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viernes, 28 de octubre de 2016

¿¿QUIEN SOY??


¿Debiera, lo que hacemos determinar quiénes somos? o ¿lo que somos determinar lo que hacemos?
La comprensión de quién es Dios y quién eres tú en relación a Él, es el fundamento más importante para tu estructura de creencia y tus patrones de comportamiento como cristiano.

LA CREACIÓN ORIGINAL


El ser humano en Edén poseía cualidades que no necesitaba buscar, tres cosas básicas que se fracturaron en la caída y esas son:

1. Significado -El hombre tenía un propósito divino. (Génesis 1:28).
2. Protección y seguridad -Todas las necesidades del hombre fueron satisfechas (Génesis 1:29).
3. Pertenencia -El hombre tiene un sentir de pertenecer (Génesis 2:18).


LOS EFECTOS DE LA CAÍDA Génesis 3:8-4:9





Pérdida del conocimiento de quién es Dios. Leemos en Génesis 3:7,8 que ellos trataron de esconderse de Dios. Esto nos revela que ya no sabían quién era Dios, porque ¿cómo podemos escondernos de su omnipresencia?
Emociones negativos que nos dominan. Adán y Eva, aparte de estar enceguecidos con relación a su entendimiento, también llegaron a ser personas temerosas y angustiadas. Miedo, es el primer sentimiento que aparece luego de la caída de la humanidad (Génesis 3:10).
Demasiadas posibilidades de elección. El pecado de Adán y Eva, también afectó su capacidad de elección.
Ambos tenían solo una posibilidad de hacer una mala elección en el Jardín del Edén. Todo lo que hicieran estaba correcto, excepto comer del árbol de la ciencia del bien y del mal (Génesis 2:16,17).
Los atributos se vuelven necesidades. Esto, específicamente, ocurre en 3 áreas, que hasta el día de hoy están vigentes en nuestras vidas.

1. La aceptación fue reemplazada por el rechazo; por eso, tenemos la necesidad de pertenencia.

2. La inocencia fue reemplazada por la culpabilidad y la vergüenza, de ahí nace la necesidad de reconstruir el sentimiento de merecer.

3. El dominio fue reemplazado por la debilidad y la falta de ayuda, por eso necesitamos fuerza y autocontrol.

Toda tentación es un intento de Satanás para hacer que vivamos separados de Dios, nos tienta como lo hizo con Jesús y lo hace apelando a nuestras necesidades básicas y elementales. La pregunta es: ¿Serán estas necesidades satisfechas por el mundo, la carne y el diablo; o serán satisfechas por Dios, quien prometió suplirlas todas "conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús?" (Filipenses 4:19).

QUIEN SOY EN CRISTO. 2 corintios 5:17


Renuncio a la mentira de que soy rechazado, que nadie me quiere o que debo estar avergonzado. En Cristo soy aceptado. Dios dice:

ESTOY SEGURO – MI POSICIÓN EN CRISTO

Soy hijo de Dios [Juan 1:12]. “Más a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;”

Soy amigo de Cristo [Juan 15:15]. “Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos”

He sido justificado [Romanos 5:1]. “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo;”

Estoy unido con el Señor, y soy un espíritu con Él [ver 1 Corintios 6:17]. “Pero el que se une al Señor, un espíritu es con él.”

• He sido comprado por precio. Pertenezco a Dios [ver 1 Corintios 6:19-20]. “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.”

• Soy miembro del Cuerpo de Cristo [1 Corintios 12:27]. “Ahora bien, ustedes son el cuerpo de Cristo, y cada uno es miembro de ese cuerpo”

• Soy santo y fiel [Efesios 1:1]. “A los santos y fieles en Cristo Jesús”

• He sido adoptado como hijo de Dios [Efesios 1:5]. “Nos predestinó* para ser adoptados como hijos suyos por medio de Jesucristo, según el buen propósito de su voluntad,”

• Tengo acceso directo a Dios por medio del Espíritu Santo [Efesios 2:18]. “Pues por medio de él tenemos acceso al Padre por un mismo Espíritu.”

• He recibido redención y perdón por todos mis pecados [Colosenses 1:14]. “En quien tenemos redención,* el perdón de pecados”

• Estoy completo en Cristo [Colosenses 2:10]. “Y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad.”

SOY SIGNIFICANTE – MI PERSONA EN CRISTO





Rechazo la mentira de que soy culpable y que estoy desprotegido, solo o desamparado. En Cristo estoy seguro. Dios dice:

• Soy libre de condenación [Romanos 8:1-2]. “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.”

• Sé que todas las cosas obran para mi bien [Romanos 8:28]. “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.”

• Soy libre de cualquier acusación contra mí [Romanos 8:31-34]. “¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.”

• No se me puede separar del amor de Dios [Romanos 8:3 5-39]. “¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero. Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.”

• Estoy confirmado, ungido y sellado por Dios [2 Corintios 1:21-22]. “El que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió, es Dios, el cual también nos ha sellado, y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones.”

• Estoy persuadido que el Dios que comenzó la buena obra en mí la perfeccionará [Filipenses 1:6]. “Estoy convencido de esto: el que comenzó tan buena obra en ustedes la irá perfeccionando hasta el día de Cristo Jesús.”

• Soy ciudadano del cielo [Filipenses 3:20]. “En cambio, nosotros somos ciudadanos del cielo, de donde anhelamos recibir al Salvador, el Señor Jesucristo.”

• Estoy escondido con Cristo en Dios [Colosenses 3:3]. “Pues ustedes han muerto y su vida está escondida con Cristo en Dios.”

• No se me ha dado espíritu de temor sino de poder, amor y dominio propio [2 Timoteo 1:7]. “Pues Dios no nos ha dado un espíritu de timidez, sino de poder, de amor y de dominio propio.”

• Puedo hallar gracia y misericordia que me ayuden en tiempo de necesidad [Hebreos 4:16]. “Así que acerquémonos confiadamente al trono de la gracia para recibir misericordia y hallar la gracia que nos ayude en el momento que más la necesitemos.”

• Soy nacido de Dios, y el diablo no puede tocarme [1 Juan 5:18]. “Sabemos que el que ha nacido de Dios no está en pecado: Jesucristo, que nació de Dios, lo protege, y el maligno no llega a tocarlo.”

TENGO UN SENTIDO DE PERTENENCIA


Rechazo la mentira de que soy indigno, inadecuado, desvalido y que no tengo esperanza. En Cristo soy importante. Dios dice:

• Soy la sal de la tierra y la luz del mundo [Mateo 5:13-14]. “Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres. Vosotros sois la luz del mundo;(I) una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. “

• Soy un pámpano o rama de la vid verdadera, Jesús, un canal de su vida [Juan 15:1, 5]. “Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.”

• Dios me ha escogido y señalado para llevar fruto [Juan 15:16]. “No me escogieron ustedes a mí, sino que yo los escogí a ustedes y los comisioné para que vayan y den fruto, un fruto que perdure. Así el Padre les dará todo lo que le pidan en mi nombre.”

• He recibido poder del Espíritu y soy testigo de Cristo [Hechos 1:8]. “Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.”

• Soy un templo de Dios [1 Corintios 3:16]. “¿No saben que ustedes son templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en ustedes?”

• Soy un ministro de reconciliación para Dios [2 Corintios 5:20]. “Así que somos embajadores de Cristo, como si Dios los exhortara a ustedes por medio de nosotros: “En nombre de Cristo les rogamos que se reconcilien con Dios.”

• Soy colaborador de Dios [2 Corintios 6:1]. “Nosotros, colaboradores de Dios, les rogamos que no reciban su gracia en vano.”

• Estoy sentado con Cristo en lugares celestiales [Efesios 2:6]. “Y en unión con Cristo Jesús, Dios nos resucitó y nos hizo sentar con él en las regiones celestiales,”

• Soy hechura de Dios, creado para buenas obras [Efesios 2:10]. “Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios dispuso de antemano a fin de que las pongamos en práctica.”

• Tengo acceso a Dios con seguridad y confianza [Efesios 3:12]. “En él, mediante la fe, disfrutamos de libertad y confianza para acercarnos a Dios.”

• Todo lo puedo en Cristo que me fortalece [Filipenses 4:13]. “Todo lo puedo en cristo que me fortalece.”

CÓMO GANAR LA BATALLA POR NUESTRA MENTE





1. Llena tu mente con la palabra de Dios.

2. "lleva todo pensamiento cautivo a la obediencia a Cristo" (2 Corintios 10:5). Practica el pensamiento en el umbral, el primer pensamiento. Evalúa todo pensamiento a la luz de la vedad y ni siquiera consideres los pensamientos tentadores, acusadores o mentirosos. Prefiere la verdad y sigue con la verdad.

3. vuélvete a Dios cuando tus pensamientos te causen ansiedad. "Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego" (Filipenses 4:6).

4. Asume la responsabilidad de elegir la verdad y consagrarte a vivir en conformidad con ella. Filipenses 4:8-9

viernes, 7 de octubre de 2016

¿QUE ESTÁ GUIANDO TU VIDA?


Los diccionarios definen el verbo guiar como “mover, conducir o empujar”. La verdad es que Todos tenemos algo que guía nuestras vidas.
Quizás lo que te guía en estos momentos sea un problema, un plazo o una exigencia. Puede que seas guiado por un mal recuerdo, un temor constante o una costumbre involuntaria. Hay cientos de circunstancias, razones y sentimientos que guían tu vida. A continuación te presento los cinco más comunes:

A MUCHOS LOS GUÍA LA CULPA






Se pasan toda la vida huyendo de sus errores y ocultando su vergüenza. Quienes cargan culpas son controlados por sus recuerdos. Permiten que su futuro sea controlado por su pasado. Sin darse cuenta, se castigan a sí mismos, saboteando sus propios logros.

Cuando Caín pecó, su culpa lo separó de la presencia de Dios, y el Señor le dijo: “en el mundo serás un fugitivo errante”. Eso describe hoy a la mayoría de la gente: va por la vida sin propósito alguno.
Somos el resultado de nuestro pasado, pero no tenemos que ser prisioneros del mismo.

El propósito de Dios no está sujeto a tu pasado. Él, que convirtió a un asesino llamado Moisés en un líder y a un cobarde llamado Gedeón en un héroe valiente, también puede hacer cosas increíbles con lo que te queda de vida. Dios es experto en dar borrón y cuenta nueva a la gente. La Biblia dice: “Feliz el hombre a quien sus culpas y pecados le han sido perdonados por completo”. Rom. 4:8, Sal 32:2
Deja que el propósito de Dios guie tu vida, ya no más la culpa


A MUCHOS LOS GUÍA LA IRA Y EL RESENTIMIENTO.


Se aferran a heridas que nunca logran superar. En vez de sacarse el dolor por medio del perdón, lo repiten una y otra vez en sus mentes. Los que viven motivados por el resentimiento se “enclaustran” e interiorizan su ira; otros “estallan” y explotan ante los demás. Ambas reacciones son dañinas e inútiles.

El resentimiento siempre te daña más a ti que a la persona con la que estás resentido. Mientras la persona que te ofendió quizás olvide la ofensa y siga su vida, tú continúas hirviendo de dolor, perpetuando el pasado.

Escucha bien: Los que te hicieron daño en el pasado no pueden seguir haciéndotelo a menos que te aferres al dolor por medio del resentimiento. ¡Lo pasado, pasado está! Nada lo podrá cambiar. Te estás haciendo daño a ti mismo con tu amargura. Por tu propio bien, aprende de todo eso y libérate. La Biblia dice: “Entregarse a la amargura o a la pasión es una necedad que lleva a la muerte”.

A MUCHOS LOS GUÍA EL TEMOR.


Sus temores pueden ser el resultado de una experiencia traumática, de falsas expectativas, de haber sido criados en un hogar de disciplina rígida o incluso de una predisposición genética. Cualquiera que fuere la causa, las personas condicionadas por el temor pierden oportunidades porque temen aventurarse a emprender cosas. Van a lo seguro, evitando riesgos.

El temor es un tipo de cárcel que tú mismo te impones, impidiéndote llegar a ser lo que Dios desea que seas. Debes reaccionar contra eso con las armas de la fe y el amor. La Biblia dice: “La persona que ama no tiene miedo. Donde hay amor no hay temor. Al contrario, el verdadero amor quita el miedo. Si alguien tiene miedo de que Dios lo castigue, es porque no ha aprendido a amar”. 1jn 4:18

A MUCHOS LOS GUÍA EL MATERIALISMO.


El deseo de adquirir se convierte en la meta principal de sus vidas. Se basa en la idea equivocada de que cuanto más tengas serás más feliz, más importante y vivirás más seguro, pero los tres conceptos son erróneos. Las posesiones sólo proveen felicidad temporal. Como las cosas no cambian, tarde o temprano nos aburrimos de ellas, entonces queremos otras nuevas, más grandes y más modernas.
Un mito “Cuanto más tenga, más importante soy”. Cuánto valemos como personas y cuánto valemos por lo que tenemos no es lo mismo. No se puede determinar cuánto vales por las cosas que posees y Dios dice que ¡las cosas más valiosas en la vida no son los bienes que posees!

El mito más común respecto al dinero en que cuanto más tengas, más seguro estarás. No es así. Se pueden perder las riquezas por muchas razones que están fuera de tu control. La verdadera seguridad se fundamenta sólo en algo que no te pueden quitar: tu relación con Dios.

A MUCHOS LOS GUÍA LA NECESIDAD DE SER ACEPTADOS.






Permiten que las expectativas de sus padres, cónyuges, profesores o amistades controlen sus vidas. A otros los guía la presión de los amigos, preocupándose siempre por el “qué dirán”. Tristemente, aquellos que siguen al mundo, por lo general se pierden en él.

Alguien dijo: “Desconozco todas las claves del éxito, pero tratar de agradar a todo el mundo es una de las claves del fracaso”. Ser influenciado por la opinión de los demás te garantiza perder los propósitos de Dios para tu vida. Jesús dijo: “Nadie puede servir a dos señores”. 5

Sin embargo, a pesar de lo anterior, Dios te da un camino mejor, te da propósito, hace que tu vida tenga sentido.

BENEFICIOS DE UNA VIDA CON PROPÓSITO


Conocer tu propósito da sentido a tu vida. Fuimos creados para tener significado, la tragedia más grande no es morir, sino vivir sin propósito.

Conocer tu propósito enfoca tu vida. Esto hace que dirijas todo tu esfuerzo y tu energía a lo que es importante.

Conocer tu propósito estimula tu vida. Esta es la verdadera felicidad de la vida: ser usado para un propósito y poder reconocer la supremacía; ser una fuerza de la naturaleza en lugar de algo inconstante un saco de males y lamentos , siempre quejándose de que el mundo no se ha dado a la tarea de hacerlo a uno feliz.

Conocer tu propósito simplifica tu vida. Tu propósito se convierte en el patrón que usaras para evaluar qué cosas son esenciales y que cosas no. Formúlate esta pregunta: lo que voy a hacer me ayudara a cumplir los propósitos de Dios para mi vida

Conocer tu propósito te prepara para la eternidad. No fuiste puesto en la tierra para ser recordado sino para prepararte para la eternidad.





martes, 27 de septiembre de 2016

¿COMO MANEJAR EL ESTRÉS?


Aprendamos del maestro de maestros, Jesucristo, El, constantemente estuvo bajo presión. Sufrió presiones de tiempo; rara vez gozó de privacidad; siempre lo interrumpían; las personas, en repetidas ocasiones, lo malinterpretaron, lo criticaron y lo ridiculizaron. No obstante, al considerar la vida de Cristo, rápidamente descubrimos que permaneció en paz aun bajo presión. Poseía una tranquilidad en su vida que le permitía lidiar con el exceso de estrés. ¿Cómo logró hacer esto con tanto éxito? Él fundamentó su vida sobre las bases firmes del manejo del estrés. Si lográramos entender y aplicar estos principios a nuestras vidas, podríamos experimentar menos estrés y más tranquilidad emocional.

Primera base, IDENTIFÍQUESE: SEPA QUIÉN ES






Jesús declaró: «Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida» (Juan 8:12). «Yo soy la puerta» (10:9); «Yo soy el camino, la verdad, y la vida» (14:6); «Yo soy el buen pastor» (10:11); «Yo soy el Hijo de Dios» (10:36). ¡CRISTO SABÍA QUIÉN ERA! Este es el principio de la identidad. Esto es de suma importancia en el manejo del estrés porque si usted no sabe quién es, otro tal vez se lo dirá, desde su propia perspectiva. Si usted ignora su identidad, permitirá que otros le manipulen y presionen para que sea alguien que no es. Mucho del estrés que experimentamos en la vida viene como resultado de aparentar ser alguien que en verdad no somos.
La primera manera de controlar el estrés en mi vida es adquirir un equilibrio interno en cuanto a lo que soy. Y SÉ QUIEN SOY CUANDO SÉ A QUIÉN PERTENEZCO. Soy hijo de Dios. No fui puesto en la tierra por accidente, sino con un propósito. Dios me ama profundamente. Soy acepto ante Dios. Él tiene un plan para mi vida, y debido a que me creó, soy de mucho valor.
Y como él lo puso aquí, usted es significativo. Para poder lidiar con el estrés, necesita saber quién es usted. Y hasta que logre controlar este asunto, la inseguridad lo va a presionar.

Segunda base, DEDÍQUESE: SEPA A QUIÉN TRATA DE AGRADAR


El segundo principio del manejo del estrés en la vida de Cristo se halla en Juan 5:30: «Yo no puedo hacer nada por mi propia cuenta; juzgo sólo según lo que oigo, y mi juicio es justo, pues no busco hacer mi propia voluntad sino cumplir la voluntad del que me envió». Este es el principio: SEPA A QUIÉN TRATA DE AGRADAR. Usted entiende que no puede agradar a todo el mundo, porque en tanto lo logre con un grupo, otro se disgustará con usted.
Cuando uno no conoce a quién está tratando de agradar, se rinde ante tres cosas: LA CRÍTICA (porque le afecta lo que otros piensen de su persona), LA RIVALIDAD (porque le preocupa que otro le lleve la delantera), y EL CONFLICTO (porque se siente amenazado cuando alguien discrepa de uno). (Mateo 6:33). Esto significa que si me dedico a agradar a Dios, eso simplificará mi vida. Siempre haré lo correcto, a pesar de lo que piensen los demás. Nos encanta atribuirles a otros, la causa de nuestro estrés: «Tú me obligaste...», «Debo...», «Tengo que...» En realidad, hay pocas cosas en la vida (sin mencionar el empleo) que tenemos que hacer. Cuando decimos: «Tengo que hacerlo, «Debo hacerlo», «Necesito hacerlo», realmente estamos diciendo «Escojo hacerlo, porque no deseo pagar las consecuencias», difícilmente podrá alguien obligarnos a hacer algo, de manera que no podemos culpar a otro de nuestro estrés. Cuando nos encontramos bajo presión, decidimos permitir que otros nos presionen. No somos víctimas a menos que permitamos que las exigencias de los demás nos presionen.

Tercera base, ORGANÍCESE: SEPA LO QUE TRATA DE LOGRAR


Aquí tenemos el tercer principio de Jesucristo para lidiar con el estrés: « sé de donde he venido y a dónde voy» (Juan 8:14).
Cristo declaró: «Sé de dónde he venido y a dónde voy». A menos que planifique su vida, y fije prioridades, experimentará la presión de lo que otros consideren importante. Todos los días usted vive de acuerdo a las prioridades o a las presiones. No hay otra opción. O decide lo que es importante para su vida o permitirá que otros se lo dicten. Usted establece las prioridades o vive con las presiones. Es muy fácil actuar bajo la tiranía de la urgencia, Estar ocupado no necesariamente resulta productivo. Organizarse y prepararse adecuadamente le reduce el estrés porque usted está consciente de lo que es, a quién trata de agradar y qué es lo que desea lograr como meta. Fijarse objetivos claros simplifica la vida en gran manera. Dedique unos minutos para hablar con Dios diariamente. Consulte su agenda del día y decida: «¿Realmente querré ocupar un día de mi vida de esta manera? ¿Estaré dispuesto a cambiar estas veinticuatro horas de mi vida en pro de estas actividades?»

Cuarta base, CONCÉNTRESE: ENFÓQUESE EN UNA COSA A LA VEZ





Al menos unas cuantas personas procuraron desviar a Jesús de su plan. Trataron de distraerlo de su meta en la vida. Al amanecer el día, Jesús se dirigía a un lugar para estar solo. Aun allá, la gente lo buscaba y al encontrarlo «procuraban detenerlo para que no se fuera» (Lucas 4:42). Él intentaba irse, pero ellos trataban de hacerlo quedarse. Así respondió Jesús: «Es preciso que anuncie también a los demás pueblos las buenas nuevas del reino de Dios, porque para esto fui enviado» (v. 43). Este es el principio de la concentración. Jesús era prominente en esta área. Por lo visto, todos procuraban interrumpirlo; todos tenían un plan alterno para él. Pero les respondía: «Lo siento, necesito seguir avanzando hacia mi meta». Él persistió en hacer lo que sabía que su Padre le había encomendado: predicar acerca del reino de Dios. Y estaba decidido a lograrlo. Fue persistente. Concentró todos sus esfuerzos en ello. Cuando nos concentramos, resultamos eficientes. Si uno concentra la luz sobre una hoja seca a través de una lupa, la hoja se encenderá en llamas. La luz sin una lupa no tiene efecto, es el vidrio que concentra el haz de luz lo que produce energía. Jesucristo no permitió que las interrupciones le impidieran concentrarse en su meta; no permitió que otros le causaran tensión, estrés o disgusto.

Quinta base DELEGUE: NO LO HAGA TODO USTED MISMO


Un día «subió Jesús a una montaña y llamó a los que quiso, los cuales se reunieron con él» (Marcos 3:13). Designó a doce hombres, a quienes había nombrado apóstoles, para que lo acompañaran y así enviarlos a predicar. En otras palabras, delegó su autoridad.
Use el principio de delegar. ¿Sabe por qué nos ponemos tensos y nos afanamos? Porque creemos que todo depende de nosotros. Aquí estoy, Atlas, cargando con las inquietudes del mundo entero, todos sobre mis hombros. Si por desgracia las suelto, el mundo se desarmará. Pero cuando en verdad lo hago, ¡el mundo no se derrumba! Jesús reclutó y entrenó a doce discípulos para que lo ayudaran con la carga. Delegó su trabajo. Involucró a otras personas. ¿Por qué no delegar el trabajo? ¿Por qué no involucrar a otros? Hay dos razones. La primera es el perfeccionismo. «Si deseo que salga bien hecho el trabajo, tendré que hacerlo yo mismo». Simplemente no tenemos tiempo para hacerlo todo. Es una actitud verdaderamente egoísta la que dice: «Nadie, pero nadie, puede hacer esto como yo». ¿Cree usted que Jesús hubiera hecho un trabajo mejor que aquellos discípulos? Por supuesto que sí. No obstante, les permitió hacerlo a pesar de que él lo habría hecho mejor. Necesitamos dejar que otros cometan algunos de esos errores. ¡No les robe la oportunidad de aprender!

Sexta base, MEDITE: HAGA DE LA ORACIÓN PERSONAL UN HÁBITO


Jesús se levantaba «muy de madrugada, cuando todavía estaba oscuro... y se fue a un lugar solitario» para orar (Marcos 1:35) La oración es un gran aliviante para el estrés. Es una herramienta dada por Dios para dejar salir sus ansiedades. No importa lo atareado que se encontrara Jesús, para él era costumbre pasar tiempo a solas con Dios. Si Jesús apartaba tiempo para la oración cuando se encontraba ocupado, ¡cuánto más será necesario orar para usted y para mí!.
Gran parte de nuestros problemas se origina en nuestra incapacidad para quedarnos quietos. Simplemente no sabemos cómo estar quietos. Casi nadie puede estar sentado en un vehículo, por más de 5 minutos, sin encender la radio. ¿Si usted entra a su casa y se da cuenta que está solo, qué es lo primero que hace? (Probablemente, encienda el televisor.) El silencio nos incomoda. Pero Dios dice: «Quédense quietos, reconozcan que yo soy su Dios» (Salmo 46:10). Una razón por la que muchos no conocen a Dios de una manera personal es que no pueden estar quietos.
Necesitamos empezar nuestras mañanas con oración, tal como lo hizo Jesús, y a lo largo del día hacer una pausa y orar de nuevo, para recargar nuestras baterías espirituales.

Séptima base RECRÉESE: HAGA TIEMPO PARA DISFRUTAR LA VIDA


En cierta ocasión, los doce se reunieron alrededor de Jesus para informarle todo lo que habían hecho y enseñado. Como muchas personas llegaban y se iban, ni siquiera tuvieron oportunidad de comer. Así que Jesús les dijo: «Vengan conmigo ustedes solos a un lugar tranquilo y descansen un poco» (Marcos 6:31). Jesús observó a estos hombres que laboraron duramente sin descanso y dijo: «Ustedes se merecen un descanso hoy. Vamos a descansar. Tomémonos un tiempo de reposo».
Una razón por la que Jesús podía lidiar con el estrés era porque sabía cuándo tomar un descanso. A menudo se dirigió a las montañas o al desierto solo para relajarse. El descanso y la recreación no son opcionales en la vida.
Pablo escribió que Dios ha provisto todo abundantemente para que lo disfrutemos (1 Timoteo 6:17). El equilibrio en la vida es clave para tratar el estrés.

Octava base: ENTRÉGUELE SU ESTRÉS A CRISTO


Jesús dice: «Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso. Carguen con mi yugo y aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su alma. Porque mi yugo es suave y mi carga es liviana» (Mateo 11:28-30). Jamás podrá disfrutar de completa paz mental a no ser que tenga una relación con el Príncipe de Paz. Jesús dijo: «Yo les quiero dar descanso. Yo soy el alivio para el estrés. Cristo puede transformar su estilo de vida de uno estresado a otro satisfecho. La raíz principal del estrés proviene de procurar vivir nuestras vidas aparte de aquel que nos creó, de dirigirnos por nuestras propias sendas, y de ser nuestros propios dioses. ¿Qué necesita usted? Si nunca le ha entregado su corazón a Cristo, necesita una transformación. Déle su vida con todo su estrés a él y dígale: «Señor, dame una vida nueva. Reemplaza la presión que experimento con la paz que tú ofreces. Ayúdeme a seguir tus principios para lidiar con el estrés».




lunes, 26 de septiembre de 2016

FUENTES DE FORTALEZA

¿Cómo debemos responder cuando otras personas nos causan problemas? El José del Antiguo Testamento es un ejemplo clásico del sufrimiento provocado por otros, y es descrito en los capítulos 37 al 50 de Génesis. José fue el segundo más joven de doce hermanos. Los hermanos mayores empezaron a envidiar a José por causa del favoritismo de su padre hacia él. Cuando se intensificaron las cosas, los hermanos lo echaron en una cisterna y lo abandonaron para que se muriera. Mas unos mercantes viajeros pasaban por aquel lugar y los hermanos lo vendieron, los mercaderes se lo llevaron a Egipto y lo vendieron como esclavo. Ahora José está en un país extranjero. No conoce a nadie, inicialmente no sabe hablar el idioma, y es esclavo. Y como si eso fuera poco, la esposa de su amo decide seducirlo un día. Después de José negarse, ella lo acusa falsamente de violarla y se lo llevan preso. Sin embargo, fíjese en la actitud de José, mucho años más tarde, al hablar de la situación con sus hermanos, les dice: «Ustedes pensaron hacerme mal, pero Dios transformó ese mal en bien para lograr lo que hoy estamos viendo: salvar la vida de mucha gente» (Génesis 50:20). En otras palabras: «Ustedes procuraron hacerme daño, pero Dios le dio vuelta al asunto y lo usó para bien en mi vida y en sus vidas y en las de otras personas».

APRENDA DE JOSÉ






¿Cómo logró José perseverar? Debido a tres verdades que reconoció en su vida.

PRIMERO, sabía que Dios ve todo lo que padecemos y se interesa por nosotros. Esto es muy evidente en la vida de José. Él nunca dudó de que Dios viera lo que padecía y que se interesaba por él. Hay una frase muy importante que se halla cinco veces en la vida de José, cada uno después de una crisis mayor o alguna derrota: «El Señor estaba con José».

SEGUNDO que José reconoció fue que Dios le dio a todos libre albedrío. Usted no es un títere o un robot que eleva oraciones a Dios. Él les dio a todos libre albedrío y cuando optamos por ignorar lo que es recto, Dios no impone su voluntad sobre nosotros. Con frecuencia, cuando nos buscamos un problema, culpamos a Dios como si fuera su culpa. Cuando vemos un accidente grave, una tragedia, un problema o crisis, tratamos de aparentar ser muy espirituales diciendo: «Debe ser la voluntad de Dios»; ¡como si él se complaciera en planear errores y tristeza! El hecho es que la voluntad de Dios no se cumple siempre. Cuando decidimos tomar nuestro propio rumbo, él se limita; nos otorga la libertad de escoger mal y traer problemas a nuestras vidas. También les concede a los demás el libre albedrío y a consecuencia de sus errores nosotros podemos salir lastimados. En la situación de José, sus hermanos deliberadamente escogieron conspirar en su contra. Esto fue un pecado, pero Dios lo permitió por que no crea títeres.

TERCERO reconoció que Dios tiene el control absoluto del desenlace final. Él puede tomar nuestros errores y todos los pecados que otros cometen en nuestra contra, darle un giro completo y sacar algo bueno de ello. A pesar de que perdamos batallas una que otra vez, Dios ya ganó la guerra. Nosotros pensamos que todo se nos viene abajo; pero Dios tiene la última palabra. Él decide lo que va a suceder. Considere a José. Estando preso, José entabló una amistad con la mano derecha del Faraón, y cuando este hombre fue instaurado al poder otra vez y el faraón tuvo un sueño, recordó que José podía interpretar sueños. Así fue que lo invitaron al palacio del Faraón; y le dio la interpretación del sueño. El faraón quedó tan impresionado que lo hizo segundo en mando sobre todo Egipto. José pasó de ser esclavo extranjero en una cárcel al segundo líder más importante de Egipto, y de paso salvó a Egipto, además de otras naciones incluyendo a Israel, del hambre. Dios usa aun nuestras malas decisiones y los reveses para voltearlas y sacar algo bueno de ello al final; si se lo permitimos. Por eso José pudo decir, al terminar su vida: «Ustedes procuraron hacerme daño, pero Dios le dio vuelta y lo usó para bien». La única forma en que Dios podía sacar algo bueno era con la perseverancia de José, aun cuando no lo entendiera.

TRATE CON LA ADVERSIDAD


Quizá usted esté atravesando una prueba en este momento. y tal vez sea inocente. Es posible que sea víctima de una situación que no ocasionó. Bueno, considere la reacción de José.

Lo primero que NO hizo fue caer en autocompasión. Ella es una de las causas principales de la depresión. A menudo, cuando nos encontramos en serios problemas, y nuestra autoestima está a niveles bajos, empezamos a culparnos a nosotros mismos, y terminamos echándonos al dolor. José no hizo eso; él no se culpó. La crisis en la que se encontraba no era culpa suya, de manera que consideró la situación de una manera realista. Cuando llega la tormenta a nuestras vidas, la mejor manera de tratar con ella es encararla de frente. Si está en un periodo de desánimo por encontrarse en medio de una prueba, y se está preguntando: «¿Por qué me sucede esto?»; considere lo siguiente: Nunca tome una decisión importante cuando esté deprimido. Con frecuencia, cuando estamos desanimados, tenemos la tendencia a decir: «Mejor renuncio». «Mejor cambio de lugar», «Mejor busco otro empleo», «Mejor me divorcio». Nunca tome una decisión importante si está deprimido porque en ese momento no puede evaluar las cosas con acierto. En lugar de eso, encare la tormenta de frente y no caiga en la autocompasión.

Hay otra cosa José no se entregó a la amargura. Después de muchos años, José se encontró con sus hermanos porque ellos se dirigían a Egipto en busca de alimento. Al entrar a la presencia de José, inclinándose ante el segundo en mando sobre Egipto, no se dieron cuenta de que era el hermano menor. Cuando procuró contarles quién era, ellos se asombraron y se asustaron. Este era el hermano menor al cual, años antes, trataron de matar, y ahora estaban inclinándose ante él. Pero José los perdonó. Él sabía que uno no puede vivir con la carga pesada de la amargura.

¿Qué se debe hacer cuando nos tienta la amargura? Entregársela a Dios. Cuando las cosas andan mal, a menudo rechazamos a la persona que más nos hace falta, al Señor. Cuando el problema llega a la vida de uno, es probable que uno empiece a decir: «Dios, ¿por qué permitiste que esto sucediera?» Quizá uno se rebela en contra de Dios como si fuera culpa suya. Más bien, uno debería decir: «Señor, toma esta dificultad». Dios puede tomar situaciones sumamente malas y darles un giro completo. Aunque las personas usen situaciones para destruirle, Dios puede usarlas para edificarle. A él, le encanta cambiar la crucifixión por resurrección.
La Biblia no solo nos da respuestas a las razones del sufrimiento, pero también nos da ayuda práctica y consuelo cuando experimentamos sufrimiento.
Si aplicamos las siguientes fuentes de fortaleza a nuestras vidas, no habrá situación que nos pueda devastar, ni crisis que pueda derribarnos permanentemente.

La primera fuente de fortaleza: EL PLAN DE DIOS


La primera fuente de fortaleza que vemos en la vida de José es el plan de Dios: «Sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito» (Romanos 8:28). Este versículo NO dice que todo es bueno; hay mucha maldad en este mundo, y la voluntad de Dios no siempre se cumple. Pero la palabra dice que en la vida del cristiano, Dios hace que todas las cosas, aun las malas, obren para bien. Dios no le ha rechazado; él tiene cuidado de sus intereses. Él tomará la situación que esté atravesando, aun la más terrible y la usará para que tenga un buen propósito en su vida. Dios es mayor que cualquier problema al que usted se enfrente. Por supuesto, es difícil ver cómo Dios obra en una situación mala cuando uno está en el medio. Sin embargo, más tarde, al considerar lo acontecido, su perspectiva es mejor y usted puede ver lo que Dios estaba haciendo y la manera en que usó aquella situación de una forma más importante y con mayor propósito para su vida. Pese a lo que suceda, aunque pierda alguna batalla, Dios ya ganó esta guerra y el desenlace está en sus manos. Él puede darle un giro a los fracasos y hacer que obren para bien, si usted se lo permite.

La Segunda fuente de fortaleza LAS PROMESAS DE DIOS


Hay más de siete mil promesas de Dios en la Biblia, y necesitamos empezar a reclamarlas. Son como cheques en blanco; y necesitamos usarlos. Le recomiendo que escoja unos versículos, anótelos en tarjetas con índice, llévelos en sus bolsillos y grábeselos. Un individuo se dedicó a escribir versículos en tarjetas que luego colocaba en el visor de su auto. Cada vez que se detenía en un semáforo, bajaba el visor, leía el versículo y cuando la luz cambiaba, volvía a subir el visor. Se ha memorizado cientos de versículos en sus momentos libres parando en los semáforos sin tener que buscar más tiempo. Quizá usted pueda poner unos en el espejo de su baño. Las promesas de Dios nos dan esperanza, fortaleza y consuelo. La Biblia dice que la Palabra fue escrita para darnos ánimo y esperanza (Romanos 15:4). Lo que necesitamos hacer es leer las promesas de Dios, memorizarlas y reclamarlas en fe. El pueblo de Dios Hay una tercera fuente de fortaleza que nos debe ayudar cuando atravesamos una crisis:

La Tercera fuente de fortaleza: EL PUEBLO DE DIOS.


Nos necesitamos los unos a otros; Dios tuvo como intención que la iglesia fuera un sistema de apoyo firme en la cual nos animemos y nos ayudemos. Sin embargo, no podemos ser un sistema de apoyo si no nos conocemos. Necesitamos unirnos a un grupo de estudio bíblico en la iglesia. Necesitamos encontrar un grupo de personas que se puedan encontrar regularmente, compartir nuestras vidas con ellos y orar juntos. En lo que llevamos esto a cabo, descubriremos que hay otras personas que tienen los mismos problemas que nosotros; gente que nos pueda dar aliciente. La Biblia dice que Dios, con frecuencia, nos permite pasar graves problemas y pruebas intensas, y que luego nos consuela para que un día podamos darles consuelo a otros que están viviendo las mismas situaciones (2 Corintios 13-4). Dios nos usa de esa manera; usualmente trabaja en la vida de la persona a través de otras personas.

La Cuarta fuente de fortaleza: LA PRESENCIA DE CRISTO


la más importante de todas: La persona de Jesucristo. La Biblia dice que él es el Hijo de Dios, que está vivo y que uno puede tener una relación personal con él. hay literalmente millones de personas que son prueba de ello; gente que goza de una relación personal con Cristo. Su presencia nos puede ayudar en cualquier situación. José, en el Antiguo Testamento, fue un ejemplo de lo que Jesucristo hizo en el Nuevo Testamento: El Señor sufrió sin culpa para beneficio de otras personas. José sufrió para que, a la larga, cuando llegara el hambre al Medio Oriente, sus normas con respecto al almacenaje de alimento pudieran salvar a miles de personas de la muerte por inanición. A pesar de ser perfecto y sin culpa, murió sobre la cruz para salvarnos de las terribles consecuencias del pecado.

Dios nos dio libre albedrío, de manera que no puede imponer su voluntad sobre nosotros sin convertirnos en títeres o robots. Vivimos en un mundo donde la gente peca y lastima a los demás. Pero cuando le entregamos nuestras vidas a Cristo y confiamos en él, nos ayuda a superar cada situación y nos da la habilidad para ver cómo va a resolverla al final. La cruz es el máximo ejemplo de personas procurando hacer el mal mientras Dios hace que todo obre para bien y para bendición de la humanidad. Tal vez usted haya sido lastimado por algún familiar, como José: quizá un hermano, una hermana, un padre, un cónyuge, un novio, una novia. Si es así, haga lo que hizo José: No se entregue a la autocompasión o a la amargura. En vez de eso, tome todos los escombros y entrégueselos a Jesucristo. Deje que él saque algo nuevo, refrescante y bello de esa situación fea.

Así que busque el plan de Dios y vea que le da un giro a la situación aun más fea, y lo usa para bien si usted se lo permite. Vuélvase al plan de Dios. Vuélvase a las promesas de Dios. Confíe en ellas. Vuélvase al pueblo de Dios. Únase a una iglesia cariñosa donde sus necesidades sean satisfechas y donde pueda ser usado para satisfacer las de otros. Pero lo más importante es que vuelva a la presencia de Cristo y la permita en su vida. De lo peor, Dios puede sacar lo mejor. Ese es el mensaje de esta historia. Dios puede sacar lo mejor. Muchos cristianos pueden recordar sus vivencias y decir: «¡Verdad que sí! Todo en mi vida se había desmoronado y entonces entregué mi vida a Cristo y él empezó a poner todo en orden de nuevo». Darle la vida a Jesucristo no solo significa que él lo rescatará de la tormenta, sino que le dará el valor y la fortaleza para resistirlo. No todas las cosas obran para bien en la vida de todos en este mundo. Solo obrarán para bien si le damos a Dios los escombros y le entregamos nuestras vidas y entonces él hace que las cosas obren para bien.

¿Así que uno necesita creer en Cristo, tiene que ser cristiano, eso que la Biblia llama «nacer de nuevo»? ¿Qué significa eso? Dos cosas; dos palabras sencillas. Una es arrepentirse y la otra es creer. ¿Qué significa arrepentirse? Simplemente cambiar. Cambiar la manera de ver a Dios y su pecado. Esto lo lleva a dejar las tinieblas y volverse a la luz, dejar la culpa y volverse al perdón, dejar el egoísmo y volverse a Dios. Y entonces, uno debe creer. Usted debe creer que el Hijo de Dios puede perdonar su pecado, que puede hacer de su vida algo mejor, y que quiere obrar en su vida; que tiene un plan para usted y que puede tomar todos los enredos, las malas situaciones, aun sus irritaciones, voltearlas y usarlas para bien en su vida si usted se lo permite. Entonces podrá decir, al recordar sus vivencias: «Ellos procuraron hacerme daño, cuando arremetían contra mí, pero Dios hizo que todo obrara para bien».




domingo, 25 de septiembre de 2016

¿COMO SUPERAR LAS BATALLAS DE LA VIDA?


Todos encaramos batallas todos los días: financieras, espirituales, en el empleo; de todo tipo. Dios puso la historia de Josafat en la Biblia para ilustrar ciertos principios esenciales para salir victoriosos en los conflictos de la vida. A Josafat, rey de Israel, vino un amigo avisándole que tres naciones enemigas venían en su contra para pelear. Las probabilidades no eran muy optimistas porque eran tres naciones contra la nación Israel. Aquellas naciones eran los caobitas, los amonitas y los meunitas (2 Crónicas 20:1).

Primer principio para superar las batallas de la vida: IDENTIFIQUE AL ENEMIGO


Muchos sencillamente no saben quién es su enemigo. A menudo creemos que es otra persona que trata de quitarnos nuestro empleo o algún familiar, pero muchas veces el enemigo es nuestra propia actitud: No es tanto la situación lo que nos desalienta, sino la forma en que respondemos a ella. Antes de empezar a ganar nuestras batallas personales, tenemos que identificar a nuestro enemigo CON ACIERTO Y SINCERIDAD. Note cómo reaccionó Josafat (2 Crónicas 20:3) cuando escuchó que esas tres naciones venían en su contra: se alarmó. Esa es una reacción típica de todos nosotros. Cuando vemos un problema decimos: « ¿Qué me va a suceder? ¡Tengo miedo!» Es una reacción natural ante los problemas. Pero si nos desalentamos y nos rendimos o nos enojamos con Dios y le decimos: « ¿Por qué yo?» entonces el temor nos vence.

Segundo principio para superar las batallas de la vida: PRESÉNTESELO AL SEÑOR






(2 Crónicas 20:3-4). La oración debe ser la primera arma que usemos cuando nos enfrentemos a las batallas de la vida, y no la última. Usualmente, lo último que intentamos es orar, porque queremos resolverlo todo nosotros mismos. Acuérdese que Jesús tuvo las batallas más grandes de la vida, y así mismo oró. Josafat oró de esta manera: «Señor, yo sé que me has ayudado en el pasado. Sé que me puedes ayudar en el futuro. Así que por favor ayúdame ahora». Y continuó: «Por favor juzga a nuestros enemigos, porque no tenemos fuerzas para enfrentarnos a este vasto ejército que nos ataca. No sabemos qué hacer, pero nuestra mirada está puesta en ti» (v.6-12).

Tercer principio para superar las batallas de la vida: RECONOZCA SUS LIMITACIONES


Usted necesita decir: «Señor, tengo un problema, y necesito tu ayuda». Solo hay una clase de persona a la que Dios no ayuda, y esa es la que cree que no la necesita. La vida cristiana es una sobrenatural, y necesitamos el poder de Dios para vivirla. Vivimos la vida cristiana no «por la fuerza ni por ningún poder, sino por mi [el] espíritu [de Dios]» (Zacarías 4:6). Necesitamos dejar que el Espíritu de Dios viva a través de nosotros.

Cuarto principio para superar las batallas de la vida: DEPENDA DE LOS RECURSOS DE DIOS


(2 Crónicas 20:12) Necesitamos poner nuestra mirada en el Señor. Demasiadas veces ponemos la mira en todo lo demás, en todo menos en aquel que puede resolver nuestros problemas. Las circunstancias son como un colchón: Si estamos encima, descansamos tranquilos, pero si estamos debajo, podemos asfixiarnos. Si mantenemos la mirada puesto en el Señor, permaneceremos encima de nuestras circunstancias.

Quinto principio para superar las batallas de la vida: DESCANSE EN FE



Fíjese cómo le contestó Dios la oración a Josafat: «No tengan miedo ni se acobarden cuando vean ese gran ejército, porque la batalla no es de ustedes sino mía» (2 Crónicas 20:15).
Cuando tratamos de pelear las batallas de Dios con nuestras propias fuerzas, tenemos una derrota garantizada. Cuando recién nos convertimos tendemos a pensar así: «Dios, ni te imaginas el premio que te sacaste conmigo. Nosotros no apoyamos a Dios, él nos apoya a nosotros. Nosotros no tenemos a Dios en nuestras manos, él nos tiene a nosotros en las suyas. Dios trata de decirnos: «Descansa en fe y deja que actúe a través de ti».
Dos veces en el pasaje (2 Crónicas 20:15,17) Dios le ordenó a Josafat que no temiera. El rey pensó que tenía todas las razones para temer, en fin, las probabilidades eran de tres a uno en su contra, pero Dios dijo: «No temas». ¿Por qué? Porque Dios prometió pelear por él. ¿Acaso Dios ha perdido alguna batalla? No. Ni una. De manera que ya sabe quién va a ganar al final. Es como leer el último capítulo de una obra literaria para descubrir que todo va a terminar bien, y después regresar al libro y leerlo con calma. ¡Los problemas se reducen cuando uno se los entrega a Dios!

Fíjese qué más le dijo Dios a Josafat: «Pero ustedes no tendrán que intervenir en esta batalla. Simplemente, quédense quietos en sus puestos» (2 Crónicas 20:17). ¿Qué significa estar quieto en su puesto cuando hay problema, cuando está peleando una batalla, cuando se encuentra en una crisis de la vida? Es una actitud mental de confianza silenciosa que dice: «Voy a confiar en Dios».

Hay algo que estoy aprendiendo poco a poco: No es la voluntad de Dios que yo huya de la situación difícil. Si decido huir, eso va a mover la situación un poco más atrás. Tal vez luzca un poco diferente pero será lo mismo. ¿Por qué? Porque Dios quiere enseñarme que él es suficiente para cualquier problema. ¿En qué podemos mantenernos firmes? Josafat dice que debemos tener fe en Dios nuestro Señor, y él nos sostendrá; debemos tener fe en sus profetas para conseguir el éxito. Primero, necesitamos mantenernos firmes con el carácter de Dios. Dios es fiel; podemos confiar en él; nunca nos fallará. Segundo, necesitamos mantenernos firmes en las Escrituras que nos dio a través de sus profetas, en otras palabras, la verdad de la Biblia. Ella es la Palabra de Dios, y necesitamos esperar con confianza silenciosa en sus promesas escritas.

Sexto principio para superar las batallas de la vida: AGRADEZCA A DIOS ANTICIPADAMENTE






El sexto principio para vencer las batallas de la vida es agradecer a Dios con anticipación. La historia de Josafat es fascinante porque, después de consultar al pueblo, asignó hombres que cantaran al Señor, que lo adoraran por su esplendor y santidad en lo que ellos iban delante del ejército (v. 21). ¡Imagínese! Hay dos montañas y un valle, y una gran batalla por desatarse en este. En una montaña se encuentran tres naciones enemigas esperando devastar a los judíos. En la otra montaña están los judíos liderados por Josafat. Él le dice al pueblo: «Este es el plan de Dios. Todos los que canten en el coro, los quiero en primera fila». Así que se van marchando a la batalla con el coro delante del ejército alabando a Dios. ¿Funcionó el plan de Dios? Sí. Las tres naciones enemigas se confundieron y terminaron matándose entre ellos. Lo único que tuvo que hacer el pueblo de Dios fue repartirse el botín. ¿Por qué escogió Dios hacerlo de esa manera? Como una lección visual para enseñarnos a alabarlo con fe aun antes de la victoria. La lección es que hay poder en el agradecimiento. Cada uno de nosotros puede decir: «Señor, sé que tengo problemas, pero te doy gracias anticipadamente porque no hay situación que no puedas resolver». Eso es verdadera fe, darle gracias a Dios con anticipación.

lunes, 19 de septiembre de 2016

COMO TRATAR CON EL DESANIMO

¿Qué se puede hacer cuando se porta la enfermedad más letal del mundo? ¡No, no es otra, es el desánimo!
NOMBRARE ALGUNAS RAZONES PARA JUSTIFICAR LA ANTERIOR AFIRMACIÓN
1.- Porque nos da a todos
2.- porque nos da en repetidas ocasiones
3.- porque es altamente contagiosa.
Pero hay buenas noticias, el desánimo tiene cura, el libro de Nehemías el libro más consultado por los estudiosos de liderazgo a nivel mundial, en su capítulo 4 ilustra cuatro causas y tres curas para el desánimo, que nombraré a continuación y espero te sean de mucha ayuda amigo lector.

CAUSAS DEL DESANIMO:

PRIMER CAUSA DEL DESANIMO EL AGOTAMIENTO







Cuando uno está muy agotado, lo más espiritual que puede hacer es ir a la cama y descansar, o tomar un periodo modesto de vacaciones, muy a menudo se escucha a la gente decir que descanso es cambiar de actividad, pero eso no es así.
Por lo general el desánimo viene cuando vamos a la mitad de un proyecto, eso le paso a Nehemías, o mejor a la gente que con él trabajaba en el gran proyecto de la construcción de los muros de Jerusalén, cuando los muros ya estaban construidos hasta la mitad de la altura, el pueblo, los que trabajaban en la obra, se desanimaron, comenzaron a debilitarse sus fuerzas, al comienzo la novedad hizo que todos colaboraran, es lo que dice el versículo 6
¿Ha intentado escalar una montaña? la primera causa de desánimo es la fatiga y sucede por lo general a mitad del camino.

SEGUNDA CAUSA DEL DESANIMO LA FRUSTRACIÓN V10


La gente se desanimó porque se sintió frustrada al mirar la cantidad de escombro que había, quitaron los ojos de la obra y los pusieron en los escombros, los escombros frustran en una construcción, en la construcción de su propia vida hay que mirar que basura hay en su vida, basura son esas cosas triviales que le hacen perder el tiempo, lo agotan y le impiden ser lo que usted desea ser, esas cosas que le impiden hacer lo que es realmente importante, son las cosas que se atraviesan en su camino, esas interrupciones que impiden que alcancen sus metas, y esas cosas necesitamos limpiarlas.

TERCERA CAUSA DEL DESANIMO EL FRACASO V10


Con tristeza vieron que el tiempo que se habían fijado no les alcanzaba, no lograron en el tiempo propuesto y por eso se desanimaron, y perdieron la motivación.
Así nosotros, pensamos que la mejor manera de tratar con el fracaso es la queja, la apatía, a esa misma estrategia le hemos apostado tantas veces, sin resultados, pero seguimos usándola, entonces debes decidir, ¿nos echamos al dolor?, ¿nos quejamos?, ¿nos echamos la culpa?, o ¿le echamos la culpa a otros?
Pues bien he aquí una máxima de los ganadores, la diferencia entre el triunfador y el fracasado es que el triunfador siempre ve el fracaso como algo temporal.

CUARTA CAUSA DEL DESANIMO EL TEMOR V11


El temor suele entrar a nuestra vida principalmente por lo que oímos, el terrorismo se apodera de nuestro oído, fíjese, los judíos que se desanimaron fueron los que vivían cerca del enemigo porque se llenaron de temor por lo que oyeron v12 y luego desanimaron a los otros.
Cuando uno anda con negativos todo el tiempo, ya saben lo que pasa, su mentalidad se contamina, su vocabulario se contamina, sus motivaciones se contaminan.
¿Siente miedos usted de desarrollarse, de ser criticado, de…? el temor siempre desanima.
Si quiere saber si un desanimo es producto del temor, revise... ¿siente una sensación profunda de huir, De escapar de las responsabilidades?

AHORA EL REMEDIO CONTRA EL DESANIMO: REORGANIZARSE, ACORDARSE Y RESISTIR.

PRIMERO ENCUENTRE UNA MANERA MEJOR V13



El primer principio para contrarrestar el desánimo es este: reorganice su vida.
Cuando se desanime, no abandone sus metas, mejor, busque otro plan, cuando uno se siente desanimado, no necesariamente significa que está haciendo lo incorrecto, sino que puede ser que esté haciendo lo correcto de manera incorrecta. ¿Era incorrecto que los judíos hicieran la muralla? ¡No!
¿Tiene algún problema?, reorganice su vida, ¿Problemas en su matrimonio? Trate con otra actitud, ¿problemas en su negocio?, trate con otra táctica, simplemente no se rinda, persevere.
Note que Nehemías se concentró en las prioridades, cuando se reorganizo, coloco a las personas por familias, porque todo el que se desanima, necesita un grupo de apoyo, cuando en la familia uno se desanima, los demás le ayudan a levantarse. Así en la familia de la fe. Lea por favor este pasaje, sé que le ayudará. Eclesiastés 4:9-12

SEGUNDO ACUERDESE DE SU LIDER NEH 4:14




>

(de que otra manera sino acordándonos del Señor de Señores)
Te preguntaras, ¿qué significa acordarse del Señor?
Respuesta: volver a comprometerse con él, re dedicarse a él, suplirse de su poder espiritual. Recuerda: 3 cosas,
1.- recuerde la bondad de Dios para con usted en el pasado,
2.- acuérdese de la proximidad de Dios en el presente, ¿Qué está haciendo en su vida ahora? Él está con usted aunque usted no sienta su presencia. Heb. 13:5 tal vez usted no esté buscando a Dios últimamente, pero él está ahí a su lado.
3.- acuérdese del poder de Dios para el futuro. Él le dará las fuerzas que necesita, fil 4:13, cuando se desanime, deje de pensar en las circunstancias y piense en el Señor. (Las circunstancias deprimen y desaniman, el Señor levanta)
Y un consejo más, jamás olvide “sus pensamientos determinan sus sentimientos” grábese cosas como estas: fil 4:13, romanos 8:39, romanos 8:31, marcos 9:23

TERCERO LUCHE CONTRA EL PANORAMA NEGATIVO NEH 4:14B


(no se rinda ante el desánimo, háganle frente, luche contra él, combátalo, resístalo)
La biblia nos enseña que los cristianos estamos en una guerra espiritual, una batalla, la biblia nos enseña que el diablo es el acusador, a él le encanta desanimarnos. Él sabe que el cristiano desanimado tiene un potencial muy limitado. Él sabe que se decaemos, nuestra eficiencia se neutraliza; resistan al diablo” Sant 4:7 (a sus pensamientos negativos, a todo el desánimo que trae a su vida

Para terminar quisiera recordarle que no tiene que andar desanimado por la vida, esa es su decisión, no se rinda.
La gente que es grande es porque se niega a ser desanimada, NO SABEN COMO RENDIRSE. No se rinden aun cuando estén desanimados y frustrados, así fracasen o sientan miedo.

LA GENTE GRANDE ES GENTE COMÚN QUE SIGUE CAMINANDO SIN RENDIRSE.



domingo, 18 de septiembre de 2016

CLAVES PARA TENER PAZ MENTAL

Vivimos en un mundo lleno de tensión donde enfrentamos situaciones que nos vuelven irritables y tensos, y nos roban la paz, La mayor parte de la tensión resulta de situaciones no resueltas, si discute con alguien en el trabajo… se sentirá tenso hasta que hable con esa persona.
Moisés fue una persona que aprendió a solucionar problemas básicos de la vida, así que se convierte en un ejemplo para los que queremos aprender a tener paz mental, El sabia como estar en paz consigo mismo y asumir grandes tareas. Sin esa paz las grandes tareas terminan aplastándonos.

Si alguien tenía razones para estar tenso ese era Moisés, 2 millones de personas quejándose, echándole la culpa de todo lo que les pasaba, los problemas de todos debía juzgarlos el, tenía una familia a la que debía atender, todos le exigían resultados, Con todo eso la biblia declara que Moisés fue un hombre manso, Ahora mansedumbre no es debilidad, la mansedumbre es una actitud de confianza sosegada, que guarda a la persona de acalorarse cuando las cosas se agitan, es una actitud que dice: aunque las cosas se pongan tensas, y todo se venga encima, y todos la agarren conmigo, y aunque tenga todo el derecho de sentirme nervioso, mantendré la calma.

¿Cómo logro Moisés tener paz mental? ¿Cómo logro estar en paz consigo mismo?
Respuesta: porque fue un hombre de grandes principios, principios que jamás negoció, Y cada decisión que tomo se basó en principios fundamentales de la vida, Moisés trato con 4 temas esenciales de la vida a los cuales todos nos enfrentamos todos nosotros, no importa la edad que usted tenga, tendrá que encarar estas 4 cosas y si logra ponerlas en orden en su mente entonces descubrirá lo que es tener paz.





Según hebreos 11 Moisés trato con las 4 incógnitas
• 1.- v 24 quien soy
• 2.- v25 que quiero ser verdaderamente.
• 3.- v26 que es lo que realmente importa en la vida
• 4.- v 27 como voy a vivir

SEPA QUIÉN ES USTED V 24


EL PRIMER ASUNTO A TRATAR ES LA IDENTIDAD, QUIEN SOY: Moisés era genuinamente judío pero había sido educado como egipcio, se veía como egipcio y todos pensaban que era egipcio, tenía 40 años estaba para ser nombrado segundo al mando en Egipto así que debió tomar una decisión, Disfrutaba de todas las comodidades, pero tenía una crisis de identidad, ¿qué iba a hacer al respecto?

Todos tenemos que lidiar con el asunto de la identidad, tenemos una profunda necesidad de aceptar quienes somos, no en la errada imagen que nos brinda la sociedad o los traumas de la infancia, sino la identidad que da Dios, el fundamento de la paz mental es no procurar vivir como alguien que uno no es, usted Puede aparentar ser otra persona o aceptar el plan de Dios.
Cuando dejes de aparentar que eres otra persona, podrás descansar. Y dejaras a Dios operar en tu vida.

ACEPTE SUS RESPONSABILIDADES V 25


El otro asunto es la responsabilidad personal:
Moisés rehusó aparentar lo que no era y luego escogió seguir el camino de Dios, El principio es este: siempre se puede remplazar lo negativo con lo positivo, la vida cristiana no es cuestión de normas negativas y reglamentos, es un asunto de relaciones; con Dios, con los demás y con uno mismo.
1.- la responsabilidad personal no es algo muy popular hoy.
2.- a todos nos encanta culpar, pero nos molesta recibir la culpa.

Es cierto que hay cosas que se escapan a nuestro control, pero hay una cosa sobre la que si ejercemos control absoluto, aunque a menudo lo negamos, es sobre la forma en que respondemos a la vida, como vamos a responder a___________________ “la decisión es suya”, nadie puede arruinar su vida, sino usted mismo; usted dirá ¿pero los demás hacen cosas en contra nuestra?... Si pero uno escoge como les va a responder. Cuando usted asume la responsabilidad de su propia actitud, entonces podrá comenzar a disfrutar genuina paz mental.

DEFINA CUALES SON SUS PRIORIDADES v 25


MOISÉS DECIDIÓ LO QUE REALMENTE IMPORTA EN LA VIDA, él ya tenía lo que la mayoría se pasan la vida esperando lograr poder, placer y posesiones, pero renuncio a ellos, y es que hay un problema con ser popular y es que simplemente no dura, Vivimos en una sociedad atada al placer (si te sientes bien hazlo, haga lo que se le dé…), El problema con el placer es que tampoco dura, en el dinero no hay nada de malo, algunos de los más santos de las escrituras fueron exageradamente adinerados, Job, David, Abraham, Las riquezas simplemente no dan felicidad completa, se les puede preguntar a los que lo tienen…¿Cuánto dinero necesitas para ser feliz? ¡Un poquito más!
Dios quiere que se usen las cosas y se amen las personas, pero esto se ha invertido, se ama a las cosas, y se usa a las personas. Moisés rechazo las posesiones porque había algo más importante en su vida.

ENFRENTE SUS DIFICULTADES V27






El último tema con el que lucho Moisés fue el de la perseverancia: es casi posible resumir la vida de Moisés en 2 palabras, EL PERSEVERÓ.
No hay ganancia sin trabajo duro, ningún adelanto sin adversidad, ningún progreso sin dificultad, aprenda a lidiar con los reveses la clave para la perseverancia y la paz mental de Moisés fue que sabía que las dificultades llegan a todos, el respondió acertadamente y siguió adelante
Como cristianos debemos hacer que los problemas nos acerquen más a Dios

La paz llega cuando: definimos quienes somos, cuando aceptamos la responsabilidad por las decisiones que tomamos, escogemos las prioridades de Dios, y perseveramos confiadamente.


domingo, 28 de agosto de 2016

4 ASUNTOS CLAVES DE LA VIDA





Cada uno de nosotros necesita encarar estos asuntos en la vida. No interesa si es un creyente o no es un creyente, si confía en Dios o es un ateo, tendrá que encarar estos mismas cuatros asuntos básicos de la vida. Ellos determinan la dirección de su vida. Determinan el significado y el éxito en su vida. Ellos determinan la satisfacción en su vida.


PRIMER ASUNTO CLAVE: TENGO QUE DEFINIR MI IDENTIDAD

Necesito esclarecer exactamente qué o quién soy. La crisis de identidad es tanta hoy, que las personas hasta tienen dudas de si son hombre o mujer, y hasta se han inventado toda suerte de “géneros” para confundirse aun mas, no te mates la vida, en algo tan básico, si naciste con una vagina, eres mujer, y si naciste con un pene, eres un hombre y punto, no te compliques en eso, acepta lo que Dios decidió que fueras. Ahora entremos a lo realmente medular…

Moisés Rechazó ser alguien que no era. Rechazó vivir una mentira. El tomó una decisión y esta decisión afecto el resto de su vida. Observe: “Por la fe Moisés, ya adulto, renunció a ser llamado hijo de la hija del faraón” (Hb. 11:24 NIV) “Seré lo que Dios me hizo ser”.

Uno de los mayores problemas que explican la razón del estrés en su vida, es que usted generalmente está tratando de ser alguien que no es. Dios le hizo a usted para ser usted. El no desea que sea otra persona. Si intenta ser una persona que no es, eso no va a funcionar. Puede intentar imitar, ser una copia al carbón, ser como otra persona. Vestir como ella, hablar como ella, reír como ella… pero si realmente hace eso, acabará creando un gran estrés en su vida.

El Salmo 139: 15-16 dice: “Mis huesos no te fueron desconocidos cuando en lo más recóndito era yo formado, cuando en lo más profundo de la tierra era yo entretejido. Tus ojos vieron mi cuerpo en gestación. Todo estaba ya escrito en tu libro; todos mis días se estaban diseñando, aunque no existía uno solo de ellos” (NVI).

Aquí dice que Dios nos formó. Su problema es cuando intenta asumir la forma de otra persona. No funciona.
Por esto, Éxito es ser aquello para lo que Dios me hizo. Ser lo que Dios me hizo ser, no intentar ser alguien que no soy. Tiene que conocer su propia identidad. La primera cuestión básica es: Descubrir quién soy. Y Moisés, a pesar de que lo tenía todo en sus manos, dijo: “Yo soy quien soy. Soy un hebreo.”


SEGUNDO ASUNTO CLAVE: TENGO QUE ACEPTAR MI RESPONSABILIDAD

tengo que dejar de excusarme. Tengo que dejar de echarle la culpa a otras personas. Tengo que dejar de verme a mi mismo como una victima de las circunstancias.
Vivimos en un mundo donde estamos viendo la “victimización” . ¿Por qué? Porque la vida no es justa. Aquí no es el cielo. Vivimos en un mundo imperfecto. Así empezamos a compadecernos de nosotros mismos y a decir: “Pobrecito yo. Usted necesita aceptar la responsabilidad por la dirección de su vida.
Vea este versículo: “…prefirió ser maltratado con el pueblo de Dios a disfrutar de los efímeros placeres del pecado.” (Hb. 11:25 NVI). La mayor libertad que ha recibido en la vida es la libertad de escoger. Su futuro está determinado por sus elecciones. Y si desea que Dios le bendiga, esa será su decisión.

Observe Hebreos 11.24 dice: “Por la fe Moisés, ya adulto, renunció a ser llamado hijo de la hija del faraón” Una de las señales de madurez emocional y espiritual es que usted deja de echarle la culpa a otras personas por su problemas. Si anda culpando a las personas, hay una palabra para esto: inmadurez. Usted atravesará por muchas circunstancias en la vida que no podrá controlar. Pero hay algo que siempre podrá controlar: Es la elección de cómo va a responder a las circunstancias.
POR EJEMPLO, usted está tan cerca o lejos de Dios cuánto ha escogido estar. Nadie le impide ser una persona más dedicada. Nadie le puede impedir estar más cerca de Dios. Nadie le impide tener una relación personal, cálida, íntima y bien cercana con Dios, y cuando usted habla con El todos los días verá milagros en su vida.






TERCER ASUNTO CLAVE: TENGO QUE DETERMINAR MIS PRIORIDADES.

¿Qué es lo realmente importante en mi vida? Moisés Esclareció sus valores, aclaró sus prioridades, y sabía qué era importante y qué no era importante. Heb. 11:26 (NVI) “Consideró que el oprobio por causa del Mesías era una mayor riqueza que los tesoros de Egipto, porque tenía la mirada puesta en la recompensa.” Esta indica un juicio de valor. Significa evaluar, pesar en una balanza, juzgar o valorar. Moisés básicamente se sentó y dijo: “¿Cuáles serán los más altos valores por los cuales voy a vivir?” ¡Es una tragedia vivir una vida sin valores! Usted tiene valores, pero a menos que los identifique, que los aclare, que determine qué valores son y usted mismo los ponga en una hoja de papel, usted los abandonará cuando las cosas se pongan difíciles.

Una tarea para hacer en casa: haga una lista de los valores de los cuales pueda decir: “Son estas las cosas sobre las cuales quiero construir mi vida”. Amor, fe, integridad… Haga una lista de esos valores de tal manera que pueda vivir una vida basada en valores.

Si usted no decide lo que es realmente importante para usted en la vida, otras personas lo harán por usted. Si no decide cómo va a gastar su tiempo, hay muchas personas afuera que gastaran su tiempo. Ellas van a llenar su agenda. Usted necesita determinar sus prioridades.

Usted puede resumir el sistema de valores del mundo en tres palabras:, prestigio (“quiero ser famoso”), placeres (“quiero sentirme bien”) y posesiones (“quiero hacer una fortuna”). Si mira las propagandas de la TV verá que siempre apelan a una se esas tres. Siempre.

Es irónico que cuando mira la vida de Moisés, con los patrones del mundo, él tenía todas estas tres cosas. tenía poder y prestigio, estaba en la línea de sucesión del faraón. El tenía placer, todos sus deseos podían ser satisfechos. Y tenía posesiones, todas las riquezas del mundo se concentraban en Egipto. Pero Moisés se apartó de todo esto. ¿Por qué? Porque él tenía valores más altos. El sabía que estas cosas no duran. ¿Qué es lo que lo motivaba? El v.26 continua: “porque tenía la mirada puesta en la recompensa” ¿que está mirando? ¿Está mirando a otras personas? ¿Está viendo su cuenta bancaria? ¿o está observando a Jesús? Esta es la diferencia.
Estas son los asuntos básicos de la vida que usted tendrá que resolver. Identidad, responsabilidad, prioridad. Pero hay una que es más importante que estos tres.






CUARTO ASUNTO CLAVE: TENGO QUE ESCOGER MI AUTORIDAD

Tengo que decidir quién o qué estará en el control de mi vida. Se trata de una cuestión de autoridad. ¿Quién realmente estará en control de mi vida? Jesús afirmó esto de la siguiente manera: “Ninguno puede servir a dos señores. Porque odiará a uno y amará al otro, o se dedicará a uno y despreciará al otro”. Mt. 6:24. No puede tener dos señores en su vida. Entonces este asunto será una cuestión con la que tendrá que tratar o le traerá mucho estrés y frustración durante toda su vida.
“Por la fe salió de Egipto sin tenerle miedo a la ira del rey, pues se mantuvo firme como si estuviera viendo al invisible.” Hb. 11:17 (NVI) Al final, no importa lo que alguien va a decir acerca de su vida. Lo que importa es lo que Dios va a decir acerca de ella. Un día, estará delante de Dios y dará cuentas de su vida. Usted no tiene que agradar a todo el mundo para ser feliz. Mantenga sus ojos en Dios. El secreto de la perseverancia es visión – aquello en lo cual están sus ojos.

¿Para qué vive usted? ¿Lo que está planeando hacer con el resto de su vida? No importa si usted tiene 10, 20 o 50 años. ¿Le gustaría que su vida fuese útil para algo? ¿Le gustaría causar impacto con su vida? Esa es su elección. No está esperando a Dios, es Dios quien espera por usted. El está esperando que resuelva estos asuntos básicos.

El asunto de la identidad – No seré quien no soy. No intentaré mantener la imagen del mundo de lo que es una persona exitosa. Seré lo para lo que Dios me ha hecho ser. No envidiaré a otras personas que no son como yo.

El asunto de la responsabilidad – no echaré la culpa a otros por mis problemas. No usaré mi pasado como una disculpa por no hacer nada en cuanto a mi futuro. Voy a dejar de estar viéndome a mí mismo como una victima. Yo puedo escoger cómo es que voy a responder, puedo escoger lo que hare con el resto de mi vida. No tengo que dejar que las personas que hicieron parte de mi pasado continúen hiriéndome en el futuro. Es un asunto de elección.

El asunto de la prioridad – ¿Me he sentado y he hecho una lista de valores basados en la Palabra de Dios, valores sobre los cuales construiré mi vida?

El asunto de la autoridad – ¿Quién será el número uno? ¿Quién será el jefe ejecutivo jefe? ¿Quién dará las ordenes? ¿Quién será el administrador de mi vida? Funciona mucho mejor cuando usted está sintonizado con quien lo hizo – el Creador. Esta es su elección.