ser espiritual uno debe andar por ahí todo el tiempo diciendo: “¡Me siento tan culpable! ¡Cómo le fallé a Dios!” No, no le fallaste, Él no depende de ti. Tú dependes de Él. Nunca lo decepcionarás a Dios porque Dios ya conoce cada pecado que vas a cometer. Ya lo conoce.
La convicción de pecado que es de Dios nos lleva a la confesión, al arrepentimiento, y al perdón. 1 Juan 1:9 dice: “Pero si reconocemos ante Dios que hemos pecado, podemos confiar siempre en que él, que es justo, nos perdonará y nos limpiará de toda maldad”. Él hace borrón y cuenta nueva. Dios no guarda resentimientos. Por otro lado, si todavía te sientes culpable por algo que ya le admitiste a Dios que estaba mal y le pediste que te lo perdonara y aun sientes culpabilidad después de haberlo confesado, esa culpabilidad no viene de Dios. Es de Satanás. Satanás hace tu pecado más pequeño antes de que lo cometas, “No es para tanto”; y luego que lo haces te dice: “¡Mira lo que hiciste!” Quiere que estés dando vueltas siempre sintiendo culpabilidad porque los cristianos que se sienten así no son útiles para servir a Dios. Lo hace más grande después de que lo confiesas. Si lo has confesado y está perdonado, toda culpa que sientas después de confesarlo no proviene de Dios; es del diablo. Apocalipsis 12:10 dice que Satanás es el acusador de los hermanos, los creyentes. Eso significa que Dios nunca te dice que eres un inútil. Y Dios nunca te dice que no tienes ninguna esperanza. ¿La idea te trae convicción de pecado en lugar de condenación?




7. ¿ME HACE SENTIR LA PAZ DE DIOS?

1 Corintios 14:33 dice: “Dios no es Dios de confusión". Así que si estás confundido, esa confusión no viene de Dios. Quizá venga de ti mismo o de otros, pero no de Dios. Si te sientes presionado y abrumado e impulsado a tomar una decisión precipitada, una decisión de vida importante, y te ves presionado a tomarla, ponlo en duda. Dios no funciona así. No existe ni un solo ejemplo en la Biblia en que Dios diga: “¡Apresúrate!” a una decisión importante. Ni una.
Así que, ponlo en duda. La Biblia dice que Dios es paciente. Dios prefiere que tu decisión sea acertada, no precipitada. Aun decimos eso cuando estás considerando aceptar a Cristo. Tómate tu tiempo y toma la decisión correcta. Yo creo que si escuchas lo que Dios te dice, llegarás inevitablemente a la conclusión de que debes entregar tu vida a Cristo, y vivir la vida como Dios ha querido que la vivas, cumpliendo Su propósito.

Colosenses 3:1 dice: “Que la paz de Dios gobierne en vuestros corazones”. Si de verdad es Dios quien te está hablando y tú crees que esta idea es de Dios, te va a traer paz al corazón. El Espíritu de Dios produce calma de espíritu. La preocupación y la ansiedad nunca son de Dios. Nunca. La Biblia dice: “¡No te preocupes!” ¡Se nos ordena no preocuparnos! Si te viene una idea que te provoca preocupación, ¡no es de Dios! Dios nunca te daría una idea que te dijo que no tuvieras. Debes buscar Su paz.

Yo quiero vivir para Jesús porque Él me ama tanto. Quiero hacerlo, no porque Él me esté castigando y haciéndome sentir mal, sino que lo quiero hacer por la paz que siento cuando estoy relacionado con Dios y por la armonía que existe entre Él y yo.
No hay nada más vital que oír a Dios. ¡Nada! Porque Dios te “armó” y te hizo de manera tal que pudieras tener relación con Él, y si esto te falta, no diste en el blanco del propósito para el que fuiste hecho. No es gran cosa que no entiendas si Dios quiere que compres un tipo de cereal u otro; eso no es de gran importancia. Pero necesitas que Dios te hable sobre muchas otras decisiones importantes de la vida. Y si estás tomando decisiones sin tomarte tiempo para escuchar y decir: “Dios, ¿qué quieres que haga? ¿qué debo hacer ahora?”, y si no haces que otros cristianos confirmen tus decisiones, y si no estás leyendo la Biblia y siguiendo estos siete pasos, tendrás un fracaso tras otro: en tu familia, en tus negocios, como padre o madre, en tus finanzas, en tu salud y en toda otra área de tu vida. Tiene sentido escuchar al Creador.
Es secreto para oír a Dios con claridad es llegar a conocerle más y más cada día. Cuanto más lo entiendes, mejor lo conoces, y más fácil se hace reconocer Su voz en una décima de segundo cuando te habla. Esfuérzate por conocer a Dios más y más cada día.
Quizá tú piensas que nunca oíste a Dios hablarte. Eso es un indicio de que no tienes una relación con Él. Juan 8:47 dice (NVI): “El que es de Dios escucha lo que Dios dice”. La razón por la que no lo escuchas es que no perteneces a Dios. Si nunca lo oíste hablar, significa que debes establecer una relación con Él.





Oración:

Si nunca le has abierto tu vida a Cristo, dile: “Amado Jesucristo, deseo y necesito escuchar tu voz. Necesito saber por qué camino quieres que yo vaya, Dios. Quiero establecer una relación contigo por medio de tu Hijo. Jesucristo, aunque no lo entiendo completamente, te pido que vengas a mi vida, que pongas tus pensamientos en mi mente y tu amor en mi corazón. Ayúdame a comenzar a crecer espiritualmente en Ti. No comprendo muy bien todo esto, pero de acuerdo a lo que sí entiendo, te abro mi vida”.

Otros tienen a Jesucristo en su vida pero hace mucho que no oyen Su voz, porque sus corazones se enfriaron y los oídos se les han tapado. Dios no tiene laringitis. Él sigue hablando todavía. El problema viene de tu lado. Por qué no le dices: “Jesucristo, perdóname por permitir que el pecado se interponga entre Tú y yo. Hay cosas que yo sabía que estaban mal, pero permití que entraran en mi vida. Te pido que me perdones y que me ayudes a hacerle frente a estas cosas para cambiar y enderezar lo que puedo. Quiero oírte a diario. Háblame. Ayúdame a sentir tu amor. Perdóname por las opiniones falsas que tengo

¿¿¿COMO SE SI ES DIOS QUIEN ME HABLA ??? PARTE DOS DE TRES





3. Cuando trato de razonar si esta idea me vino de Dios o no, debo preguntar:
“¿TIENE LA CONFIRMACIÓN DE LA IGLESIA DONDE ME CONGREGO?”


Cuando comienzas a seguir a Cristo, no comienzas una nueva relación con Dios solamente, también comienzas una nueva relación con los demás. A eso se le llama iglesia, la familia de Dios. Te haces miembro de la familia.
Nunca fue la intención de Dios que hagas decisiones importantes solo en la vida. Él quiere que otros cristianos que tengan madurez y sean prudentes te ayuden y aconsejen, otros creyentes que estén más arraigados en la fe y tengan más conocimiento bíblico que tú. Verifica una y otra vez.
La Biblia dice: “El avisado busca consejo. El necio no”.

Si es Dios quien te habló por una idea, una inspiración, Él te lo confirmará por medio de otros creyentes maduros. La mayor razón por la que algunos se arruinan la vida (los cristianos también) es porque intentan vivir sin rendir cuentas a nadie, sin apoyo, sin ningún tipo de confirmación, sin consejo, sin guía.
Debemos estar dispuestos a recibir observaciones, corrección por parte otros cristianos maduros, de pastores, de líderes cristianos, otra gente de la iglesia que hace más tiempo que es creyente.

Verifica con otros creyentes. Si no lo haces, te metes en líos. Parece que a menudo lo que hacemos es ir pidiendo consejos y seguimos y seguimos hasta que nos encontramos con alguien que está de acuerdo con lo que nosotros queremos hacer ¿verdad? no nos gusta verificar nuestras decisiones importantes con otros creyentes es que no queremos que nos digan que estamos equivocados. Pero es preferible que te digan que estás equivocado antes de que malgastes tiempo, energía, y dinero, no después; y encima te quedas con toda la angustia y el dolor que te trajo la mala decisión. Si Dios te habló, si en verdad te habló, te lo van a confirmar otros cristianos. Proverbios 11: 9 dice: "Los justos se libran con la sabiduría". ¿Librar de qué? De perder dinero, tiempo, reputación. Es una protección preguntarle a cristianos maduros que evalúen tus ideas. Debes permitir a quienes te aman que te hablen con franqueza.




Si no encuentras a nadie con madurez cristiana que esté de acuerdo con la decisión, no la tomes, ¡y basta! La Biblia dice que Dios habla por medio de Su palabra, habla si nos hace más parecidos a Cristo, y habla por medio del cuerpo general. Nos necesitamos los unos a los otros.




4. ¿ES COMPATIBLE CON LA HECHURA QUE DIOS ME DIO?

Efesios 2:10 dice: "Somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios dispuso de antemano a fin de que las pongamos en práctica".
No estás aquí por casualidad. Estás aquí por una razón. y Dios te formó específicamente para ese propósito.
El diseño denota propósito. Es igual contigo. Fuiste diseñado en cierta manera. Dios te formó para una cierta carrera, para un ministerio, para una vida en que uses tus dones espirituales, tu corazón (tus pasiones, deseos: algunas cosas te encantan, hay otras que detestas hacer; hay cosas que te interesan, y otras cosas que no te podrían aburrir más). ¿De dónde te parece que viene esa estructura emocional? Te la dio Dios. Él nos dio un carácter distinto a todos; distinto corazón. ¿Por qué? Porque quiere que se haga todo lo que hay por hacer en el mundo. A algunos les encanta la contabilidad y otros no la pueden soportar. A algunos les encanta la mecánica, otros no soportan la mecánica.

Dios te dio dones espirituales, un corazón, aptitudes. Quizá seas bueno con las palabras. Quizá seas bueno con los números. Puede ser que seas bueno con los animales. Puede ser que seas bueno para tratar con la gente. Puede ser que seas bueno para las cosas industriales. Te dio una personalidad. Quizá seas extrovertido o introvertido. Puede gustarte la rutina o gustarte la variedad. Puede gustarte trabajar solo o trabajar en equipo. ¿Quién piensas que te dio tu personalidad? Dios. Te diseñó con un propósito. Luego te da experiencias: experiencias vocacionales, experiencias espirituales, experiencias educativas, y experiencias dolorosas. Todo esto da forma a tu vida.

Tal como el diseño de una silla denota su propósito, el diseño o forma de tu vida denota tu propósito: lo que Dios desea que hagas. Por ejemplo ¿por qué razón te va a dotar Dios como un gran músico y luego pedirte que seas mecánico? No haría eso. Sería malgastar la forma que te dio. Por otro lado, si no tienes oído musical, ni se te ocurra querer ser concertista de piano. Si eres bueno para planificar, entonces tu ministerio en la vida debe incluir la planificación. Si eres bueno para el arte o para escribir o para los números o para liderar, entonces tu vida, tu carrera, tu ministerio, tu lugar es usar lo que Dios te dio.

Gran parte de lo que es la voluntad de Dios para tu vida tiene que ver con observar tu diseño. ¿Para qué eres bueno? ¿Qué te encanta hacer? Dios dice que puedes descubrir mucho en cuanto a Su voluntad para tu vida sólo con observar para qué eres bueno. Romanos 12:6 dice: "Dios nos ha dado a todos diferentes capacidades".
La voluntad de Dios para tu vida nunca es incompatible con la forma básica que Él te dio. Si alguna vez en la vida te sientes guiado a algo que es contrario a tu forma básica, a tu personalidad, a tus experiencias, ignóralo. No viene de Dios.




5. La quinta prueba es la siguiente: ¿TE CONCIERNE A TI?

Si no es asunto tuyo, ¿por qué razón Dios te lo va a decir a ti? En Juan 21, Jesús le está hablando a Pedro y le dice cómo va a morir. Le dice que va a tener que sufrir por su fe. Pedro se da vuelta, señala a Juan, el Apóstol, y pregunta con curiosidad: “¿Y éste? ¿Cómo va morir?” Jesús contesta: “¡Ese no es asunto tuyo! ¡No te preocupes por eso!”
Yo sólo debo preocuparme por lo que ocurre en mi vida, no debo preocuparme por lo que es la voluntad de Dios para tu vida. Muy pocas veces puedo explicarme lo que me pasa a mí, menos podré explicarme lo que te pasa a ti. Para que Dios te hable, debes preguntarte: “¿Me está hablando a mí o está hablando de otra persona? Si es de otra persona ¿es responsabilidad mía?”

Cuando estás esperando que Dios te hable, debes esperar que te hable acerca de ti, no de tu hijo o de tu esposa. Debes decir: “¿Cuál es la voluntad de Dios para mí?”
Romanos 14:10,13: "Un día todos seremos juzgados, no con la medida de los demás, o aun la nuestra, sino por el juicio de Dios . . . es solamente a Dios que deberemos dar cuenta de nuestras acciones". Cuando esperas oír la voz de Dios, espera que hable de ti, no de algún otro.

Debes ser muy cuidadoso cuando crees que Dios te habló de algo que otra persona debe hacer. Es muy peligroso. Muchos cristianos bien intencionados pero también presumidos han causado grandes perjuicios porque creyeron que Dios les estaba diciendo a ellos lo que otra persona debía hacer. Por ejemplo, Dios me dijo cuál es tu pecado oculto.
¿Por qué razón va a querer Dios decirte cuál es mi pecado oculto? Yo conozco mi pecado oculto. Dios conoce mi pecado oculto. Todos tenemos acceso directo a Dios. Dios nos puede hablar a cada uno de nosotros por medio de Jesucristo, Su hijo. Debes tener mucho, pero mucho cuidado con decir: “Dios me dijo que te dijera que debes . . . ” Todo creyente tiene acceso directo a Dios, y tú tienes bastante dificultad para arreglártelas con tus propios pecados, mucho menos debes andar preocupándote por el pecado de los demás. Dios puede encargarse de eso.

¿Me habla Dios sobre otros? Sí, de vez en cuando. Pero hay tres requisitos:

1. Dios te usa para confirmar lo que ya les ha dicho a ellos. Es muy improbable que te lo diga a ti antes que a ellos.
2. Si Dios te habla sobre ayudar a otra persona, por lo general lo hace sin que tú lo sepas así tu ego no se interpone en el camino y comienzas a sentirte orgulloso y comienzas a creer que eres un súper santo. Muchas veces Dios habla por medio de ti y tú no eres consciente de que lo que dijiste dio en el blanco de sus vidas, más eficazmente de lo que te podrías haber imaginado.
3. Confía en que Dios le hable a esa persona antes que tú lo hagas.



jueves, 5 de enero de 2017

¿¿¿CÓMO SE SI ES DIOS QUIEN ME HABLA??? (PRIMERA PARTE DE TRES)






Si Dios me da ideas, inspiración, ¿cómo sé yo cuándo proceden de Dios? ¿Cómo sé que no soy yo hablándome a mí mismo? ¿Tú no haces eso a veces? A mí me gusta hablarme a mí mismo. Me resulta muy fácil confundir mis propios deseos con la voluntad de Dios. La Biblia dice que Satanás nos puede hablar. Podemos leer cosas que se quedan en nuestra cabeza y pensamos que es Dios, ¿cómo sabemos si es realmente Dios? Esto no sería tan importante si lo único que quieres es decidir a qué restaurante ir después de la iglesia. Pero si se trata de algo como, con quién te casarás o un importante cambio de carrera, es asunto serio. Debes oír a Dios. Dios te quiere hablar. Entonces, ¿cómo sé cuándo es realmente Dios que me está hablando?

1 Juan 4:1 dice: "No crean siempre todo lo que escuchan, sólo porque alguno diga que es un mensaje de Dios; ¡primero pónganlo a prueba para asegurarse de que realmente es así!"

La Biblia dice que debemos aprender a distinguir la voz de Dios. Debemos distinguir si realmente es Dios o no.
Les voy a dar siete maneras de probar una inspiración o idea. Siete maneras de saber si es realmente Dios quien te está hablando o no. Son todas un filtro y están interrelacionadas. No puedes mirarlas y luego escoger una. Si una inspiración no pasa cada una de estas siete pruebas, es seguro que no viene de Dios. Queda descalificada.

Por otro lado, si aplicas estas siete pruebas a la idea o inspiración que recibiste y las pasa todas, puedes tener la absoluta certeza de que es Dios quien te ha hablado.




PRIMERA PRUEBA ¿CONCUERDA CON LA BIBLIA?

Dios nunca contradice Su palabra escrita. Dice en Lucas 21:33: “El cielo y la tierra pasarán pero mis palabras nunca pasarán”. Dios nunca pide a nadie que quebrante nada de lo que hay en este libro. Nunca. Dios nunca te pide que ignores o desobedezcas nada de lo que hay en este libro.




Dios nunca le pide a nadie que haga algo que no es consecuente con lo que Él ya dijo. Casi toda la voluntad de Dios para tu vida ya está aquí en este libro. Ni siquiera necesitas orar al respecto.
Debes hacer lo que dice y punto. Si alguien me pregunta: “¿Usted ora respecto a levantarse a la mañana e ir a la iglesia?” No, no oro por eso. Me levanto, no más. No oro con respecto a mi diezmo, lo doy. No oro sobre si debo hablarle a otros de las buenas nuevas, lo hago y basta. Porque está en la palabra de Dios. Cuando uno edifica su vida sobre este libro, hace las preguntas correctas. Si no edificas tu vida sobre este libro, vas a errarle a la voluntad de Dios muchas veces.
Así que el primer paso es verificarlo. Es mejor memorizar la Biblia, así Dios te trae esos versículos a la memoria.




SEGUNDA PRUEBA ¿ME HACE PARECER MÁS A CRISTO?

Dice en Filipenses 2:5: "Tengan la misma manera de pensar que tuvo Jesucristo". Jesús es el modelo por el cual medimos todo lo que hacemos. Dios dice muy claramente en la Biblia que Su meta para ti es hacerte más como Jesús. No para que seas un dios, sino para que seas más como Dios, más santo; que tu vida tenga fortaleza moral y fortaleza de carácter, que tengas amor, gozo, paz, paciencia, todas las virtudes que poseía Jesús. Dios nunca te pediría que hagas nada que lo contradiga o que sea un estorbo para que alcances esa meta.

En Santiago 3:15 hay una demostración práctica de lo que es ser como Cristo: "Pero si tenéis celos amargos y ambición personal en vuestro corazón, . . esta ‘sabiduría’ no es la que viene de lo alto . . .” En otras palabras, sabemos que una idea no proviene de Dios si ocasiona amargura, envidia o ambición egoísta. Pero la sabiduría de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, condescendiente, llena de misericordia y de buenos frutos, sin vacilación, sin hipocresía”.

Su sabiduría ama la paz. Las ideas que vienen de Dios fomentan armonía, no conflicto. Si te viene una idea que va a fomentar conflicto, probablemente no es de Dios. Su sabiduría es considerada. Debes pensar cómo le va a afectar a los demás esta idea. ¿Los va a lastimar o dañar? ¿Los va a edificar o a destruir? ¿Los va a animar o desanimar?
La Biblia dice que la idea que es genuinamente de Dios es considerada; considera la forma de pensar de los demás. Muchos dicen: “Dios me dijo que hiciera tal cosa” y pisotean a todo el mundo y no les importa si le causan daño a alguien, porque “Dios les dijo que lo hicieran”. Dios no les dijo que hicieran algo así.

La sabiduría de Dios es sumisa. Cuando es Dios quien te habló no actúas de modo arrogante ni te jactas de que te haya hablado. Algunos creen haber escuchado a Dios pero su forma de comportarse demuestra que no fue así porque son santurrones, egocéntricos, y siempre van por ahí humillando a los demás.

La sabiduría de Dios es misericordiosa. Si verdaderamente es de Dios, la idea te va a hacer más amable con los demás, no más crítico. Si escucho a Dios y eso me hace más crítico de la otra gente, y humillo a otros, y estoy siempre diciéndoles qué hacen mal y criticándolos, no oí a Dios.

Esa no fue la manera de vivir de Jesús. Jesús es nuestro modelo.
Hazte esta pregunta: ¿Jesús haría esto? En primer lugar, ¿Concuerda con la Biblia? Segundo,¿Me hace más parecido a Cristo? ¿Jesús haría esto?

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martes, 3 de enero de 2017

MANERAS DE DIOS PARA HABLARNOS (TERCERA PARTE DE TRES)


¿Por qué es tan importante que escuches a Dios hablar? Tres razones:

1. Me da la seguridad de que soy parte de la familia de Dios.

La prueba de que realmente conoces a Jesucristo y te relacionas con Él es que escuchas a Dios hablarte. Jesús dijo, “Yo conozco a los que me pertenecen y ellos oyen mi voz”, Juan 10:14, 16 (PAR) . Si nunca escuchaste a Dios hablarte, si nunca sentiste Su voz en tu corazón y mente, tienes muchas razones para dudar de que realmente eres un verdadero creyente, de que eres parte de la familia de Dios, y de que vas rumbo al cielo. Tienes buena razón para dudarlo porque Jesús dijo: “Los que me pertenecen, oyen mi voz”.

Cuando recién comienzas es difícil saber con seguridad: “¿Será Dios este que me está hablando o no?” No estás acostumbrado a Su voz. Pero si realmente eres hijo de Dios, vas a reconocer la voz de tu padre.
Si no te ocurre eso, si nunca oyes a Dios hablándote, debes recibir la salvación, porque no irás al cielo a menos que tengas una relación con Cristo. Eso es bien claro.
La salvación está al alcance de cualquiera que diga: “Jesús, quiero tener una relación contigo. Dios, deseo conocerte. Quiero comunicarme contigo”.
Algunos conocen acerca de Dios, pero no lo conocen a Él. Algunos conocen acerca de Jesús, pero no lo conocen a Él. Tienen una religión, no una relación.




Una de las pruebas de que eres cristiano es que Dios siempre te habla y tú lo oyes y lo escuchas, y también le hablas. Hay muchos que creen que Dios sólo le habla a los súper santos. No.
Ustedes, los que son padres, ¿le hablan solamente al hijo más listo? (Espero que contesten que no). Dios le habla a todos Sus hijos verdaderos: a los creyentes nuevos, a los más antiguos, a los recién convertidos, a los creyentes más crecidos. Me da la seguridad de que soy parte de la familia de Dios.

2. es tan importante que escuche a Dios hablar porque Me protege contra los errores.

La Biblia dice en Job: “(Dios habla) ...para apartarnos de hacer lo malo y alejarnos de la soberbia . . .para librarnos de caer en el sepulcro”. Si estás atento, Dios te advertirá por anticipado y evitarás cometer muchos errores en la vida, si de verdad comienzas a sintonizar a Dios. Él te advertirá.
Algunos que leen estas palabras están considerando divorciarse. Dios les dice bien claramente: “¡No!” Algunos están pensando en irse a vivir con alguien que no es su esposo o esposa sin casarse. Dios dice: “¡No!” Cada vez que ignoro la voluntad de Dios, me meto en problemas. A algunos en el trabajo los están desafiando a tomar una decisión antiética, y Dios está diciendo: “¡No lo hagas!” Otros están sintiendo el desafío de poner otras prioridades antes de Dios y de su familia. Dios les dice: “¡Eso es una necedad! No lo hagas”. Te evitará que cometas errores.

3. es tan importante que escuches a Dios hablar porque: Es el secreto de la vida productiva: escuchar a Dios momento tras momento.

Cuanto más dependo de la dirección de Dios, más éxito tengo. El éxito es conocer la voluntad de Dios y estar centrado en esa voluntad. Si quieres causar un impacto en tu vida, si quieres ser efectivo, es muy sencillo, sintoniza a Dios y haz lo que Él te pida que hagas.

¿Por qué se toma tanta molestia Dios para hablarnos? Porque nos ama; porque se interesa en ti; porque eres importante. No te creó sólo para que ocupes un espacio aquí en la tierra. Fuiste creado para estar en relación con Dios y si nunca la estableces, morirás habiendo pasado por alto precisamente lo que es el propósito de la vida.
Pasarás por alto la mismísima razón para la que fuiste creado. Él quiere relacionarse contigo.
Algunos de ustedes han sentido a Dios hablándoles hoy. Quizá se identificaron con algunas de las cosas de las que están escritas aquí. ¿Qué necesita decirte Dios hoy? Hebreos 3:15 dice: “Si ustedes oyen hoy su voz, no endurezcan el corazón”. No importa cuánto tiempo hayas ignorado la voz de Dios, aun así Él te ama y desea tener una relación contigo.

Haz esta oración mentalmente: “Jesucristo, entiendo que deseas tener una relación conmigo. Quiero llegar a conocerte y quiero hablar contigo. Ayúdame a pasar momentos a diario leyendo tu palabra. Ayúdame a aprovechar los estudios bíblicos, y las clases, y los maestros. Ayúdame a estar abierto a las ideas que Tú deseas darme. Ayúdame a ver cómo aun el dolor puede acercarme más a Ti. Jesucristo, hoy deseo abrirte mi vida y pedirte que seas Tú quien la maneja y que me dirijas y me guíes y me salves”.

Si hiciste esa oración de corazón, Dios te oyó. Estás comenzando un viaje flamante: la vida cristiana, que es una relación. Lo primero que debes hacer es ir a contárselo a alguien. Dile a tu persona más íntima, tu esposo, tu esposa: “Hoy me crucé al camino de Jesucristo”.



MANERAS DE DIOS PARA HABLARNOS (SEGUNDA PARTE DE TRES)



3. DIOS HABLA POR MEDIO DE IDEAS.

Dios pone ideas en nuestras mentes. Cuando Dios pone una idea en tu mente, decimos que es una “inspiración”. “Me sentí inspirado. Me vino una idea original, creativa”. ¿De dónde te parece que vino esa idea creativa? ¡Vino del Creador! Dios es el Creador. En tus momentos de creatividad es cuando más te pareces a Dios. Fuimos hechos a imagen de Dios. Dios es el Creador, y los seres humanos tienen la capacidad de ser creativos. Cuando Dios te pone una idea en la mente, decimos que es una inspiración. Cuando el diablo pone una idea en tu mente, decimos que es una tentación. Así que, Dios trata de hablarte.

Juan 14:26 (BAD) dice: “. . .el Espíritu Santo . . . les enseñará muchas cosas y les recordará todo lo que les he dicho”. “Les recordará” significa que nos inspira, nos da ideas, nos da “corazonadas”, nos pone sentimientos fuertes. Dios hace eso a menudo. Algunas de las ideas más sobresalientes no fueron tuyas, vinieron de Dios. Fue Dios quien te las dio. Una idea sobresaliente que tuviera que ver con los negocios, con la familia, con una relación, con finanzas, ¿de dónde te parece que vinieron algunas de esas ideas? De Dios, que te ama, que cuida de ti, que tiene un interés enorme en todos los detalles de tu vida. Tú no creías que vinieron de Dios porque fue todo tan natural. Fuiste hecho para que puedas recibir ideas que vienen de Dios.
Es Dios quien te da las ideas de muchas de las cosas que tú creas, diseñas, inventas. Al igual que yo, tú tampoco eres tan listo.

Hay dos extremos que uno debe evitar al pensar en la inspiración: uno es el racionalista, y el otro es el místico.




El racionalista niega que Dios jamás le hable a nuestra mente. Dice que Dios solamente habla por medio de la Biblia y que nunca te da ninguna idea.

El místico piensa que cada inspiración o idea que recibe viene de Dios. Es obvio que esto es un error también.

Ambos extremos me dan lástima. El racionalista que dice: “Dios nunca me da ideas”, se pierde gran parte del consejo de Dios, del consuelo de Dios, del cuidado de Dios, del interés de Dios por nosotros, de los desafíos de Dios y de Su guía por caminos de vida. Se pierden todo eso. Por otro lado, el místico que cree que cada inspiración que recibe viene de Dios, tiende a cometer muchas tonterías y se pone en situaciones que lo avergüenzan. Dice: “Dios me dijo que haga tal cosa”, y después se va a la bancarrota. ¿Qué sucedió? Es que no escuchó a Dios.

Ambos extremos están equivocados.
Job 33:14 dice: “Dios habla repetidamente, en sueños, en visiones nocturnas, cuando el sueño profundo cae sobre los hombres mientras yacen en sus lechos. En tales ocasiones Dios les abre los oídos y les da sabiduría e instrucción”. Noten que dice que a veces Dios habla en sueños y en visiones. ¿Por qué? ¿Por qué querrá Dios hablarnos mientras dormimos? Porque estamos relajados, no distraídos, nuestras defensas están bajas en ese momento. Dios habla por medio de sueños y visiones.

La mejor forma de hacer esto es hacerle una pregunta a Dios al irte a dormir. A menudo yo le digo: “Dios, ¿qué quieres que yo haga respecto a esta situación con . . . ” Le pregunto eso y luego me voy a dormir. Le digo: “Dios, si deseas decírmelo, bien. Si no, no hay problema”. Muchas veces no recibo absolutamente ninguna respuesta, pero otras sí. Depende de Dios.

Dios no te habla en la mayoría de los sueños que tienes. No todo lo que sueñas viene de Dios. Y también Satanás te puede hablar. Satanás puede poner ideas en tu mente. No todas las ideas que te vienen a la mente son de Dios.

Advertencia: Siempre debes someter las ideas a prueba. Nunca tomes una decisión basado solamente en una idea. Debes ponerla a prueba. Siempre deben estar de acuerdo con lo que dice la Biblia. Si alguna vez sientes una inspiración que es contraria a lo que Dios dice en la Biblia, te garantizo que no proviene de Dios. Dios nunca contradice lo que Él ya dijo. No te va a dar una inspiración que sea contraria a lo que hay en la Biblia.
Cuando no haces lo que dice la Biblia, no es a Dios a quien estás dañando. Es por tu propio bien que debes obedecer.

4. DIOS HABLA A TRAVÉS DEL DOLOR.

¿Has tenido una experiencia de este tipo? No cambiamos cuando vemos la luz; cambiamos cuando vemos que las cosas se ponen candentes. A nadie realmente le gusta cambiar y tenemos temor de cómo nos afectará. Le tememos al cambio y no cambiamos hasta que el dolor es mayor que el temor al cambio. Cambiamos una vez que el dolor es mayor que el temor. Dios tiene tanto interés en hablarte y en tener una relación personal contigo, y en amarte y que lo ames, y que le puedas hablar acerca de todo, que Él aun recurre a esto para captar tu atención.

Proverbios 20:30 dice: “El castigo que duele echa el mal del corazón” Todos sabemos eso por experiencia. Dios no te habla en todos los dolores que experimentas. No cualquier dolorcito, daño, sufrimiento, viene de Dios. Pero en parte, sí. Y Dios a menudo debe usar el dolor para desacelerarnos y captar nuestra atención.

Hay algunas lecciones que sólo las aprendemos a través del dolor.
“Antes de sufrir anduve descarriado, pero ahora obedezco tu palabra...Me hizo bien haber sido afligido, porque así llegué a conocer tus decretos”. El dolor capta nuestra atención. Es el audífono que nos da Dios. Cuando experimentamos placer, Dios nos susurra al oído, pero cuando experimentamos dolor, nos habla en voz alta. El dolor es el megáfono de Dios. Cuando experimentas dolor Dios te está diciendo: “¡Oye! ¡Hay alguien aquí que te quiere ayudar! Puedes contar conmigo. Te puedo ayudar en estos momentos difíciles que estás pasando, siempre y cuando me dejes hacerlo”. A menudo, el dolor es el medio que usa Dios para captar tu atención.

Esa es la misión de esta iglesia, enseñarle a la gente a oír a Dios hablar. Cuando de verdad oyes a Dios hablar a tu corazón, experimentas un cambio. Nadie puede cambiar tanto en cuatro meses a menos que Jesucristo esté en su vida. Nadie puede cambiar tanto, hacer un giro tan radical para bien, a menos que tenga adentro un poder mayor para hacerlo y para comenzar una relación con Jesucristo.



MANERAS DE DIOS PARA HABLARNOS (PRIMERA PARTE DE TRES)

Cuando hablamos de escuchar a Dios y de que Dios nos habla, muchos piensan que se trata de algo muy místico, como si fuera algo muy raro o extraordinario que Dios nos hable. Pero, la verdad es que lo hace constantemente.
Job 33:14 dice: “Dios nos habla una y otra vez, aunque no lo percibamos”. Lo que está diciendo es que el problema no es que Dios no esté hablando. El problema está en nuestra recepción. A veces sencillamente no estamos sintonizados. Dios quiere comunicarse contigo porque no puedes tener relación sin comunicación. Dios desea relacionarse contigo. Desea hablarte. Te creó con una capacidad tal, que puedes oír Su voz.

Hoy vamos a identificar las cuatro maneras más comunes en que Dios nos habla. Honestamente, en lugar de explicárselas, va a ser más efectivo que escuchen una historia que ilustra las cuatro formas. Pero antes quiero identificar las formas.

1. DIOS HABLA POR MEDIO DE LA BIBLIA.

Esta es la forma primordial en que Dios habla.
2 Timoteo 3:16: “La Biblia entera nos fue dada por inspiración de Dios y es útil para enseñarnos la verdad, hacernos comprender las faltas cometidas en la vida . . . Ella es el medio que Dios utiliza para capacitarnos plenamente para hacer el bien.” Fíjense que dice que la forma principal en que Dios nos habla es por medio de Su Biblia.




la Biblia es totalmente digna de confianza. No hay ningún otro libro en el mundo en el que puedas confiar como este libro. Puedes poner tu confianza en él. Te dará dirección. Te corregirá. Te consolará. Te ayudará. Pero si nunca le dedicas tiempo, ¿cómo te podrá hablar Dios? Por eso es tan importante tomar momentos de quietud a diario, que te sientes por 5, 10, 15, 20 minutos (la cantidad de tiempo no es lo importante) y que le hables a Dios en oración y le permitas que Él te hable por medio de Su palabra. Si no haces eso a diario, le estás esquivando a la forma principal por la que Dios quiere hablarte.

Algunos dirán: “Dios nunca me habla a mí”. ¿Lees la Biblia todos los días? Así es como Dios te quiere hablar. Si no lees la Biblia, tu teléfono está descolgado.

La Biblia nos puede intimidar. Pero este libro es el manual de la vida; es el Manual del Fabricante.
La razón por la que muchos de ustedes están estresados es porque no conocen lo que dice la Biblia y no obedecen lo que dice que debemos hacer, entonces se estresan. Este es el Manual de Vida del Fabricante. Cuando estés en duda, consulta el manual. Dios habla por medio de Su palabra.

La Biblia se escribió originalmente en griego y hebreo. Hay unas cuantas buenas versiones en español. quizá deberías comprarte una Biblia, una Nueva versión Internacional, o una Reina Valera 60.
Luego debes poner un horario fijo para estudiar la palabra. Hay muchas herramientas que puedes conseguir y usar para que te den un empujón y comiences.

Yo comenzaría con el Nuevo Testamento. Si jamás leíste la Biblia, comenzaría con el libro de Santiago. Santiago te da algunas pautas prácticas para comenzar la vida cristiana. Debes estudiar la palabra de Dios porque esa es la forma primordial en que Él nos habla.

1. DIOS NOS HABLA POR MEDIO DE MAESTROS COMPETENTES.

A menudo Dios usa a otros para que compartan Su palabra con nosotros.
1 Tesalonicenses 2:13: “...al oír ustedes la palabra de Dios que les predicamos, la aceptaron no como palabra humana sino como lo que realmente es, palabra de Dios, la cual actúa en ustedes los creyentes”. Dios habla por medio de maestros, predicadores, y pastores, y al escucharlos nuestras vidas cambian.

La Biblia dice que Dios nos da pastores y maestros competentes que comuniquen Su palabra.
Mucha gente me ha dicho: “Quien le contó mi problema”. Nadie me contó “y como supo lo que me pasaba, porque lo que usted enseño, es lo que a mi me pasa”, ¡Yo no puedo hacer algo así, pero Dios sí! Así que oro y digo: “Dios, Tú sabes por anticipado a quién vas a traer a la iglesia. Y sabes cuáles son sus necesidades. ¿Puedes darme algo para decirle a los que estás pensando traer? Ayúdame y dame una palabra, que les ayude a ellos”. Y Dios así lo hace. Él inspira en mi mente ciertas ideas y verdades y al hablarles, Dios les habla a ustedes.

¿Estoy insinuando que Dios habla a través de mí? No tengo ninguna duda de que así es. Me sorprende y no lo merezco, pero no tengo ninguna duda al respecto. Y un factor aun más sorprendente es que Dios habla a través de ti. A menudo tú ni siquiera te das cuenta. Seguro que si miras hacia atrás, recordarás cuántas veces vino algún amigo a pedirte consejos, o tú dijiste algo que se transformó en un momento decisivo en la vida de esa persona. No tuviste que pensarlo dos veces. Sólo fue una idea que te vino a la mente. ¿De dónde crees que vino? Dios habló a través de ti. Si eres cristiano, Dios a menudo habla por medio de ti y tú ni siquiera te das cuenta.

1 Corintios 2:13 dice: “ . . . hablamos, no con las palabras que enseña la sabiduría humana sino con las que enseña el Espíritu, de modo que expresamos verdades espirituales . . .” Al enseñar, el maestro competente está hablando las palabras de Dios, lo que Dios desea decirnos. Debes habituarte a recibir instrucción de maestros competentes más de una vez por semana.

Así que debes tomar una decisión: ¿Iré al estudio bíblico, o miro televisión? Dios habla por medio de maestros competentes.



viernes, 30 de diciembre de 2016

COMO ESCUCHAR A DIOS (CUARTA PARTE)


DEBO COOPERAR CON LO QUE ÉL DICE.

Dios le habla al que por anticipado decide que va a hacer lo que Él le pida, y cuando Él se lo pida.
La mayoría de nosotros queremos que Dios nos hable y luego decidiremos si vamos a obedecer o no, y Dios entonces dice: “No, no. Esto no es un juego”. Dios le habla al que va a hacer lo que Él le pide, una vez que se lo pida.

Si quieres que Dios te hable, debes decirle: “Muy bien, Dios, voy a hacer lo que me digas que haga ya sea que lo entienda o no, aunque tenga sentido o no, aunque crea que me gusta o no, porque sé que es lo apropiado, y sé que Tú sabes mejor que yo qué es lo que me haría feliz”. Es cuestión de confianza.




El cuarto terreno representa el corazón dispuesto; dispuesto a hacer lo que Dios te pide que hagas, aun antes de que Él te lo pida. V. 15: “...la parte que cayó en buen terreno son los que oyen la palabra con corazón noble y bueno, y la retienen; y como perseveran, producen una buena cosecha”. Subrayen la palabra “retienen”. No solamente oyen la palabra de Dios pero la retienen. Toman sus apuntes, la escuchan, meditan en ella, y la repasan. El resultado de ello es una vida productiva.
¿Quieres que tu vida valga de algo? ¿Te gustaría tener una vida productiva, en la que te sientes realizado, una vida de satisfacción? Entonces haz lo que dice Santiago 1:22: “No se contenten sólo con escuchar la palabra, pues así se engañan ustedes mismos”. Te estás engañando si crees que vas a crecer sólo con venir a la iglesia. “Llévala a la práctica”.

La Biblia dice: “No se contenten sólo con escuchar la palabra...llévenla a la práctica”. Haz algo.


Oración:
Señor, Tú nos has dicho lo que debemos hacer. Nos dijiste que deseas hablarnos. Ayúdanos a tener mentes abiertas, no mentes cerradas. Que no seamos superficiales, sino que repasemos y meditemos y estudiemos y revisemos lo que hemos aprendido, y lo que Tú nos enseñaste en muchas maneras diferentes. Ayúdanos a que cuando Tú nos hables, pongamos el interés suficiente para tomar apuntes para no olvidar lo que nos dices. Perdónanos por tener que aprender la misma lección una y otra vez. Ayúdanos a no distraernos en cosas que son buenas pero de poca importancia, y que nos impiden dedicar tiempo a tu Palabra y pasar



COMO ESCUCHAR A DIOS (TERCERA PARTE)


DEBO ELIMINAR LAS DISTRACCIONES.

Muchas veces no podemos oír a Dios porque nuestras mentes están llenas de otros pensamientos.
Tenemos las mentes llenas de otros asuntos del diario vivir, preocupaciones, planes, metas, ambiciones, cuentas, todos estos distintos tipos de cosas. Cuando nuestra mente está ocupada y siempre pensando y nunca dándole a Dios la oportunidad de que nos hable en quietud, Dios no puede comunicarse.

Muchas veces Dios ha querido hablarte pero la línea está ocupada. Muchas veces Dios ha querido hablarle a tu vida pero el teléfono estaba descolgado, y a Dios no se lo pone en espera.
Debes hacer tiempo. Cuando estás demasiado ocupado (y hay muchas cosas que son buenas pero que te pueden distraer), estás demasiado ocupado para escuchar a Dios.




En el V. 7 Jesús dice: “Otra parte cayó en medio de los espinos [malezas] y los espinos, al crecer con ella, la ahogaron.” V. 14: “La parte que cayó entre espinos son los que oyen, pero, con el correr del tiempo, los ahogan las preocupaciones, las riquezas y los placeres de esta vida, y no maduran”.
El tercer tipo de terreno donde el labrador arroja semillas, el terreno con malezas, representa la mente preocupada. Estamos abstraídos. La semilla germina y crece pero se ve ahogada por las malezas, antes de que pueda dar fruto.

¿A qué se debe que tanta gente viva una vida improductiva? A veces hablo con gente de 30, 40, 50, y aun 60 años, que dice: “No sé qué es lo que debo hacer con mi vida”. Eso me indica algo:
Que no estás pasando buen tiempo con Dios. El propósito de Dios no fue que anduvieras por ahí malgastando tu vida. Si pasaras tanto tiempo hablándole a Dios sobre tu vida, como lo haces preocupándote por la misma, tendrías mucho menos cosas por las que preocuparte. Dios no está jugando jueguitos contigo. Él tiene un plan y un propósito para cada vida, pero no vas a saber cuáles son si te pasas el tiempo mirando novelas o escuchando radio. Debes pasar tiempo con Dios.

Nos distraemos y permitimos que todo y todos empujen y alejen a Dios de nuestras vidas. Nunca se te ocurra confundir actividad con productividad. Algunos lo que en realidad hacen es estar dando vueltas. No han descubierto para qué los puso Dios aquí. ¿Por qué? Porque no están hablándole ni permitiendo que Él les hable a ustedes. Deben deshacerse de las distracciones.

Jesús dice que las distracciones son como la maleza. Nos da tres ejemplos.

Primero, que las preocupaciones pueden distraerte e impedirte que oigas a Dios hablar. Uno no puede orar y preocuparse al mismo tiempo. Las preocupaciones son los problemas y presiones del diario vivir. Cuando estás preocupado no puedes oír lo que Dios te quiere decir. Estás preocupado, distraído.

Segundo, Las riquezas pueden ser una maleza en tu vida. Podemos estar tan ocupados en ganar dinero (no importa si es mucho o poco), que no tenemos tiempo para Dios. Tan ocupados en ganarnos la vida, que en realidad no vivimos.
No gozamos de la vida como debemos. Nos levantamos a la mañana y vamos a trabajar.
Trabajamos mucho para pagar las cuentas, y para llegar a tener lo que tienen nuestros vecinos y mantener ese nivel, y luego nos caemos en la cama a la noche, nos levantamos a la mañana siguiente y hacemos lo mismo. Dios se queda afuera. Dios recibe las sobras de tu vida. En tu afán por ganar mucho dinero te puedes olvidar de Dios.

Tercero, los placeres. Los placeres no tienen nada de malo. ¿Quién crees que te dio la capacidad de disfrutar del placer? Dios. Dios ideó la diversión que hay en la vida. Dios te dio los sentidos, y la capacidad, y el sentido del tacto para que disfrutaras del placer. Dios desea que disfrutes de los placeres. Pero dice que puedes estar tan ocupado divirtiéndote que te olvidas de Él. Cuando la recreación reemplaza el culto a Dios . . . : “¡Estamos en vacaciones! Creo que no voy a ir a la iglesia este fin de semana . . . No voy a ir al estudio bíblico . . . Estamos en vacaciones así que no me voy a tomar momentos de quietud”. ¿De quién te estás tomando vacaciones? ¿De Dios? Puedes estar muy ocupado divirtiéndote (y Dios quiere que te diviertas) pero cuando eso se hace lo más importante en tu vida, adivina quién queda de lado.

Hay muchos distintos tipos de maleza. Puedes hacer tu propia lista de cosas que tienden a dejar a Dios afuera. Puede ser una relación, una responsabilidad . . . cualquier cosa. La maleza es todo aquello que me distrae e impide que haga tiempo para estar con Dios, que tome asiento para estar en silencio y orar y decir: “Dios, ¿hay algo que me quieras decir hoy?” Algunos días te dirá algo, otros no. Pero debes tener la línea libre para que así pueda hablarte.

Cuando descuido mi tiempo a diario con Dios, cuando dejo de asistir a mi grupo, cuando no voy a los momentos de adoración a Dios que paso junto a otros cristianos, no voy a los estudios bíblicos, cualquiera de esas cosas, comenzarán a crecer malezas en mi vida y la Biblia dice que van a ahogar mi vida espiritual. Voy a perder el gozo, la paz, el propósito, mi tranquilidad, mi capacidad de manejar el estrés, etc. La maleza sofocará tu vida, y va a aparecer simplemente por descuidar tu tiempo con Dios.



COMO ESCUCHAR A DIOS (SEGUNDA PARTE)


DEBO APARTAR TIEMPO PARA ESCUCHAR.

Debo hacerme el tiempo para escuchar a Dios. Planeamos para todo lo demás en la vida: vacaciones, citas con el dentista, salidas, tareas de escuela, para todo. ¿Pones en tu lista un tiempo para Dios? ¿O le das a Dios sólo las sobras?

La segunda razón por la cual muchos nunca escuchan a Dios es porque andamos siempre con demasiada prisa.
Cuando vivimos de manera apresurada, nuestra relación con Dios lleva las de perder, lo dejamos para lo último. Le damos las sobras de nuestro tiempo. El resultado es que no oímos lo que Dios nos quiere decir.
V. 6: “Otra parte cayó sobre las piedras y, cuando brotó, las plantas se secaron por falta de humedad”. V. 13 “Los que están sobre las piedras son los que reciben la palabra con alegría cuando la oyen, pero no tienen raíz. Éstos creen por algún tiempo, pero se apartan cuando llega la prueba”.




Tal como el camino endurecido representa la mente cerrada, la tierra no profunda representa la mente superficial, sin profundidad. Jesús está diciéndonos que esto representa al oyente superficial de la palabra de Dios. La palabra crece rápidamente y lo entusiasma pero no permanece. Cuando las cosas se ponen candentes y llegan los problemas, se marchitan y caen. Nosotros hacemos lo mismo.

¿Por qué es que no experimentamos cambios? La Fuerza Aérea de EEUU hizo un estudio y descubrió que olvidamos del 90-95% de todo lo que oímos en un lapso de 72 horas. Un lápiz corto llega más lejos que la memoria más larga. Si no tomas apuntes, te olvidas de todo. Si te lo olvidas, no puedes ponerlo en práctica.

El versículo dice que el segundo tipo de personas, versículo 13: “...reciben la palabra con alegría [subrayen eso] cuando la oyen, pero no tienen raíz”. En otras palabras, no la retienen.
Está diciendo que uno puede emocionarse sin transformarse. Necesitamos anotarla en una libreta o en una carpeta con apuntes de sermones; cuando estamos en un estudio bíblico, debemos tomar notas. Luego debes revisar todo eso en forma habitual para no tener que aprender la misma lección una y otra vez.

Aparta tiempo para escuchar a Dios. Dile: “Dios, voy a pasar contigo 10 minutos, 15 minutos, 20 minutos por día”. No es cuestión de cantidad de tiempo. Sólo debes comenzar, y luego cada día pasas tiempo a solas con Dios y le dices: “Bien, Dios, ¿y ahora qué? ¿Cuál es el próximo paso en mi carrera? ¿Cuál es el próximo paso en mi matrimonio? ¿Cuál es el próximo paso en mi familia?”

DIOS NO TE PUEDE HABLAR A MENOS QUE TE DESACELERES.

DEBES CULTIVAR UNA MENTE ABIERTA Y APARTAR TIEMPO PARA ESCUCHAR.