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sábado, 9 de mayo de 2020

TIPS PARA QUIENES QUIEREN ORAR 1

Mat 6:5  (NT BAD)  cuando ores, no lo hagas como lo hacen los hipócritas, que se creen más piadosos que nadie porque oran en las esquinas y en la iglesia donde todo el mundo los ve. Te aseguro que, aparte de eso, no tendrán más recompensa 

Para ti que realmente quieres orar… En el tip de hoy te diré 3 cosas sobre la oración.

1.- ORAR NO ACABA CON NUESTRA HIPOCRESÍA (persona que se oculta tras una "máscara" de apariencias
orar para ser admirado no es la idea de la oración

Si descubrimos hipocresía en nosotros al orar es urgente arrepentirnos y convertirnos en personas genuinas delante de Dios desnudando el corazón y orar a Dios con libertad

2.- ORAR NO NOS HACE NECESARIAMENTE MÁS PIADOSOS (compasivo, misericordioso, temeroso de Dios), 

Conozco personas que orar los ha separado de Dios, porque al altivo Dios lo mira de lejos, ¿la piedad es necesaria en la oración?, si. pero no se puede aparentar delante de Dios

Debemos orar consientes de que Dios esta presente, así, podemos ser genuinos, como a el le gusta

3.- ORAR SIEMPRE TIENE RECOMPENSA…
Dios paga bien a los que oran… los hipócritas impíos por ejemplo, obtienen aplauso y admiración de la gente… quizá hasta dinero… pero no mas.





Pero tu, tu que quieres orar, debes saber que todo lo que Dios hace en la tierra lo hace a través de personas genuinas que oran, el que ora no se quedara sin recompensa. 

Dios esta a punto de hacer cosas extraordinarias a través de ti… porque tu eres una persona que esta dispuesta a orar… a orar de verdad.





jueves, 27 de octubre de 2016

SEA AGRADECIDO (A)


El dar gracias es el volverse o devolverse con expresiones o acciones hacia quien nos ha hecho un favor, o nos ha brindado ayuda o nos ha hecho bien; también damos gracias a alguien que es firme en lo que dice, cuando nos promete algo, porque damos por sentado que esa persona cumplirá. cuando alguien nos obsequia algo, nos dirigimos hacia él con una sonrisa o un abrazo o con palabras de agradecimiento y mientras más valioso es el obsequio, el favor o la ayuda que recibimos, más grande es nuestro agradecimiento para quien nos lo da. Y son esas acciones y expresiones las que nos hacen ser agradecidos y la carencia de ellas nos hacen ser mal agradecidos. (Bendice, alma mía a Jehová, y bendiga todo mi ser su santo nombre. Sal. 103:1)

La biblia cuenta una historia que es muy conocida en el mundo entero y que nos enseña todo acerca de este tema Lucas 17:11-19
“Yendo Jesús a Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. Y al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos y alzaron la voz, diciendo: ¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros! Cuando él los vio, les dijo: Id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció que mientras iban, fueron limpiados. Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió, glorificando a Dios a gran voz, y se postró rostro en tierra a sus pies, dándole gracias; y éste era samaritano. Respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve, ¿dónde están? ¿No hubo quien volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero? Y le dijo: Levántate, vete; tu fe te ha salvado”

APRENDAMOS LO QUE ES DAR GRACIAS A DIOS Y EL PODER QUE DE ELLO SE DESPRENDE:

¡NO SE PUEDE CLAMAR MISERICORDIA, SI NO SE CREE!





Los hombres de la historia anterior, de lejos clamaron al Señor diciendo “ten misericordia de nosotros”. Esta frase “ten misericordia”, no es trillada, gastada, hueca, sino una expresión, una confesión de fe.
Uno no puede clamar misericordia, si no cree; lo malo que nos rodea hoy es que estamos llenos de dichos religiosos. El “amén” ya no es un “así sea”, sino un grito, una frase de cajón, una respuesta a un saludo; el “gloria a Dios” es un grito de cajón en medio de las canciones. Es triste decirlo pero Como que el lenguaje religioso está sustituyendo la fe que se lleva en el corazón.

¡NO ES DECIR QUE CREES!, ¡ES CREER!, ¡DAR GRACIAS ES UN ACTO DE FE EN DIOS!

Hay quienes les dices: “El Señor te va a bendecir”, y responden “lo recibo”, pero no lo hacen realmente. En vez de recibir, lo sustituyen por un realmente “querer recibir, o decir que reciben, como una fórmula “mágica””.

Así como no se puede ir a un juzgado a decir: “Yo siento que soy inocente”, eso no es efectivo delante del juez, allí se debe tener evidencias. Hay muchos religiosos que dicen: “Es que yo siento esto o aquello” no señores así no es, la religión tradicional ha hecho un gran mal al cristianismo y es hacer ver la biblia como un libro de religión, LA BIBLIA ES UN LIBRO LEGAL, UN LIBRO DE DERECHO, EL LIBRO DE DERECHO DEL REINO DE DIOS. No puedes ir a un juzgado a reclamar una herencia si no tienes los papeles, LAS EVIDENCIAS, de la misma forma no puedes aceptar o rechazar algo en el mundo de la fe, en lo espiritual, si no tiene sustento en la Palabra de dios, si no tiene fondo Bíblico.

1.- Debes decir: “Yo no puedo recibir esta enfermedad, porque en la Biblia dice que por sus llagas soy sano. Este es mi testamento y lo leo, aquí está mi herencia; a qué tengo o no derecho; qué tengo y que no tengo que hacer”.

2.- Muchos Creen que la Biblia es una especie de amuleto, pero no es así, hay que leerla, creer lo que dice y ponerlo en práctica. Algunos ponen excusas como “es que no la entiendo”. Pero algo tiene que entender. Dios la escribió para que la entiendas por su Espíritu Santo.

BASTA DE FRASES TRILLADAS, TENGAMOS FE Y CREAMOS SU PALABRA.

A Bartimeo uno de los tantos ciegos que fue sanado por Jesús, cuando quiso llamar la atención de Jesús, La gente lo callaba, pero él siguió gritando. Hasta que Jesús dijo: “Tráiganlo aquí”. Logró captar la atención de Jesús por la fe.

Veo a personas cristianas que se expresan de muchas formas, pero carecen de fondo. Solo emiten sonidos como queriendo que el genio de lámpara salga y conceda deseos “gloria a Dios, Santo, Amén”, pero en las oficinas no trabajan bien, no entregan las cosas que les prestan, no hacen lo que el jefe pide. Eso no da gloria a Dios.


Versículo 14: “Cuando Jesús los vio, dijo…” Entonces, CUANDO JESÚS VE ALGO, DICE ALGO.

En Marcos 2. Hay otra historia de cuatro amigos que trajeron a su amigo paralítico a la casa donde Jesús estaba enseñando, no pudieron entrar por la multitud, Pero no se rindieron y subieron al techo de la casa al paralítico y lo bajaron con un lazo.
Ellos no dijeron “no se puede, no es tu día, mucha cola, mejor regresemos, Dios no quiere”. No se basaron en las circunstancias.

La Biblia Dice que Jesús vio la incredulidad de los demás, pero al ver la fe de aquellos, le dijo: “Levántate, toma tu lecho y vete a tu casa”.

NO TIENES QUE DECIRLE SOLAMENTE ALGO A JESÚS, TIENES QUE HACER ALGO PARA QUE EL LO VEA.
La biblia Dice: “Pide y se te dará; toca y se te abrirá; busca y hallarás”. Haz algo para que Jesús diga algo. La gente siempre espera que Dios haga algo para decir algo. “Al ver Jesús, dice algo. Voy hacer algo que demuestre mi fe para que Jesús diga algo y entonces, pase algo”.


Versículo 14. Cuando El los vio, les dijo: Id, mostraos a los sacerdotes, y aconteció que mientras iban, fueron limpiados.

CUANDO YO HAGO ALGO Y JESÚS DICE ALGO, ENTONCES PASA ALGO. No hay peor espiritual que el que no hace nada, es haragán en la carne y en el espíritu, es un gran vago en el Señor. Tal vez no logras hacerlo todo, pero haz tú parte, y Jesús hará la otra.
Los cuatro creían, porque no se quedaron en la puerta, sino que entraron. No dijeron: “Ah, no nos dejaron entrar”. Ellos tenían fe.
Lo que amarga a unos, hace crecer a otros; lo que hace que algunos se retiren, hace crecer a otros. No todo alrededor de Jesús o de la iglesia es bonito. Muchas de las cosas que pasan son para que crezcamos en fe. Dicen: “Es que nadie me llamó, nadie me visitó”. Pero antes tampoco, sólo te buscaban para tomar, para que los invitaras a comer.
¿Acaso no fueron los discípulos los que callaron a Bartimeo, los que no dejaron al paralítico entrar? Esto pasa para que crezcas al punto de tener la fe para lo que necesitas.


Versículo 15: Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, VOLVIÓ, GLORIFICANDO A DIOS a gran voz.
Sólo uno. Regresó y dio la gloria a Dios a gran voz. A él no le dio pena gritar, darle gracias, glorificar a Dios, y dice la Palabra que puso su rostro en tierra. El antes era leproso, tenía su piel dañada, en pedazos, deshecha, mal oliente; ahora la tenía limpia como la de un bebé.
¿Quién pone su rostro en tierra después que se lo han sanado? Sólo si lo haces para adorar a Dios. El no perdió su piel la primera vez por Dios, pero estaba dispuesto a perder la segunda por El, eso se llama gratitud.
Mucha gente sale de la quiebra por la Palabra, Cristo Jesús los saca adelante, pero no están dispuestos a perder nada de esa empresa que estaba perdida por su pecado, para ahora glorificar a Dios. El Señor los sanó, no estaban enfermos por El, sino por la vida que llevaban, pero ahora no están dispuestos a sacrificarse, ni en desvelar su cuerpo por la obra de Dios.





¿De cuánto nos ha sacado el Señor a nosotros?

¿Qué pensarías si fueras uno de los leprosos que va caminando y te ves limpio? “De nuevo voy a abrazar a mi familia, le daré un beso a mi hija, usaré mi cuerpo de nuevo, voy a volver a trabajar, la sociedad me va a aceptar”.

Pero el agradecido no piensa solo así. Cuando se vio limpio va mas allá, pudo haber pensado: “¿Qué me cuesta tardarme otro poco para llegar mi casa? Ya tendré más tiempo, pero a Jesús quién sabe si lo volveré a ver”. Y se postró en tierra, no le importó llenarse de tierra. Era un hombre agradecido.

Tu amigo(a) lector(a) has sido bendecidos por Dios. Tú eres de ese diez por ciento que regresa a agradecerle. Estoy seguro que ustedes no son los únicos bendecidos por Dios. De cada diez que Dios bendice, uno está agradecido con El, uno es capaz de ser un adorador.

¿Dónde está tu agradecimiento? ¿Dónde está el decir “muchas gracias”?. Has tomado tiempo para abrazar a tus hijos, darles un beso. Decir gracias por ellos, por papá, por mamá, por el sofá en que te sientas, por el bus, lo que tengas. En vez de criticar deberías dar gracias a Dios. Hay tantas cosas por las cuales dar gracias.

La gratitud es fe, la gratitud es profética.

lunes, 17 de octubre de 2016

CONFESIÓN, PROCLAMACIÓN, ACCIÓN DE GRACIAS Y ALABANZA


En cada situación que enfrentamos, tenemos que Responder con una confesión de las Escrituras apropiada a fin De invocar en beneficio de nosotros el continuo ministerio de Jesús como nuestro sumo sacerdote.
En la mayoría de las situaciones tenemos tres posibilidades: Hacer una confesión bíblica y positiva; no confesar nada; O hacer una confesión antibíblica y negativa. Si hacemos una confesión positiva, facultamos el ministerio de Jesús para ayudamos y satisfacer nuestra necesidad. Si no confesamos nada, nos quedamos a merced de las circunstancias.
Si hacemos una confesión antibíblica y negativa, quedamos a merced de las fuerzas malignas y diabólicas.

Es importante distinguir entre la confesión bíblica de la fe verdadera y dinámicas como los sueños ilusorios o la presunción irreverente o alguna clase de filosofía del "dominio de la mente sobre la materia". Hay tres diferencias principales:





PRIMERO que nada, la "confesión" en el sentido bíblico está limitada a las afirmaciones y promesas de la Biblia. Consiste en decir con nuestra boca lo que Dios ya dijo en su palabra. Esta confesión no puede ir más allá.
SEGUNDO, la confesión está limitada también por las condiciones propias de cualquier promesa en particular. La gran mayoría de las promesas en la Biblia son condicionales. Dios dice, en efecto: "Si tú haces esto, Yo haré aquello". Si nosotros no hemos hecho el "esto" adecuado, no tenemos derecho de esperar que Dios haga el correspondiente "aquello". La confesión es válida sólo si ya se han cumplido las condiciones requeridas. Nunca sustituye la obediencia.
TERCERO, la confesión no puede reducirse a un "sistema" conveniente, operado por la voluntad humana. De acuerdo con Romanos 10:10, la confesión es eficaz sólo si procede de la fe en el corazón. La fe genuina del corazón, reconoce humildemente su total dependencia de Dios.
Con estos requisitos, la confesión -correctamente comprendida y practicada- puede ser un factor decisivo en la vida cristiana.


En Santiago 3:4-5 el apóstol compara la lengua con el timón de un navío. Aunque pequeño en comparación con toda la estructura de la embarcación, el timón determina el curso que el barco seguirá. Usado correctamente, guiará al navío con segundad a su puerto de destino. Usado equivocadamente, causará el naufragio del barco.
Esto se aplica a la forma en que expresamos nuestra fe. Confesada correctamente puede conducimos a todas las bendiciones que Dios ha prometido.
Con frecuencia las personas no están dispuestas a aceptar su responsabilidad por las palabras que pronuncian. De acuerdo con Jesús, sin embargo, no hay forma de escaparse de ella:
Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado. Mateo 12:37 nuestras palabras confirmarán nuestra justicia ante los ojos de DIOS o nos pondrán bajo condenación. No hay términos medios.
De acuerdo con Romanos 10:10, la fe en el corazón tiene efecto pleno sólo cuando la confesamos con la boca. Igual es con la incredulidad. Cuando expresamos nuestra incredulidad con palabras, liberamos su poder negativo para que obre contra nosotros y retenga las bendiciones que Dios ha prometido a la fe.

En Hebreos 4:14 el escritor ofrece dos advertencias más relativas a la importancia de la confesión correcta: Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión [confesión]. y también en Hebreos 10:21,23: y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios... Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión [confesión] de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió. En cada uno de estos pasajes hay un vínculo directo entre nuestra confesión y el ministerio de Jesús como nuestro sumo sacerdote. A lo largo del Nuevo Testamento se cumple el mismo principio: es nuestra confesión la que nos une a Jesús como nuestro sumo sacerdote y libera su ministerio sacerdotal en favor de nosotros.
La otra idea importante en estos pasajes está en las palabras "mantengamos firme". Es importante hacer la confesión inicial correcta, pero eso en sí no es suficiente. En cada situación subsecuente donde se apliquen los mismos planteamientos, tenemos que ser consecuentes y reafirmar nuestra confesión original.
En Hebreos 10:23 el escritor nos desafía, no sólo a mantener firme nuestra confesión, sino a mantenerla firme sin fluctuar.





El concepto de hacer la confesión correcta parece muy sencillo, quizás hasta simplista: sólo decir con respecto a cada problema o a cada prueba, exacta, y únicamente, lo que la Biblia dice acerca de ello, y seguir diciéndolo. Sí, es sencillo, ¡pero no es fácil!
Cuando las acusaciones vienen de enemigos humanos visibles, los planteamientos por lo menos son claros. Pero hay otra clase de prueba, menos fácil de discernir, en que las acusaciones son internas, dirigidas contra la mente por poderes diabólicos invisibles. No obstante la proposición es la misma: mantener la confesión de la verdad con determinacion inconmovible hasta silenciar y derrotar esas fuerzas invisibles.
Cualquier cristiano que pase con éxito esta prueba puede estar seguro de que será un vencedor y, como tal, heredará las bendiciones que Dios ha prometido a los que vencieren.

En el Salmo 118: 11-17 el salmista describe esta experiencia. Sus enemigos lo habían rodeado por todos lados y estaban a punto de destruirlo, pero el Señor intervino y le dio la victoria. En los versículos 15 al 16 describe su transición de la defensa al ataque: Voz de júbilo y de salvación hay en las tiendas de los justos; la diestra de Jehová hace proezas,.. . No moriré, sino que viviré, y contaré las obras de Jehová.
Lo que selló su victoria fue la gozosa y confiada proclamación del salmista de lo que el Señor había hecho por él.
Correctamente puesta en práctica, hará lo mismo por nosotros. Mientras practicamos la proclamación confiada de todo lo que Dios nos ha proporcionado mediante el sacrificio de Jesús, eso nos conducirá naturalmente a otras dos formas de expresión: la acción de gracias y la alabanza. Si verdaderamente creemos lo que proclamamos, ¡ésa es la única respuesta adecuada! Donde quiera que exista una fe genuina, la proclamación será seguida siempre por la acción de gracias y la alabanza.


Unidas, la acción de gracias y la alabanza, nos dan acceso directo a la presencia de Dios. El Salmo 100:4 lo describe muy claramente: Entrad por sus puertas con acción de gracias. Por sus atrios con alabanza; alabadle, bendecid su nombre.
El salmista describe dos etapas para acercarse a Dios. Primero, entramos por sus puertas con acción de gracias; después, pasamos por sus atrios con alabanza. Esto nos conduce a la presencia inmediata de Dios. Si no llenamos estos requisitos para entrar, seguiremos clamando a Dios... pero desde lejos. El contestará a su grito por su misericordia, pero no tendremos acceso directo a su presencia.

La acción de gracias y la alabanza son las dos formas más inmediatas en que nuestra fe puede responder a Dios. Cuando Dios nos da una promesa de bendición o nos revela una provisión que ha hecho para nosotros, necesitamos responderle como Abraham y aceptar la palabra de Dios para nosotros como verdadera desde el momento en que la dice. Por consiguiente, es lógico que empecemos a darle gracias y alabarlo inmediatamente. No esperamos hasta que hayamos experimentado el cumplimiento de la promesa o de la provisión.

En 2 Crónicas se ilustra este principio con un suceso en el reinado de Josafat, rey de Judá. Al rey le avisaron que un gran ejército invasor avanzaba contra él desde el sur. Josafat no tenía los recursos militares para oponerse a este ejército. Por lo tanto, citó a todo el pueblo para buscar juntos la ayuda de Dios unidos en oración y ayuno.
Dios respondió a su oración por medio de un levita, con una palabra profética dando instrucciones a Josafat para que condujera a su pueblo contra el enemigo por un cierto camino, y agregó palabras de confianza y aliento: No temáis ni os amedrentéis delante de esta multitud tan grande, porque no es vuestra la guerra, sino de Dios.: No habrá para qué peleéis vosotros en este caso; paraos, estad quietos, y ved la salvación de Jehová con vosotros.

Nada había cambiado hasta aquí en la situación militar, pero Josafat recibió la promesa de Dios por fe, sin pedir más pruebas. Al día siguiente puso a algunos que cantasen y alabasen a Jehová, vestidos de ornamentos sagrados, mientras salía la gente armada, y que dijesen: "Glorificad a Jehová, porque su misericordia es para siempre".
Por cierto que esta no era la forma convencional que un ejército iba a la guerra ... ¡pero dio resultado! Tan pronto como el Señor escuchó las alabanzas de su pueblo, intervino soberana y sobrenaturalmente, enviando un espíritu de división entre los diversos grupos nacionales que componían el ejército invasor. De repente, y sin razón aparente, empezaron a pelear unos contra otros, hasta quedar destruidos. El pueblo de Judá no tuvo que luchar, sino sólo [recoger el botín de sus enemigos muertos! Dios intervino de esta forma porque su pueblo respondió a su promesa por fe, sin esperar una confirmación ulterior.
En este relato se ilustran dos principios importantes. Primero, Dios espera que lo alabemos por las promesas que nos da, sin esperar a verlas cumplidas. Segundo, la alabanza ofrecida en fe libera la intervención sobrenatural de Dios en favor de nosotros. En resumen: La fe empieza a alabar a Dios antes de la victoria prometida, no sólo hasta después.





Salmo 50:23: El que sacrifica alabanza me honrará; y al que ordenare su camino, le mostraré la salvación de Dios. La salvación de Dios ya está completa mediante el sacrificio de Cristo Jesús en la cruz. Nada que digamos o hagamos podrá cambiar eso. Pero cuando respondemos con sacrificios de acción de gracias y alabanza, abrimos el camino para ver los beneficios de la salvación se manifiesten en nuestra vida.

Finalmente, pasamos de la acción de gracias a la alabanza jubilosa.. Todo esto lo hacemos en pura fe, sin esperar por algún cambio visible en nuestra Situación.
A su manera y a su tiempo, Dios responde a nuestra fe, tal como hizo con la de Abraham. La verdad, que hemos proclamado y por la que hemos dado gracias y alabado, se convierte en una realidad para nosotros.
Cuando levantamos proclamación acción de gracias y alabanza, logramos dos propósitos a una misma vez: Primero, nos aseguramos de las bendiciones prometidas por Dios que hemos proclamado. Segundo, expulsamos las fuerzas satánicas que se nos opondrían y tratarían de detener las bendiciones para que no lleguen a nosotros.

martes, 2 de agosto de 2016

LA BENDICIÓN DE DIOS

¡Bendicion!, algo que todos queremos,  ¿algo a lo que todos tenemos derecho?, quizá sí,  quizá,  no, el hecho es que muchas veces no sabemos ni que es lo que queremos, porque ni siquiera sabemos definir lo que queremos, piensa por un momento antes de continuar,  en,  que es la bendición,  cual es tu definición de esa palabra,  que abarca... Y si vas al diccionario te desepcionas, porque allí,  mira lo que encontré,  (bendición : invocación de la protección de Dios y su espíritu santificador sobre una persona,  un lugar o una cosa; generalmente recitando un sacerdote unas palabras rituales o haciendo la señal de la Cruz.). ¡Nada más alejado de la realidad!, pero es la creencia común, y es lo aceptado por la mayoría,  en pocas palabras,  para la mayoría de personas,  la bendición es una invocación,  una recitacion,  unas palabras rituales,  o una señal de la cruz. Yo te pregunto quierido(a) lector (a) es eso lo que estas buscando?...  Porque si no o es eso lo que quieres vas por buen camino, y hay más para tí,  mucho más que eso.






Para saber que es la bendición, como funciona,  tienes que saber de donde proviene. Muy seguramente has oído a cerca del edén o paraíso terrenal,  y de Adán y Eva, la biblia registra que cuando Dios formó al ser Humano, lo primero que este escuchó, fue la bendición de Dios. La Biblia dice: " y creó Dios al hombre a su imagen,  a imagen de Dios lo creó,  varón y hembra los creó.  Y los bendijo Dios,y les dijo,  fructificad y multiplicaos; llenad la tierra,  y soguzgadla,  y señoread,  en los peces del mar, en las aves de los cielos,  y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra. 

LA BENDICION DE DIOS,  es la que capacitaba,  posicionada y le daba a Adán el derecho de ser fructífero en todas las áreas de su vida,  multiplicarse,  ejercer dominio y gobernar sobre toda la creación física de Dios. Pero Adán cayó,   y con el y en el,  la humanidad,  y todo lo que Dios le había dado,  Adán lo entrego a Satanás.






Pero Dios tenia un plan desde la eternidad y ese plan te incluye,  el plan de devolver al ser humano a su estado original.  Y fue por eso que Jesús vino a este mundo, y con lo que hizo,  venir a este mundo,  morir, resucitar,  ascender al cielo, abrió nuevamente la posibilidad de tener lo que el primer Adán tenia,  LA BENDICION DE DIOS.  esa que incluye la capacidad y el derecho para: ser fructífero en todo, multiplicarte,  ejercer dominio y gobernar sobre la creación física de Dios. 

Todo lo que hay que hacer es creer en JESUS y recibirlo,  creer en Jesús incluye creer (tener absoluta certeza,  confiar),  en todo lo que el dijo e hizo y recibirlo,  incluye,  entregarle la vida va el.






La bendición de Dios esta esperando por tí, y lo incluye todo,  no esperes más para ser bendecido. Tan pronto como Crees en Jesús y le recibes , lo que escuchas es,  "eres Bendecido"  te espera una vida realmente apasionante,  llena de expansión,  fuctificacion,  salud,  gobierno.

LA BENDICION DE DIOS ES LA QUE ENRIQUECE Y NO AÑADE TRISTEZA CON ELLA.

LAS COSAS COMO SON.