Mostrando entradas con la etiqueta perdonar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta perdonar. Mostrar todas las entradas

miércoles, 29 de julio de 2020

EMOCIONES FUERA DE CONTROL, LA IRA


Efesios 4.26 (BLS) Si se enojan, no permitan que eso los haga pecar. El enojo no debe durarles todo el día.

Según el “Gran diccionario de las dolencias y enfermedades”. Todas las enfermedades terminadas en “itis” suelen estar relacionadas con la ira o la frustración, produce inflamaciones, somatizadas en:

• Amigdalitis, Apendicitis, Artritis, Bursitis, Colitis, Cistitis, Diverticulitis, Gastro-enteritis, Gingivitis, Laringitis, Otitis, Tendinitis, Uretritis y Vaginitis.

Si, la ira estalla hacia adentro del cuerpo, se convierte en enfermedad.
• Altera la visión, Cálculos biliares o Piedras en la vesícula, Cáncer, Depresión del sistema inmune, Enfermedades cardíacas, Derrame cerebral.
Y la ira que estalla hacia afuera, puede desencadenar en violencia





I. ENOJARSE ES MUY HUMANO Y MUY ÚTIL DE VEZ EN CUANDO…

a. PERO DE TI DEPENDE QUE SIGA SIENDO SANO PARA TI Y LOS QUE TE RODEAN

II. CONTRA EL ENOJO SOLO EXISTE UNA MEDICINA… EL PERDÓN

a. NO OLVIDES ERES TU EL QUE DEBE MANEJAR LA IRA, NO ELLA A TI, NO ERES MAS FUERTE EN MANOS DE LA IRA… SOLO TE CONVIERTES EN UN INSTRUMENTO DE SATANÁS

b. NO LO DEJES ACUMULAR, DEBES HACERLO PRONTO, ANTES DE TERMINAR EL DÍA, HABLA DE LO QUE TE MOLESTA COMO TE GUSTARÍA QUE TE LO HABLARAN A TI.





III. NO PERMITAS QUE EL ENOJO TE HAGA PECAR, HABLA…

A. PARA HABLAR DE LO QUE TE OFENDE, DEBES USAR EMPATIA

B. DEBES COMPRENDER DE MANERA CONSIENTE PORQUE EL OFENSOR ACTUÓ ASÍ.

C. DEBES ESTAR ABIERTO AL DIALOGO Y DISPUESTO A ARREGLAR EL INCIDENTE.

viernes, 28 de octubre de 2016

UNA PERSONA ¡QUE PODRÍA SER USTED!


Una mujer que se llevaba muy mal con su esposo sufrió un paro cardíaco. Casi a punto de morir, un ángel se presentó ante ella para decirle que, evaluando sus acciones y sus errores no podría entrar al cielo; y le propuso permitirle estar en la tierra unos días más. La mujer aceptó el trato y se regresó otra vez en su hogar junto a su esposo.

Ella pensó:
- Me conviene hacer las paces con este hombre. le daré una sorpresa.
Cuando el hombre salió de la casa, ella empezó a lavar y planchar toda la ropa de él. Preparó una rica comida, puso flores en la mesa con unos candelabros, y un cartel en el sofá que decía: “Creo que puedes estar más cómodo durmiendo en la cama que fue nuestra. Esa cama donde el amor concibió a nuestros hijos, donde tantas noches los abrazos cubrieron nuestros temores y sentimos la protección y la compañía del otro. Ese amor, aún con vida, nos espera en esa cama. Si puedes perdonar todos mis errores, allí nos encontraremos”.
Tu Esposa

Cuando terminó de escribir el último renglón “Si puedes perdonar todos mis errores” pensó: ¿me he vuelto loca?, ¿yo voy a pedirle perdón cuando fue él quien empezó a venir enojado de la calle cuando lo echaron de la fábrica y no conseguía trabajo?. Cuando tuvo su aventura con esa…?, Yo tenía que arreglarme con los pocos ahorros que teníamos, y todavía tenía que soportar su genio. Él empezó a verse con esa…, Él empezó a gritarme cuando yo le decía que así no podíamos seguir, que yo necesitaba dinero para mis hijos. Él lo arruinó todo; y ¿ahora yo tengo que pedirle perdón?





Enfurecida rompió la carta y escuchó la voz del ángel que decía:
- “Recuerda: de lo contrario no podrás entrar”.
La mujer pensó:
- ¿Valdrá la pena?, y rehízo la carta agregando aún más palabras cariñosas: “No supe comprender nada entonces, no supe ver tu preocupación al quedarte sin empleo, luego de tantos años con un salario seguro en esa fábrica. ¡Debiste haber sentido tanto miedo! Ahora recuerdo tus sueños de “cuando me jubile haremos”. Cuántas cosas querías hacer al jubilarte. Pude haberte impulsado a que las hicieras en lugar de obligarte a aceptar estar todo el día sentado en ese taxi. Además yo me negué tanto, tanto tiempo a ti y te empuje a los brazos de ella…
Ahora recuerdo aquella noche de locura cuando rompí esas cartas de amor que habías escrito para mí, y prendí fuego a todas las telas de los cuadros que pintabas. En ese momento me enfurecía verte allí, encerrado en ese cuarto gastando nuestro dinero en pintura para nada, o sentado en ese escritorio escribiendo tonterías para mí. Debí haberte impulsado a vender esos cuadros. Eran realmente hermosos. Estaba desesperada, yo también me sentía segura con el salario de la fábrica y no supe ver tu dolor, tu miedo, tu agonía.
Por favor perdóname mi amor. Te prometo que de hoy en adelante, todo será diferente. Te amo.
Tu Esposa


Cuando el marido regresó del trabajo, al abrir la puerta notó algo distinto; el olor a comida, las velas en la mesa, su música favorita sonando suavemente y la nota en el sofá. Cuando la mujer salió de la cocina, lo encontró tirado en el sillón llorando como un niño. Corrió a abrazarlo y no necesitaron decirse nada, lloraron juntos, él la alzó en sus brazos y la llevó hasta la cama, con la misma pasión del primer día. Luego comieron la exquisita comida que ella había preparado, rieron mucho mientras recordaban anécdotas graciosas de los niños haciendo travesuras en la casa.
Él la ayudó a levantar la mesa como siempre lo hacía, y mientras ella lavaba los platos, vio por la ventana de la cocina que en el jardín estaba el ángel. Salió llorando y le dijo:
- Por favor ángel, intercede por mí. No quiero a este hombre sólo en este día. Necesito un tiempo más para poder impulsarlo con sus cuadros, y tratar de reconstruir esas cartas que sólo para mí y con tanto amor había escrito. Te prometo que en poco tiempo, él estará feliz, seguro; y ahí sí podré ir donde me lleves.


El ángel le contestó:
- No tengo que llevarte a ningún lado, Recuerda el infierno donde has vivido y nunca olvides Jesús esta de tu lado.
La mujer oyó la voz de su marido que desde la cocina le gritaba:
- “Mi amor, hace frío, ven a acostarte, mañana será otro día”. Sí -pensó ella-, gracias a Dios, mañana será otro día…





USTED (para meditarlo )
• Usted, que reclama lo que no recibe, ¿ya pensó en lo que no da?
• Usted, que se lamenta porque sufre, ¿ya pensó en cuánto hace sufrir?
• Usted, que acusa a la ignorancia, ¿ya evaluó sus conocimientos?
• Usted, que condena el error, ¿ya percibió cuánto erró?
• Usted, que se dice amigo sincero, ¿ya se analizó con sinceridad?
• Usted, que se queja de penurias, ¿ya vio cuánto posee más que los otros?
• Usted, que critica el mundo, ¿ya hizo algo para mejorarlo?
• Usted, que sueña con el cielo, ¿cuánto ha hecho para extinguir el infierno?
• Usted, que condena el mal, ¿ha procurado difundir el bien?
• Usted, que deplora la indiferencia, ¿ha sembrado el amor?
• Usted, que tanto lamenta las tinieblas, ¿ha esparcido luz?
• Usted, que se ocupa de sí mismo, ¿se ha preocupado de los demás?
• Usted, que se siente tan pequeñito, ¿ha procurado crecer?
• Usted, que se queja de soledad, ¿ha brindado su compañía de verdad?
• Usted, que se asusta ante la enfermedad, ¿qué ha hecho por su salud?
• Usted, que anhela la concordia, ¿ha combatido la discordia?

lunes, 24 de octubre de 2016

LA PRUEBA MÁXIMA DEL AMOR


Hoy miraremos lo que creo que es la prueba máxima del amor. La prueba máxima del amor es cuando alguien lo hiere. ¿Cómo responde? ¿Le guarda rencor? ¿Se pone resentido? ¿Se llena de amargura? ¿Qué hace usted cuando alguien lo hiere?

Un tipo dijo, "Cuando mi esposa y yo nos peleamos, se pone histórica." El otro tipo le dijo, "Quieres decir histérica." "No, histórica. Me dice todo lo que he hecho mal desde que nos casamos."

Existen muchas ideas incorrectas acerca del perdón. La mayoría de la gente tiene totalmente malentendido lo que es el perdón verdadero. No lo entienden del todo. Existen muchos mitos, muchos malos entendidos. Existen muchas ideas erróneas acerca del perdón, y hoy vamos a ver de qué se trata. Porque perdonar ha sido diluido. Ha sido abusado. Ha sido abaratado. Hoy hablaremos acerca de qué es el perdón verdadero. Y antes de que hablemos acerca de qué es, tenemos que hablar primero acerca de lo que no es.
La Biblia nos dice en 1 Corintios 13: 5, "El amor no mantiene una lista de las ofensas que otros cometen."

1. EL PERDÓN NO ES CONDICIONAL.





El perdón verdadero es incondicional. No es ganado. No es merecido. No es negociado. No es pagado. No está basado en una promesa de que nunca se lo volverán a hacer. Si usted le dice a alguien "Te perdono si..." eso no es perdonar. Eso se llama negociar. "Te perdono si..." no es perdonar del todo. El perdón verdadero es incondicional.
Jesús oró en la cruz: "Padre, perdónalos porque no saben lo que están haciendo." El perdón genuino es incondicional. El perdón se ofrece aunque jamás lo pidan.

2. PERDONAR NO ES MINIMIZAR LA SERIEDAD DE LA OFENSA.


No es decir, "No es gran cosa." O, "No pasó nada. Ni siquiera me dolió." O si alguien trata de pedir perdón, usted dice, "No se preocupe. No es gran cosa. No me dolió." Eso no es perdonar.

Imagínese que SE le dijera a las FARC o a ISIS, "No es gran cosa. Olvídalo." Eso no es perdonar. Eso se llama locura. Eso no es perdonar.

Necesita entender la diferencia entre ser herido y ofenderse. Estas son dos cosas muy diferentes. Ofenderse es algo accidental, alguien lo ofende a usted accidentalmente. Ser herido es cuando intencionalmente lo quieren herir o lastimar. Son muy diferentes. Cuando se ofende, no se necesita perdonar. A usted le ofenden sin querer todo el tiempo. Usted solo necesita paciencia y la aceptación de eso. Pero cuando es herido, cuando otra gente lo hiere, eso requiere el perdón. Hay una gran diferencia.

3. PERDONAR NO ES RESTABLECER UNA RELACIÓN SIN CAMBIOS POSITIVOS.


Este es un concepto muy malentendido acerca del perdón. PERDONAR NO ES LO MISMO QUE RESTAURAR UNA RELACIÓN. Algunos de ustedes tienen miedo de perdonar porque temen que tendrán que regresar con esa persona. Y tendrán que ser su mejor amigo otra vez o que tendrán que casarse otra vez con ellos o algo así. No, la Biblia nos enseña que la restauración de sus relaciones y el perdón son dos cosas diferentes. Perdonar es instantáneo. La confianza tiene que ser restablecida sobre un largo período de tiempo. El perdón se encarga del daño hecho. Deja ir a la persona sin castigo. Usted la deja ir -sin ninguna deuda emocional. Pero eso no garantiza que la relación será restaurada. Estos son dos asuntos diferentes.

Sólo perdonar es su parte en la reconciliación, usted perdona al ofensor que le hirió. Pero para que una relación sea restaurada, el ofensor tiene que hacer tres cosas que no tienen nada que ver con el perdón.

UNO, el ofensor tiene que demostrar un arrepentimiento genuino. Tiene que demostrar que genuinamente lo siente antes de que la relación pueda ser restablecida. Y el arrepentimiento genuino significa que el ofensor tiene que mostrar cambios positivos en su estilo de vida.

DOS, el ofensor tiene que hacer una restitución por el daño hecho cuando sea posible.

TRES, el ofensor tiene que ganarse su confianza probando que con el tiempo ha cambiado.

Estas son cosas totalmente diferentes al perdón. Si alguien repetidamente lo hiere una y otra vez -digamos alguien en su familia o en el trabajo o alguien que fue su amigo o alguien con quien estuvo casado- alguien que repetidamente le lastima una y otra vez. USTED ESTÁ OBLIGADA POR DIOS A PERDONAR A ESA PERSONA UNA Y OTRA VEZ. PERO NO ESTÁ NI OBLIGADA A CONFIAR EN ESA PERSONA NI A INSTANTÁNEAMENTE RESTAURAR LA RELACIÓN.

¿Entiende la diferencia entre la confianza y el perdón? Se necesita más que perdonar para reconciliarse en una relación. Se necesita la confianza. Y la confianza se restablece con el tiempo. Y si le dicen, "¡Espera un tantito! Me has perdonado. ¿No podemos regresar a como todo era antes?" No. La confianza tiene que ser restablecida.

4. PERDONAR NO ES OLVIDAR LO QUE PASÓ.


La Biblia dice que perdonar no es olvidar lo que pasó. Algunos de ustedes temen perdonar a alguien que los hirió en el pasado porque no quieren olvidarlo.
En primer lugar, es imposible olvidar algo. Cuando está tratando de olvidar algo, ¿en qué se está enfocando? En la misma cosa que quiere olvidar. Y cualquier cosa en la que se enfoque, tendrá la tendencia a moverse en esa dirección.

El hecho es que su cerebro retiene todas las memorias de su pasado. Los doctores, los neurocirujanos, los científicos saben que si fueran a abrir su cerebro y tomaran un instrumento y estimularan cierta parte de su cerebro, que pueden hacerle recordar toda memoria que haya tenido a todo color. Su cerebro no se olvida de nada. La memoria puede ser reprimida debido a un trauma. Puede ser reprimida. Puede ser puesta en los lugares más recónditos de su mente. Pero su cerebro en realidad nunca se olvida de nada.

Ahora, sí quiero decirles que hay algo mejor que olvidar. Esto lo llevará a un nuevo nivel de madurez espiritual. Existe algo mejor que olvidar. Es recordar pero dándose cuenta cómo Dios puede sacar bien aún del mal. Usted no puede darle gracias a Dios por algo que ha olvidado. Puede darle gracias a Dios en algo que ha olvidado. Usted puede decirle a Dios, "Te doy gracias que aunque ocurrió ésta cosa horrible y me duele mucho, creo que puedes cambiarlo y usarlo para bien. Y que puedes usarme con gente en esa misma situación."

Ésta es la diferencia entre olvidar y dejar ir algo. Usted lo recuerda pero lo deja ir. La Biblia habla acerca de dejar ir el dolor, dejar ir la ofensa, dejar ir el resentimiento, dejar ir la amargura, de no aferrarse de estas cosas. Pero eso no es olvidar. Porque usted nunca va a olvidar. De hecho, mientras más doloroso haya sido algo que ocurrió en su pasado, es más probable que lo va a recordar.

Algunas personas piensan, "¿Cuándo llegaré a ese punto espiritualmente en el que olvido todas mis heridas?" Nunca llegará allí. La clave no es olvidar. La clave es aprender a verlas a través del lente de la gracia y a través del lente de la soberanía de Dios y a través del lente de cómo Dios puede transformar aún cosas malas en cosas buenas en su vida si confía en Él y aprende a responder correctamente. No es olvidarse de lo que pasó.

SI PERDONAR NO ES NINGUNA DE ESTAS COSAS, ¿QUÉ ES EL PERDÓN VERDADERO? EL PERDÓN VERDADERO ENVUELVE TRES PASOS.

1. RENUNCIO A MI DERECHO DE VENGARME.





El verdadero perdón es poner a un lado mi derecho a vengarme. Éste es el centro del perdón genuino. No busca cómo vengarse. La Biblia lo dice así en Romanos 12: 19, "Nunca tomen venganza. Dejen eso a Dios. Porque Él ha dicho que Él pagará a los que se lo merecen."

Usted puede decir, "Renunciar a mi derecho de desquitarme de alguien que me ha herido es injusto." Está en lo correcto. Es injusto. ¿Quién ha dicho que perdonar es justo? ¿Fue justo que Jesucristo perdonara todo el mal que ha hecho y que lo dejara ir libre y sin castigo? ¿Fue eso justo? No. Siempre queremos que se haga justicia cuando otros nos hieren y todos queremos el perdón de Dios por nuestras faltas. Y cuando otros reciben el perdón por sus faltas, Dios no es justo. Pero hacia nosotros no queremos que Dios sea justo, ¿qué no? Queremos que Dios nos sea favorable, que muestre su gracia a nosotros. La Biblia dice que renuncie a mi derecho a desquitarme.

La verdad es que la vida no es justa. Y perdonar no es justo. Es llamado gracia y Dios se la ha mostrado a usted. Pero la Biblia sí que dice esto. Un día, Dios tendrá la última palabra. Un día, Dios ajustará cuentas. Un día, Dios corregirá la injusticia. Un día, Dios balanceará el estado de cuentas. Por lo tanto, deje que Dios ajuste las cuentas. Usted perdone para que pueda tener paz en su corazón y continuar con su vida, y deje la parte de la justicia a Dios. ¿Quién puede hacer un mejor trabajo de justicia? ¿Quién puede hacer un mejor trabajo de ajustar cuentas? ¿Usted o Dios? ¿Quién tiene más maneras a su disposición de corregir injusticias, usted o Dios? El punto de partida es renunciar a mi derecho de vengarme.

Si no hace esto, caerá en la trampa de la amargura. El resentimiento y la amargura son herramientas inútiles. Son emociones inútiles. De hecho, los doctores nos dicen que son emociones muy dañinas. Se lo comerán vivo como un cáncer. Cuando se aferra al rencor, usted está permitiendo que la gente le siga hiriendo en su presente. Y eso no es ser inteligente. De hecho, es muy absurdo. Las personas de su pasado son pasado. No pueden continuar hiriéndole a menos que escoja seguir agarrándose de esa ofensa.
Usted renuncia a su derecho de vengarse. La Biblia dice esto en Hebreos 12, "Tengan cuidado que ninguno de ustedes falle responder a la gracia que Dios da. Porque si alguien falla, puede surgir muy fácilmente en él un espíritu de amargura el cual no solo es malo en sí mismo pero también puede envenenar las vidas de muchos otros." Y el resentimiento puede ser pasado de generación a generación a generación. Usted no es el único que se hace miserable cuando está amargado. Hace miserable también a todos aquellos a su alrededor. Es una emoción inútil. Renuncio a mi derecho de vengarme.

2. RESPONDO AL MAL CON EL BIEN.


La Biblia lo dice así en Lucas 6: 27-28, "Hagan el bien a aquellos que los odian, bendigan a aquellos que los maldicen y oren por aquellos que los maltratan." Ponga un círculo alrededor de los tres verbos -"hagan el bien," "bendigan," "oren." Esto es parte del perdón. Devolver el bien por el mal.

¿Cómo sabe cuándo es que ha perdonado genuinamente a alguien?

Cuando usted puede pedirle a Dios que lo bendiga. Cuando puede pedirle a Dios que bendiga la vida del que le hirió, sabe que lo ha perdonado genuinamente.

Usted también llega a entender las heridas de su ofensor. Usted comienza a ver sus heridas. La persona herida hiere a otras personas. Cuando una persona siente dolor adentro, se las desquita con otros.

Usted dice, "Pero usted no sabe cómo me han herido." No, no lo sé. Y lo siento mucho por cada herida en usted. PERO SÍ SÉ ESTO: USTED NUNCA VA PROGRESAR EN SU VIDA A MENOS QUE DEJE IR LA OFENSA. A MENOS QUE PERDONE Y LA DEJE IR. No se trata de olvidar. Pero de renunciar a mi derecho de desquitarme.

¿Cómo puedo hacer eso? Esto es posible solo de una manera. Tiene que llenarse del amor de Dios. Tiene que ser llenado con el amor de Jesucristo. Porque la Biblia dice, "El amor no mantiene una lista de las ofensas." Cuando mantengo una lista de ofensas, estoy mostrando mi falta de amor. Por otro lado, cuando dejo ir la ofensa y bendigo a los que me hieren entonces eso quiere decir que estoy lleno de amor. Usted no puede. Por eso es que necesita a Jesucristo. No hay manera que usted pueda tener esta clase de amor por su cuenta. Tiene que tener a Jesucristo dándole amor diariamente para perdonar.

3. REPITO ESTE PROCESO CUANTAS VECES SEA NECESARIO.


El perdón no es nunca, o es raras veces, algo que se hace sólo una vez. Raras veces es un acto que se hace sólo una vez. El perdón es algo que se hace continuamente una y otra vez. ¿Cuántas veces tengo que hacer esto? ¿Cuántas veces tengo que renunciar a mi derecho a vengarme? ¿Cuántas veces tengo que bendecirlos cuando me hacen el mal?

Hasta que pare el dolor. Hasta que deje de sentir el dolor de la herida. Y entonces es que sabrá que los ha perdonado. "Pedro le preguntó a Jesús, ' Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar a alguien que peca contra mí? ¿Siete veces?' 'No,' Jesús le contestó. “Setenta veces siete”.

Cada vez que recuerde esa herida, usted elige con determinación decir en su mente, "Dios, me hirieron profundamente." No minimice la herida y no diga que no fue gran cosa. Fue gran cosa y por eso es que todavía lo recuerda. "Dios, me hirieron y todavía me duele. Pero escojo, porque quiero estar lleno de amor y no de resentimiento, escojo poner a un lado mi derecho de desquitármelas, de buscar venganza, que desearle el mal a ésa persona. Escojo bendecir al que me ha herido. Dios, te pido que bendigas su vida. No porque se lo merece. Porque no es así. Dios, yo no me merezco tu bendición. Pero te pido que le muestres tu gracia a como me la has mostrado a mí." Usted sigue haciendo esto hasta que sepa que ha dejado ir la ofensa.

No es siempre posible, no es siempre aconsejable, que físicamente se ponga en contacto con la persona que lo hirió. Usted no siempre tiene que ir a ésa persona. Las cosas pueden haber cambiado. Puede que la persona no haya tenido conciencia de que lo hirió. Puede que se haya casado otra vez. Tal vez empeoraría las cosas. Tal vez se cambió de domicilio y es imposible encontrarla. Puede que haya fallecido. Algunos de ustedes le tienen resentimiento a gente que ya ni siquiera vive. No es siempre aconsejable o posible contactar esa persona.

Una de las cosas que puede hacer es usar la técnica de la silla vacía. Pone una silla vacía enfrente de usted y se imagina a ésa persona sentada en ella y dice, "Dios, no sé dónde está y no sé si sería buena idea contactarla. Podría ser muy problemático. Pero en este momento, me estoy imaginando esa persona aquí. La perdono en el nombre de Jesucristo. Renuncio a mi derecho de vengarme. Dejo ir la ofensa. Te pido que me ayudes a querer que bendigas a ésa persona".

Estos pasos no son fáciles, pero con el poder de Dios puede hacerlos. Usted dice, "No me siento con ganas de perdonar." ¿Y quién se siente con ganas? Nadie jamás siente ganas de perdonar. Usted lo hace porque es lo correcto y porque quiere seguir viviendo su vida. Tenemos que mantenernos firmes en el Señor.

¿Cuál es el secreto del perdón genuino? Recuerdo cuánto he sido perdonado. Recuerde cuánto ha sido perdonado. Ese es el secreto. Recordar cuánto he sido perdonado por Dios. Recuerdo lo que le costó a Jesucristo perdonarme. Todas las cosas que he hecho. Yo no soy sin mancha. Yo no soy sin culpa. He ofendido y herido a mucha gente en mi vida. Y usted también.

Colosenses 3: 13 "Recuerden que el Señor los perdonó, por lo tanto, ustedes deben de perdonar a otros." Dios le ha perdonado, y por lo tanto Él quiere que usted perdone a aquellos que le han herido.

No tengo la menor duda que muchos de ustedes tienen dentro heridas profundas y dolorosas por las ofensas que han recibido de otra gente. Y desde lo más profundo de mi corazón, lo siento. Lo siento mucho. Cuando usted piensa acerca de esa traición, esa ofensa, ese rechazo o lo que sea que haya sido, parece que está ahora tan fresco como cuando pasó. Puede que haya sido hace meses, puede que haya sido hace años, pero usted todavía se está aferrando a esa ofensa. Simplemente con solo hablar acerca del tema, hace que surja una imagen en su mente. ¿Cómo va a hacer para seguir viviendo el resto de su vida? Sólo hay una manera. Perdonar. Es la única manera en la que usted va a poder vivir su vida a cómo debe y dejar atrás la ofensa. Perdonar. ¿Por qué debería de hacer eso? Cuando me han herido y ofendido tanto, ¿por qué debería de perdonarlos?

1º . Dios lo ha perdonado. Usted nunca tendrá que perdonar a nadie más de lo que usted ha sido perdonado por Dios.

2º . La amargura lo hace miserable. No funciona.

3º . El perdón es una doble vía y va a necesitar más perdón en el futuro.
Nosotros oramos en el Padrenuestro, "Perdona nuestras ofensas así como también perdonamos a los que nos ofenden." Perdónanos, de la misma manera que perdonamos a todos aquellos que nos han ofendido y herido. ¿Quiere usted de veras orar esto? Dios, quiero que me perdones lo mismo que he perdonado a otros.

Usted dice, "Pero yo nunca podría perdonar a ésa persona." Entonces espero que nunca peque. Porque el perdón es un puente de doble carril y no querrá quemar el puente que va a tener que cruzar para llegar al cielo. Hemos de perdonar a otros porque hemos sido perdonamos.

Tiene que dejar de aferrarse a la ofensa. No hay mejor tiempo para hacerlo que este momento.

Oración:


"Dios amado, sabes cómo he cargado la falta de perdón en mi corazón. Me he aferrado de las ofensas, las heridas y las memorias. Y, secretamente, he querido vengarme. Pero hoy quiero dejarlo ir todo. Quiero vivir tu plan para mi vida. A pesar de lo que siento, quiero hacer lo correcto. Hoy, en este momento, yo perdono a..._________________Yo renuncio mi derecho a vengarme de...________________________ Renuncio a mi derecho de vengarme. Te pido que trabajes en su vida. Y me comprometo a continuar perdonándola hasta que ya no sienta el deseo de buscar venganza y de desquitarme. Jesucristo, te pido que reemplaces mi herida con tu paz y que llenes mi vida con tu amor. En tu nombre de lo pido. Amen.




lunes, 17 de octubre de 2016

PASOS QUE CONDUCEN A LA LIBERTAD


Hay una y una sola- base completamente suficiente para todas las bendiciones que la misericordia de Dios ha provisto: el intercambio que tuvo lugar en la cruz.

1. Jesús fue CASTIGADO para que nosotros pudiéramos ser PERDONADOS.
2. Jesús fue HERIDO para que pudiésemos ser CURADOS.
3. Jesús fue hecho PECADO con nuestra pecaminosidad para que nosotros pudiéramos ser hechos JUSTOS con SU JUSTICIA.
4. Jesús sufrió NUESTRA MUERTE para que pudiésemos compartir SU VIDA.
5. Jesús se hizo POBRE con nuestra POBREZA para que pudiéramos ser RICOS con SU RIQUEZA.
6. Jesús llevó nuestra VERGÜENZA para que pudiésemos compartir SU GLORIA.
7. Jesús sufrió el RECHAZO que merecíamos nosotros para que pudiéramos disfrutar de la ACEPTACIÓN que le correspondía como Hijo de Dios.
8. Jesús se convirtió en MALDICIÓN para que pudiésemos recibir una BENDICIÓN.





Esta lista no está completa; pudieran añadirse otros aspectos del intercambio que tuvo lugar en el monte de la calavera, pero cada uno es una diferente faceta de todo lo que Dios proveyó a través del sacrificio de Jesús. La Biblia los resume en una grandiosa palabra que los incluye a todos: salvación. Con frecuencia los cristianos limitan la salvación a la experiencia del perdón de sus pecados y que nazcan de nuevo. No obstante, por muy maravilloso que sea esto, es solamente la primera parte de la salvación total revelada en el Nuevo Testamento.


El resultado total de la salvación incluye cada parte del ser humano. Es hermoso el modo en que Pablo lo resume 1 Tesalonicenses 5:23: Y el mismo D s de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.
La salvación abarca el total de la persona humana: espíritu, alma y cuerpo; y se consuma únicamente con la resurrección del cuerpo al regreso de Cristo.

Pero nadie disfruta simultáneamente de todas las distintas provisiones de la salvación. Es normal progresar por etapas de una provisión a la siguiente. Muchos cristianos jamás van más allá de recibir el perdón de sus pecados. No se percatan de las muchas otras provisiones que están a su libre disposición.

Cuando venimos a Dios con base en el sacrificio de Cristo por nosotros, necesitamos ser sensibles a la dirección del Espíritu Santo. No podemos imponer nuestras prioridades a Dios, sino que debemos dejar que él obre con nosotros en el orden que él escoja.

Muy a menudo la maldición que pesa sobre la vida de una persona es el obstáculo insospechado que no lo deja alcanzar otras provisiones de salvación. Normalmente hay que lidiar primero con esta barrera, antes que puedan cubrirse otras necesidades.
En esta provisión nos concentraremos ahora: el intercambio de la maldición a la bendición. En este punto nos enfrentamos precisamente a las mismas proposiciones que Moisés presentó a los israelitas cuando se preparaban para entrar en la tierra de Canaán:
A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia. Deuteronomio 30:19
Dios exigía que los israelitas hicieran su propia elección. Les exhortó a escoger correctamente: la vida y las bendiciones. Pero él no decidiría por ellos. Asimismo les recordó que la elección que hicieran afectaría no sólo su propia vida, sino también la de sus descendientes. Esto aparece una vez más como un rasgo característico tanto de las bendiciones como de las maldiciones: continúan afectando generación tras generación. La elección que hizo Israel en aquel momento determinó su destino. Lo mismo sucede con nosotros hoy. Dios nos pone por delante precisamente la misma alternativa: la vida y las bendiciones o la muerte y las maldiciones. Nos deja escoger a nosotros. Igual que Israel, nosotros determinamos nuestro destino por lo que elegimos, y nuestra elección también podrá afectar el destino de nuestros descendientes.

Todo el que desea pasar de la maldición a la bendición tiene que atravesar esa misma puerta. Primero, tiene que haber un claro reconocimiento de las proposiciones que Dios nos pone por delante. Entonces tiene que haber una simple respuesta positiva: "Señor, en base a tu palabra, yo te respondo.
Rechazo la muerte y las maldiciones, y escojo la vida y las bendiciones".
Una vez que hemos hecho esta elección, podemos seguir adelante y reclamar liberación de cualquier maldición que haya sobre nuestra vida. ¿Qué pasos debemos dar para esto? No hay un patrón establecido que todo el mundo deba seguir. Sin embargo, recomiendo tener en cuenta estas siete etapas.

1. CONFIESE SU FE EN CRISTO Y EN EL SACRIFICIO QUE HIZO EN BENEFICIO DE USTED.


En Romanos 10:9-10 Pablo explica que hay dos condiciones esenciales para recibir los beneficios del sacrificio de Cristo: creer en el corazón que Dios levantó a Jesús de los muertos y confesar con la boca que él es Señor. La fe en el corazón no es por completo eficaz hasta que ha sido complementada por la confesión con la boca.
Literalmente, la palabra "confesar" significa "decir lo mismo que". En el contexto de la fe bíblica, confesar significa decir con nuestra boca lo que Dios ya ha dicho en su palabra.
En Hebreos 3:1 Jesús es llamado el "apóstol y sumo sacerdote de nuestra profesión" [o confesión]. Cuando hacemos la confesión bíblica correcta concerniente a él, liberamos su ministerio sacerdotal en beneficio nuestro.
Para recibir los beneficios del sacrificio de Cristo, necesitamos hacer nuestra confesión específica y personal. Por ejemplo:
Señor Jesús, creo que tú eres el Hijo de Dios y el único camino hacia Dios; y que tú moriste en la cruz por mis pecados y te levantaste otra vez de entre los muertos.

2. ARREPENTIRSE DE TODAS SUS REBELIONES Y SUS PECADOS


Pudiera haber muchos factores externos --que se remontan incluso a generaciones anteriores- que han contribuido a la maldición en su vida. No obstante, la raíz de todos sus problemas yace dentro de usted mismo. Y se resume en la palabra avon (iniquidad): su actitud rebelde hacia Dios y los pecados que han resultado de ella. Por esto, tiene que aceptar responsabilidad personal.
Antes que pueda recibir la misericordia de Dios, por lo tanto, él requiere que usted se arrepienta. Tiene que tomar una decisión deliberada de su parte: usted tiene que rendir toda su rebeldía y someterse sin reservas a todo lo que Dios requiera de usted. ¡Una persona que se ha arrepentido en realidad no sigue discutiendo con Dios!
EL NUEVO TESTAMENTO NO DA LUGAR PARA LA FE QUE ESQUIVA EL ARREPENTIMIENTO. Cuando Juan el Bautista vino a preparar el camino del Señor, la primera palabra de su mensaje fue: ¡Arrepentíos...! (Mateo 3:2). Más tarde, cuando Jesús empieza su ministerio público, él retoma el asunto donde Juan lo ha dejado:
Arrepentíos, y creed en el evangelio. Marcos 1:15

Sin arrepentimiento, no es posible una fe eficaz. Muchos que profesan ser cristianos luchan continuamente por tener fe porque nunca han cumplido la condición previa del arrepentimiento (cambio de mentalidad, cambio de rumbo).
En consecuencia, jamás reciben todos los beneficios del sacrificio de Cristo.

3. PEDIR Y RECIBIR EL PERDÓN DE TODOS LOS PECADOS.


La gran barrera que mantiene las bendiciones de Dios fuera del alcance de nuestra vida es EL PECADO SIN PERDONAR. Dios ya ha provisto para que nuestros pecados sean perdonados, pero no lo hará hasta que los confesemos.
Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiamos de toda maldad. 1 Juan 1:9
Dios es fiel y lo hará porque él nos ha dado su promesa, y él siempre cumple sus promesas. También es justo porque ya
Jesús cargó con todo el castigo por nuestros pecados. Puede ser que Dios le haya mostrado ciertos pecados que lo expusieran a una maldición. Si es así, haga una confesión específica de esos pecados.

También es posible que haya caído una maldición sobre usted por causa de los pecados cometidos por sus antepasados (especialmente la idolatría o el ocultismo). Usted no carga la culpa de los pecados cometidos por sus antepasados, pero las consecuencias de esos pecados pueden afectarlo de varias maneras. Si usted sabe que éste puede ser el caso, pida a Dios también que lo libere de esas consecuencias.

4. PERDONE A TODAS LAS PERSONAS QUE LE HAYAN HECHO DAÑO U OFENDIDO O HAYAN SIDO INJUSTAS CON USTED.





Otra gran barrera que puede mantener fuera de nuestro alcance las bendiciones de Dios es LA FALTADE PERDON en nuestro corazón hacia otras personas. En Marcos 11:25 Jesús señaló muy especialmente esto como algo que tenemos que resolver, si esperamos que Dios conteste nuestras oraciones: y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas.
Este mismo principio aparece a lo largo de todo el Nuevo Testamento: Si queremos que Dios perdone nuestros pecados, tenemos que estar preparados para perdonar a los demás.
Perdonar a otra persona no es primordialmente una emoción; es una decisión.
Quizás ahora Dios le esté trayendo a la mente alguna persona o personas a quienes usted necesita perdonar. Si es así, puede acudir al Espíritu Santo para que le ayude. Él lo inducirá a tomar la decisión correcta, pero no la hará por usted. Actúe mientras sienta su apremio. Tome una decisión clara de perdonar. Entonces exprese oralmente su decisión.

Diga en voz alta: "Señor, yo perdono a....." y nombre a la persona o personas de que se trate. ¡Los que le sean más difíciles de mencionar son los que más necesita perdonar!

5. RENUNCIE A TODO CONTACTO CON CUALQUIER COSA OCULTISTA O SATÁNICA.


Si en cualquier momento usted ha participado en semejantes actividades o prácticas, ha cruzado una frontera invisible en el reino de Satanás. A partir de ese momento, igual da que lo sepa o no, Satanás lo ha considerado como uno de sus súbditos. El considera que tiene un derecho legal sobre usted.
Puesto que el reino de Dios y el de Satanás se oponen radicalmente, usted no podrá disfrutar de todos los derechos y beneficios de un ciudadano del reino de Dios hasta que haya cortado toda conexión con Satanás de una vez por todas, y cancele cualquier derecho que él pueda alegar que tiene sobre usted.
En 2 Corintios 6: 14-15 Pablo acentúa la necesidad de una ruptura completa con el reino de Satanás:
No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué concordia Cristo con Belial [o sea, Satanás]? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo?
En el versículo 17 concluye con una exhortación directa del mismo Señor:
Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, Y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré.
Llevar a cabo esta ruptura requiere también que se ocupe de cualquier "objeto de contacto" --o sea, objetos que todavía lo vinculan con Satanás-o Esto incluye muchos objetos distintos. Si usted tiene alguna duda acerca de cómo aplicar esto en su caso, pídale a Dios que le señale cualquier cosa que pudiera ser ofensiva para él.
Entonces deshágase de ella del modo más efectivo: quémelo, aplástelo, arrójelo en aguas profundas... ¡O lo que sea!
Si usted está dispuesto a llevar a cabo esta ruptura total con Satanás y su reino, puede pronunciar una oración como ésta:
Renuncio a todo contacto con cualquier cosa ocultista o satánica; si tengo algún "objeto de contacto", me comprometo a destruirlo. Revoco cualquier reclamación de Satanás sobre mí.

6. AHORA ESTÁ LISTO PARA ORAR A FIN DE LIBERARSE DE CUALQUIER MALDICIÓN.


Recuerde, hay un solo fundamento sobre el que Dios le ofrece su misericordia: el intercambio que tuvo lugar cuando Jesús murió en la cruz. Incluida la provisión para liberarlo de cualquier maleficio.
Es importante que base su fe únicamente sobre lo que Jesús obtuvo para usted con su sacrificio en la cruz. Usted no tiene que "ganarse" su liberación. No tiene que merecerla.
Dios nos responde sólo en base a lo que Jesús hizo en favor de nosotros, no por ningún mérito que podamos imaginarnos que haya en nosotros.
Confiese en voz alta, despacio y deliberadamente sin distraerse.
Si tiene dudas acerca de alguna parte, vuelva atrás y léala otra vez. Identifíquese con las palabras que pronuncia.
Para cuando haya terminado de leerlas, debe de tener la sensación de haber llegado ante la presencia de Dios con las palabras que ha pronunciado. Entonces vaya directamente a la oración de liberación, que se repite al final.

Aquí un modelo para orar:
Señor Jesucristo, creo que tú eres el Hijo de Dios y el único camino para llegar Dios; y que tú moriste en la cruz por mis pecados y resucitaste de entre los muertos.
Renuncio a toda mi rebelión y a todos mis pecados, y me someto a ti como mi Señor.
Confieso todos mis pecados ante ti y te pido tu perdón; especialmente por cualquier pecado que me haya expuesto a una maldición. Libérame también de las consecuencias de los pecados de mis antepasados.
Por un acto de mi voluntad decido perdonar a todos los que me han hecho daño o juzgado mal, tal como quiero que Dios me perdone a mí. En particular, perdono a...
Renuncio a todo contacto con cualquier cosa ocultista o satánica; si poseo algún "objeto de contacto", me comprometo a destruirlo. Revoco cualquier reclamación de Satanás sobre mí.
Señor Jesucristo, creo que en esa cruz tú tomaste sobre ti toda maldición que pudiera haberme alcanzado. Así que te pido ahora que me liberes de toda maldición sobre mi vida; ¡en tu nombre, Señor Jesucristo!
Por fe recibo ahora mi liberación y te doy las gracias por ello.

Por otra parte, no hay un patrón dispuesto para responder a Dios que todo el mundo tenga que seguir. La clave para la liberación no es una forma especial de respuesta. La fe puede expresarse de muchos modos diferentes. Limítese a ser usted mismo con Dios. Abra todo su ser al amor de Dios como una flor abre sus pétalos al sol.

7. Ahora crea que ha recibido, ¡y siga adelante en la bendición de Dios!