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viernes, 23 de septiembre de 2016

¿COMO VENCER LA DEPRESIÓN?

La depresión es uno de los problemas más grandes en el mundo actual. Se la ha denominado como la gripe común de las enfermedades emocionales. Todos se deprimen ocasionalmente, pero algunos se encuentran en estado de depresión casi todo el tiempo. Aun los grandes santos se deprimieron, Elías fue un caso particular. Luego de múltiples victorias y milagros impresionantes, acabo con más de 450 profetas del dios pagano Baal, y gano el favor del pueblo, Sin embargo, había una persona a la que no le agradaba Elías, Jezabel, la reina de Israel. Una mujer muy malvada que odiaba al profeta, esta mujer prometió buscar y matar a Elías al precio que fuera (hoy miraremos esta historia en 1 Reyes 19:2 y trataremos de encontrar salida a la depresión con el ejemplo de Elías). Aquí tenemos al Elías que había sido tan valiente y ahora, cuando una mujer lo amenaza, se asusta, sale huyendo al desierto y se deprime (v. 3-5). Se acerca a un árbol, se sienta junto a él y clama a Dios pidiendo la muerte. «Ya he aguantado suficiente, Señor. Toma mi vida. No soy de ninguna manera mejor que mis antepasados». ¿Deprimido como Elías? Elías era un candidato ideal para la depresión. Se encontraba físicamente cansado, emocionalmente exhausto y alguien había amenazado su vida.
¿Por qué nos metemos en semejantes enredos emocionales? Debido al razonamiento errado. El hecho es que nuestras emociones son resultado de nuestros pensamientos. Si piensa de una manera negativa, usted va a experimentar la depresión. Sus emociones son causadas por su forma de interpretar la vida. Si mira la vida desde una perspectiva negativa se va a desanimar. Si desea desechar emociones inadecuadas, tendrá que cambiar su manera de pensar. (Romanos 12:2). La única manera de que puede cambiar su mente y sus emociones es cambiando la manera de pensar. Para superar la depresión, tendrá que corregir sus actitudes incorrectas con respecto a la vida. Si mira las cosas desde la perspectiva correcta, no experimentará depresión. Concéntrese en los hechos, no en sus emociones

¿POR QUÉ SE DEPRIMIÓ ELÍAS?





Porque jugó cuatro juegos mentales que todos jugamos cuando nos deprimimos.
El primero se encuentra en el versículo 3: «Elías tuvo miedo y huyó». Se acercó a un enebro, se sentó junto a él y pidió la muerte. ¿Cuál fue su primer error? El mismo que cometemos cuando nos deprimimos: NOS CONCENTRAMOS EN NUESTRAS EMOCIONES Y NO EN LOS HECHOS. Eso siempre nos sucede cuando estamos deprimidos. Nos enfocamos en cómo nos sentimos en lugar de ver la realidad. Esto se llama razonamiento emotivo, y es destructivo. Es la idea que dice: «Me siento así, de manera que debe ser realidad». Los músicos, los atletas y algunos actores o actrices, para mencionar a varios, sienten que son un fracaso después de alguna presentación. De igual modo, ellos saben que deben aprender a ignorar las emociones porque ellas casi nunca se centran en la realidad. Las emociones nos engañan con frecuencia, de manera que si nos concentramos en ellas en lugar de la realidad, podríamos tener problemas. Por ejemplo, cuando cometemos algún error en un área de nuestra vida, tendemos a creernos un fracaso total. Eso es un concepto erróneo.
La Biblia no dice que nos pongamos en contacto con nuestras emociones sino con la verdad, porque es la verdad la que nos hace libres.

NO SE COMPARE CON OTROS


EL SEGUNDO ERROR QUE COMETIÓ ELÍAS «Ya he aguantado demasiado, Señor. Toma mi vida, porque no soy mejor que mis padres». El segundo error que causa la depresión es que empezamos a compararnos con otros. Cuando usted empieza a compararse con otros, se está buscando problemas. No se compare con nadie más, porque todos somos únicos. Si siempre está imitando a otros y actuando como ellos, se va a deprimir. Caemos en la trampa de compararnos con otros y decimos… Yo debería actuar mejor que él o ella. Yo debería lograrlo. Yo debería dejarlo», ¡como si los látigos verbales nos fueran a motivar!, la autocrítica tampoco funciona.
Otra trampa en que caemos es que cuando experimentamos depresión nos pegamos una etiqueta. En lugar de decir: «Cometí un error», decimos: «Soy un fracaso total». En vez de afirmar: «Ay, me tropecé», decimos: « ¡Qué bruto soy!». Cuando nos ponemos etiquetas, agravamos el problema y empeoramos las cosas.

NO TOME CULPA FALSA


EL TERCER ERROR QUE COMETIÓ ELÍAS fue culparse de todos los hechos negativos que no tuvieron que ver con él. (v. 10). Cuando se hace esto siempre se cae en la depresión. Asumir una responsabilidad que Dios nunca tuvo como intención para nosotros se convierte en una carga demasiado pesada. Si uno tiene el hábito de ayudar a los demás, tarde o temprano, se da cuenta de que no todos reaccionan de la manera que uno quisiera, sean hijos o amistades, el cónyuge o las personas con las que trabaja. Las personas reaccionan de diversas maneras. Uno no puede asumir responsabilidad por sus reacciones. Dios nos dio a cada uno libre albedrío. Cuando usted asume la responsabilidad de las decisiones de otros, toma una carga que le traerá depresión. Uno puede influenciar a otros, pero no controlarlos. La decisión final es de ellos. No se deprima por algo que está fuera de su control.

NO EXAGERE LO NEGATIVO


EL CUARTO ERROR QUE COMETIÓ ELÍAS FUE EXAGERAR LO NEGATIVO. Él dijo: «Yo soy el único que ha quedado con vida, ¡y ahora quieren matarme a mí también! (v.10) El profeta se echó al dolor: «Todos están en contra de mí». El hecho es que no todos eran opuestos a él. Solo una persona estaba en su contra con violencia, y su amenaza realmente no era en serio. Si Elías lo hubiese meditado un poco, en vez de hacerle caso a sus emociones, se habría dado cuenta de que Jezabel no se hubiera atrevido a matarlo. Cierto es que la reina le envió un mensajero con la amenaza diciendo: «Mañana te voy a matar». Pero si Jezabel realmente hubiese querido matar a Elías, no habría enviado al mensajero para advertirle sino a un asesino! Jezabel era demasiado astuta para quitarle la vida a Elías. Ella reconocía su gran influencia. Si él moría, se habría convertido en un mártir. Ella le permitió que huyera al desierto porque no deseaba matarlo sino hacerlo lucir un cobarde ante los ojos de la nación. Cuando estamos deprimidos, exageramos lo negativo. Todo luce mal. Si estamos deprimidos, el mundo entero se echa a perder.

CUIDE SUS NECESIDADES FÍSICAS





¿Cuál fue el remedio de Dios para la depresión de Elías? Es un remedio que usted podrá usar para su propia depresión. PRIMERAMENTE, RESPONSABILÍCESE POR EL CUIDADO DE SUS NECESIDADES FÍSICAS. Leímos que Elías se acostó junto a un árbol y se durmió. (v. 5-8). El remedio inicial de Dios para la depresión de Elías fue descanso, alimento y relajación. En ocasiones, un buen reposo hace maravillas en la actitud de uno. Cuando uno se encuentra exhausto físicamente y mentalmente agotado, es vulnerable a la depresión. Fíjese cuan tierno fue el trato de Dios con Elías. Dios no lo reprendió diciendo: «¡Cobarde! ¿Qué haces aquí en el desierto?» Dios no lo despreció ni lo condenó; sencillamente lo restauró físicamente. Ese fue el punto de partida. Si uno se encuentra deprimido, el primer paso hacia la recuperación es ponerse en forma. Tome cuidado de su salud. Tal vez le sea necesario atender su dieta o dormir un poco más o iniciar un régimen de ejercicios. La salud física ejerce una influencia profunda sobre su ánimo.

ENTRÉGUELE A DIOS SUS FRUSTRACIONES


El segundo remedio para su depresión consiste en entregarle a Dios sus frustraciones. Elías entró a una cueva y paso allí la noche. (v. 9-10) Él simplemente exteriorizó sus sentimientos más profundos. Dios permitió que se desahogara. Dios, en esencia, dice: «Cuando estés frustrado, déjame oír tus emociones. Las conozco de antemano y no me voy a escandalizar por ellas». El Señor permitió que Elías exteriorizara sus emociones reprimidas y no lo criticó ni lo condenó. A veces es provechoso confiarle a un buen amigo cristiano sus sentimientos.
Fíjese en las seis emociones que experimentó Elías. Cuando uno combina el resentimiento, el temor, la culpabilidad, la ira, la soledad y la preocupación, ¡se está buscando la depresión! De modo que Dios dejó que soltara todas estas cosas. Él dijo: «¿Elías, qué es lo que te frustra? ¿Qué te molesta?» Cuando esté deprimido, eso es precisamente lo que debe hacer: Contarle todo a Dios.

ESTAR NUEVAMENTE CONSCIENTE DE DIOS


El tercer remedio para su depresión consiste en estar nuevamente consciente de la presencia de Dios en su vida. El Señor le dijo a Elías: «Sal y preséntate ante mí en la montaña porque estoy a punto de pasar por allí» (v. 11). Dios le recordó a Elías que él aún estaba a su lado.

UN NUEVO RUMBO PARA SU VIDA


El cuarto remedio para superar la depresión está en permitirle a Dios que le dé un nuevo rumbo a su vida. (v. 15). Dios le dio a Elías una misión nueva. Lo puso a trabajar de nuevo. La manera más rápida de superar la depresión consiste en dejar de sentarse en medio de la autocompasión. Deje de fijar sus ojos en sí mismo y empiece a mirar las necesidades de los demás. Deje que Dios le dé una nueva meta y un nuevo rumbo. Él no ha terminado con usted. ¿Le salió mal algún asunto? ¡¿Qué va a hacer?! Si se lo permite, Dios lo levantará y empezará de nuevo. Un error (o cien de ellos) no le hace inútil en la vida. Jesús lo quiere sacar de su depresión. Él le puede ayudar; él le puede cambiar; él puede sanarle de la depresión. Usted no tiene que pasar la vida a merced de sus emociones. Sus pensamientos rigen sus emociones, y usted puede controlar lo que piensa. Puede decidir cambiar sus pensamientos. Deje que Dios cambie esas concepciones erróneas y dañinas como aquella que dice: «Si alguien me critica, significa que no sirvo para nada». «Para sentirme realizado o realizada en la vida, necesito ser amado por todos». «No puedo admitir ninguna debilidad; tengo que ser perfecto o perfecta porque si no soy un fracaso». Estos son el tipo de conceptos equivocados que producen depresión. Jesús conocía la importancia de razonar correctamente cuando dijo: «Conocerán la verdad y la verdad los hará libres» 0uan 8:32). Mientras mejor conozca a Jesús, más libre será.

USTED PUEDE CAMBIAR


Usted puede cambiar. ¿Cómo se empieza? Estableciendo una relación con Cristo. Usted «nace de nuevo», como lo dice la Biblia. Esto no cura toda su depresión de manera instantánea, pero sin Cristo, no hay fuerza para cambiar. Él desea ser una parte vital de su vida, y si le cede el control, él le ayudará. Una vez que esté en su vida, pídale una nueva meta y un nuevo sentido a su existencia. Usted necesita algo más grande por lo cual vivir en lugar de sí mismo. Aquellos que viven para ellos mismos tienen asegurada la depresión. Usted necesita algo mayor que le quite la vista de sí mismo y es una relación vital con Cristo, el Hijo de Dios.



jueves, 15 de septiembre de 2016

RECICLE SU DOLOR


¿POR QUÉ DIOS PERMITE MI DOLOR?

Habría muchas razones, pero solamente vamos a mencionar cuatro:






1. Él nos ha dado un libre albedrío. Una elección. En Génesis se dice que fuimos hechos a la imagen de Dios. ¿Cómo es usted igual a Dios? Dios nos dio una elección.
Usted puede elegir entre lo bueno y lo malo, lo correcto y lo incorrecto, la maldad y la vida. Dios dice que usted puede rechazarlo o aceptarlo. Es su elección. ¿Por qué? Dios no quería un montón de títeres. Él pudo haberlo hecho sin libre voluntad. Pudo haberlo hecho de forma que todos los días se postrara tres veces y orara, que siempre hiciera lo correcto y nunca lo incorrecto. Pero Dios quería personas que le amaran voluntariamente. Usted no puede decir que ama a alguien al menos que tenga la oportunidad de no amarlo. Así que Dios le ha dado una voluntad libre y una libre elección.

Esa voluntad libre no solamente es una bendición sino también una gran responsabilidad, porque algunas veces tomamos decisiones equivocadas y estas causan toda clase de consecuencias dolorosas en nuestras vidas. Por lo tanto, es bueno que sea libre y pueda elegir, pero es malo porque frecuentemente elige lo malo y eso causa dolor en su vida. Puede escoger usar drogas. Si se vuelve adicto, es su culpa. Puede elegir ser un promiscuo sexual, si contrae una enfermedad es su culpa. Dios dice: “Sí, no me gustaría que tuvieras este dolor, pero es parte del paquete que viene con la libre voluntad”.

Dios no solamente le da un libre albedrío, sino que se lo da a todos. Algunas veces alguien no hace lo correcto y usted es dañado como una víctima inocente. Hay personas que han sido dañadas profundamente por un padre, un ex cónyuge, un maestro, un amigo, un pariente. Dios pudo haber evitado que recibiera esa herida. Todo lo que hubiera tenido que hacer era quitarle el libre albedrío a esa persona para que no hiciera lo incorrecto. Pero si él hubiera hecho eso, para ser justo, tendría que haberle quitado
a usted también su libre albedrío. ¿Ve el dilema? El problema es que al tener una voluntad libre somos bendecidos, pero también tenemos una responsabilidad. Y Dios dice: “No voy a pasar por sobre tu voluntad”. Dios no envía a nadie al infierno; usted elige ir allí al rechazar todo lo que él ofrece. Él dice: “Te amo, quiero que seas parte de mi familia”. Pero si usted dice: “Olvídalo Dios”, levanta su nariz y abre la puerta y sale, no puede culpar a nadie más que a usted mismo. Tenemos libre albedrío.


2. Él usa el dolor para atraer nuestra atención. Dios emplea el dolor para atraer nuestra atención. El dolor es una luz de advertencia, una alarma, un timbre. Dice: “Es tiempo, algo está mal”. El problema no es su dolor. Su depresión, su ansiedad, su temor no son realmente su problema. Esos sentimientos son una luz de advertencia que dicen que hay algo más que es en verdad su problema. Son sencillamente un síntoma del mismo. El dolor no hace otra cosa que decir que algo está mal en su vida. El dolor es el megáfono de Dios. Dios nos susurra durante nuestro gozo pero nos grita en nuestro dolor. ¡Despierta! Algo está mal. Proverbios 20:30 dice: “Algunas veces tiene que suceder algo doloroso para cambiar nuestros caminos”. No cambiamos cuando vemos la luz pero sí cuando sentimos el calor.
Pablo dice en 2 Corintios 7:9: “Me alegro; no por la tristeza que les causó, sino porque esa tristeza los hizo volverse a Dios”.


3. Él usa el dolor para enseñarnos a depender de él. Mire el ejemplo de Pablo en 2 Corintios 1:8-10: “Estábamos tan agobiados bajo tanta presión, que hasta perdimos la esperanza de salir con vida ... Pero eso sucedió para que no confiáramos en nosotros mismos sino en Dios ... El nos libró y ... seguirá librándonos”. Usted no sabe que Dios es todo lo que necesita hasta que lo único que le queda es Dios. Cuando lo ha perdido todo y todo se desmorona, no sabe que Dios es todo lo que necesita hasta que se
da cuenta de que él es todo lo que tiene. Y si nunca ha tenido un problema, nunca sabrá que Dios puede resolver sus problemas. Dios permite que el dolor le enseñe a depender de él. El Salmo 119:71 dice: “Me hizo bien haber sido humillado, pues así aprendí tus leyes”. La verdad es que algunas cosas solamente las aprendemos por medio del dolor. Es el único camino por el que aprendemos.


4. Él permite que el dolor me dé un ministerio para otros. Dios permite el dolor en mi vida para darme un ministerio para otros. Me hace humilde, simpático, sensitivo a las necesidades de los demás. De esto trata el Paso 8. Rindo mi vida a Dios para ayudar a otros. (todos los 8 pasos los encuentra en este mismo blog en las ultimas entradas) La verdad es que el dolor prepara para el servicio. 2 Corintios 1:3-4 dice:
“Dios ... nos consuela en todas nuestras tribulaciones para que con el mismo consuelo que de Dios hemos recibido, también nosotros podamos consolar a todos los que sufren”. En alguna etapa de nuestras vidas, todos necesitamos algún tipo de recuperación:
¿Quién mejor que alguien que ha luchado con el alcoholismo para ayudar a un alcohólico? ¿Quién puede ayudar mejor a alguien que está tratando con el dolor del abuso que alguien que fue abusado? ¿Quién mejor que alguien que ha perdido su trabajo y ha tenido que declararse en bancarrota para ayudar a alguien que también está pasando por esto?
Dios puede usar y reciclar el dolor en su vida para ayudar a otros, pero tiene que estar abierto a eso y ser honesto. Si guarda esa herida que tiene para usted mismo, estará desperdiciando la oportunidad que Dios le ofrece.

¿CÓMO USAR MI DOLOR PARA AYUDAR A OTROS?







Necesita hacer una lista de todas las experiencias que ha tenido en la vida hasta este día, hayan sido buenas o malas, las haya causado usted o no. Una vez hecha la lista, pregúntese: “¿Qué aprendí de esa experiencia? ¿En qué forma me ayudó Dios a pasar por ese tiempo difícil?” Pregúntele a Dios: “¿Cómo me ayudaste durante ese tiempo difícil?” Luego escriba esa historia. ¿Por qué? Porque los pensamientos se ordenan cuando pasan a través de los labios y los dedos. Escríbalo. Luego, pregúntese: “¿Quién se podría beneficiar más al escuchar mi testimonio?” La respuesta es: Las personas que están pasando en este momento por lo que usted ya pasó, las personas que están un poco atrás de usted en el proceso. Y usted le dice a Dios: “Estoy disponible”. Entonces esté listo. Porque si usted está listo a compartir las buenas nuevas de Dios acerca de cómo él ha trabajado en su vida, Dios lo va a usar. Hay personas por
todo este mundo que necesitan escuchar su historia, que están atravesando lo que usted ya experimentó.
Algunas veces Dios quiere que usted tome la iniciativa. Esto se llama intervención.

Gálatas 6:1-2 dice: “Si alguien es sorprendido en pecado, ustedes que son espirituales deben restaurarlo con una actitud humilde. Pero cuídese cada uno, porque también puede ser tentado. Ayúdense unos a otros a llevar sus cargas, y así cumplirán la ley de Cristo”. Esto no es una sugerencia, sino un mandato. Dios no dice, “Sería una buena idea restaurar otros”, sino dice: “Hazlo”. Si usted es un creyente, debe
compartir los problemas y dificultades con otras personas. Repito, es un mandato. Si no lo está haciendo, no está obedeciendo a Dios.
He aquí tres sugerencias para cuando vaya a compartir su historia. Recuerde, usted tiene una historia que contar y Dios no quiere desperdiciar la herida, los problemas que ha tenido:

1. Sea humilde. Todos estamos en el mismo bote. Todos somos compañeros de lucha. Cuando comparte su historia, cuando testifica, es básicamente un mendigo diciéndole a otro mendigo dónde encontrar pan. sea humilde y diga: “Todos estamos juntos en esto; esto es lo que me pasó a mí”.

2. Sea auténtico. Sea honesto con respecto a sus heridas y fallas. Usted ayuda a otros siendo honesto con respecto a sus heridas. Eso les ayuda a ellos para ser francos. Otro aspecto asombroso es que cuando usted comparte su historia, esto le da esperanza a ellos y sanidad a usted.
Cada vez que comparte su historia con alguien, se hace un poco más fuerte. Es sanado un poco más. Comienza a crecer.

3. No dé un sermón. Solamente comparta su historia. Dios desea que usted sea un testigo, no un abogado defensor. No discuta con nadie con respecto al cielo. No obligue a nadie a ir al cielo. Solamente comparta. Es lo que me sucedió a mí.


Deseo desafiarle a dar estos cuatro pasos de acción:

1. Si todavía no ha comprometido su vida con Jesucristo, hágalo hoy. ¿Qué está esperando? La tragedia más grande sería que usted fuera por todo el camino a través de esta serie, escuchara estas grandes verdades y la esperanza que ellas traen, y no hiciera nada al respecto, como cruzar la línea y entregar su vida a Cristo. Si no lo ha hecho, hágalo hoy.

2. Escriba su historia. Dedique algo de tiempo para sentarse y meditar en lo que Dios ha hecho en su vida, en lo bueno, lo malo y lo feo, y en cómo él puede usar eso para ayudar a otros.

3. Comprométase con la familia de alguna iglesia para obtener apoyo. La asistencia no es suficiente para la recuperación. Esta requiere compromiso y requiere relacionarse con otros.

4. Pídale a Dios que le dé a alguien para compartir su historia, alguien a quien pueda contar las buenas nuevas de cómo Dios puede hacer la diferencia en la vida de una persona. El mundo está lleno de gente que necesita su historia, y si no la cuenta, ¿dónde la van a escuchar? Usted es la única Biblia que algunas personas van a poder leer. }





miércoles, 14 de septiembre de 2016

¿CÓMO PREVENIR UNA RECAÍDA?






El Camino a la Recuperación es irregular. Si Usted tiene problemas y retrocede a modelos auto destructivos. A eso se le llama recaída. El alcohólico regresa a la bebida. El que come mucho vuelve a aumentar de peso. Es bien fácil resbalarse en esas antiguas heridas, antiguos hábitos y viejos complejos.
Hoy quiero que veamos lo que causa una recaída, cómo mantenerse y cómo evitarla.

En primer lugar, quiero que entienda que las recaídas suceden en un patrón muy predecible.

El primero es la complacencia. Usted Comienza a decir: “No necesito más ayuda, mi dolor se ha reducido. No necesito un consejero o un mentor”.

El segundo es la confusión. Es cuando comienza a racionalizar, diciendo: “Quizás no fue tan mal después de todo. El problema realmente no era tan grande, lo puedo manejar por mí mismo

El tercero es el compromiso. Regresa al lugar de la tentación, a la situación de riesgo que lo metió en problemas: el bar, la discoteca o lo que sea.
La catástrofe se produce cuando usted cede al hábito anterior. Se abre la antigua herida y el odio, el resentimiento o el antiguo complejo vuelven. La catástrofe no se produce cuando ocurre la recaída; esta comenzó mucho antes. La catástrofe es simplemente el resultado de un patrón determinado.


¿QUÉ PUEDE CAUSAR UNA RECAÍDA?



1. Volver a la fuerza de voluntad. Gálatas 3:3 dice: “¡Cómo pueden ser tan necios! Comenzaron por el Espíritu de Dios. ¿Quieren ahora terminar por su propio poder?”
Comenzaron confiando en Dios. El Paso 1 es: “Soy incapaz de cambiar”, el Paso 2 es: “Dios tiene el poder”, y el Paso 3 es: “Lo entrego a Dios”. Usted permite que Dios haga los cambios en su vida pero luego de un tiempo comienza a pensar: “Soy yo quien está haciendo esto, Y recurre a la buena y vieja fuerza de voluntad, y eso no funciona.

Todos necesitamos de alguien que nos diga: “¿A quién engañas? Tú eres tú”. Y Dios dejará que recaiga hasta que se dé cuenta que no puede hacerlo por usted mismo hasta que diga: “Dios, no puedo hacerlo”. Zacarías 4:6 dice: “No será por la fuerza ni por ningún poder, sino por mi Espíritu —dice el Señor Todopoderoso”. Solamente Dios tiene el poder para quitar esos defectos. Si usted regresa a la fuerza de voluntad, va a recaer. Si está pensando: “Solo voy a intentarlo más arduamente”, olvídelo.

2. Ignorar uno de los pasos. (Todos los pasos los puede encontrar en este mismo blog) Nos apresuramos. Tratamos de avanzar rápidamente en los pasos, usted necesita dar todos los pasos o el proceso no funciona. Y necesita seguir lo que la Biblia ha dicho que son los principios para la vida. No hay atajos en la recuperación.


3. Tratar de recuperarse sin ayuda. “Voy a mejorar por mí mismo. No necesito la ayuda de nadie más”. Con eso, usted está propiciando una recaída. “Voy a escuchar estas predicaciones, no voy a ir a consejería. Está equivocado. No funciona de esa forma. “Más valen dos que uno, porque obtienen más fruto de su esfuerzo. Si caen, el uno levanta al otro. ¡Ay del que cae y no tiene quien lo levante!” No puede vencer este problema solo. Si pudiera, ya lo hubiera hecho. Pero no puede, así que no lo hará. Hebreos 10:25 dice: “No nos demos por vencidos de ese hábito de reunirnos”.

Puede ver algunos resultados en su vida sin involucrarse con otros y dar estos pasos; puede dar estos pasos por usted mismo y también verá algunos pocos resultados, pero no puede lograr una recuperación duradera sin relaciones. La raíz de su problema es relacional.


4. Volverse orgulloso. Muchas veces somos orgullosos, demasiado confiados. Decimos: “Soy fuerte. Ya supere esta herida. Ya vencí este hábito. Los he perdonado, he cerrado la puerta”. Proverbios 16:18 dice: “Al orgullo le sigue la destrucción; a la altanería, el fracaso”. Usted necesita ser humilde o se tambaleará.
Recuerde la lección de la ballena: Cuando llega a la cumbre y está lista para soplar, allí es cuando es arponeada. El orgullo nos lleva a toda clase de problemas. El orgullo siempre nos prepara para una caída.

¿CÓMO PREVENIR UNA RECAÍDA?


Con mantenimiento. Mantenga esos pasos de los que hemos hablado. Este paso es el paso del “mantenimiento”: RESERVO UN TIEMPO DIARIO CON DIOS PARA UNA AUTO EVALUACIÓN, LECTURA DE LA BIBLIA Y ORACIÓN, PARA CONOCER A DIOS Y SU VOLUNTAD PARA MI VIDA Y OBTENER EL PODER PARA HACERLO.
Marcos 14:38: “Vigilen y oren para que no caigan en tentación. El espíritu está dispuesto, pero el cuerpo es débil”.

Hay tres guardianes que le ayudarán a mantener su recuperación.






1. Evaluación. En 2 Corintios 13:5, Lamentaciones 3:40
¿Qué tipo de evaluación debemos hacer? Hay cuatro clases de inventarios:

a) El inventario físico. Usted se hace la pregunta: “¿Qué me está diciendo mi cuerpo?” Su cuerpo es un barómetro de lo que está sucediendo dentro de usted. ¿Tiene los músculos tensos? ¡Adivine qué! Usted está bajo estrés. ¿Tiene dolor de cabeza o dolor de espalda? ¿Qué le está diciendo eso a usted?
Estas son algunas señales de que quizás algo esté fuera de línea.

b) El inventario emocional. ¿Qué estoy sintiendo en este momento? ¿Estoy permitiendo que mis verdaderos sentimientos salgan a la superficie? ¿O simplemente los estoy reprimiendo? Reprimir sus verdaderos sentimientos es como agitar una botella de Coca Cola sin quitarle la tapa; al final va a salir. Usted debe hacer lo que yo llamo un chequeo de corazón (HEART, en inglés).
H ¿Estoy herido? Si se siente herido y no lo admite y trata con eso, se volverá un problema y afectará todo lo que realiza.
E ¿Estoy exhausto?
A ¿Estoy afectado por el enojo?
R ¿Estoy resentido con alguien?
T ¿Estoy tenso? ¿Ansioso? ¿Temeroso?

c) El inventario relacional. ¿Estoy en paz con todos? Si no lo está, ese conflicto interno va a hacerle atrasarse, lo mantendrá lejos de su recuperación. Tiene que librarse de eso. Pregúntese: “¿Hay alguien que esté ocupando mi mente? ¿Estoy aferrándome a alguna herida?”

d) El inventario espiritual. ¿Estoy confiando en Dios momento a momento? Cuando usted hace un inventario en su trabajo, como en una tienda, no solamente mira las frutas que están malas, también mira las cosas que están bien. Cuando hace un inventario usted querrá decir: “¿Qué hay de bueno en mi vida?” Celebre cualquier logro, por pequeño que sea. “Dije la verdad por lo menos una vez hoy”. “Estropeé algo dos veces, pero una vez lo hice bien”. “Al fin no quise ser egoísta en esa situación”.
Celebre, no importa cuán pequeño sea el progreso. Lo importante es que está progresando.

¿Cuándo debo hacer mi evaluación?


Primero. Haga un inventario “punto de chequeo”. A cualquiera hora del día, cuando comience a sentir que la presión crece, Trate con eso inmediatamente, porque entre más postergue un problema, peor se vuelve. Rinda siempre cuentas a Dios. No permita que esos pecados se acumulen. Así que el tiempo para un inventario de “punto de chequeo” es cuando usted lo necesite.

Segundo. Revisión diaria. Al final del día encuentre un lugar quieto y revise su día, confiese sus fracasos, celebre sus victorias, observe su día.

Tercero. Chequeo anual. Así como una limpieza de primavera. Salga por un día, haga un inventario moral, tome un tiempo a solas para analizar su vida. Vea si todo está en orden, priorice las cosas en su vida.


2. Meditación. Meditar es una muy buena palabra bíblica que ha sido adoptada por mucha gente. Significa simplemente detenerse lo suficiente para escuchar a Dios. Eso es todo. Las ocupaciones ahogan la recuperación y el crecimiento. Este es el secreto de la fortaleza espiritual, y me he dado cuenta de que Satanás no lucha con nada tan fuerte como con este asunto en mi vida. Él trata que no tenga tiempo a solas con Dios, que no tenga un tiempo en silencio.
El Salmo 1:1-3: La llave para el crecimiento es tener raíces bien profundas en la Palabra de Dios, y la forma en que puede tener estas raíces es meditando en la Biblia con seriedad, pensando acerca de lo que lee en ella por unos minutos y luego pensando en lo que eso significa en su vida. Eso es meditar, decir: “¿Cómo puedo aplicar su Palabra a mi vida?”
Vea el beneficio. Dios dice: “Si meditasen mi palabra, tendrás éxito en todo lo que hagas”. Éxito. ¿Le gustaría tener éxito en todo lo que hace? Dios dice: “Simple, solo medita en la Palabra”. Ese hábito le ayudará a conocer lo correcto que debe hacer y entonces todo le saldrá bien.

El punto es que Dios dice: “Mi Palabra es la fórmula para que triunfen en la vida”. Este es el manual para la vida y la vida se vuelve más fácil cuando se siguen sus instrucciones.

Si sabe cómo preocuparse, también sabrá cómo meditar. Preocuparse es simplemente una meditación negativa. Es tomar un pensamiento negativo y pensar en él una y otra y otra vez. Mejor tome un versículo de la Biblia y piense en eso una y otra y otra vez. A eso se le llama meditación. Así que si usted sabe cómo preocuparse, sabrá cómo meditar.






3. Oración. Hay una tercera herramienta que Dios dice que será de ayuda para que usted mantenga su recuperación. Es la oración. La oración puede hacer lo que Dios puede hacer. Por cierto, es la forma en que la persona se conecta al poder de Dios. Usted dirá que no puede hacerlo, pero Dios sí puede. ¿Cómo obtengo el poder de Dios? Por medio de la oración. No mucha gente se da cuenta de que puede orar por cualquier necesidad en su vida. Dios es un Padre de amor, quizás el Padre que usted nunca tuvo. Puede orar por una necesidad financiera, por una necesidad física, por una necesidad relacional, por una necesidad espiritual, por una necesidad emocional. Él oirá cualquiera necesidad.

domingo, 11 de septiembre de 2016

SUPERANDO DEFECTOS DE CARACTER






Todos tenemos heridas que nunca olvidaremos. Todos tenemos complejos de los cuales nunca nos vamos a deshacer. Todos tenemos hábitos que están arruinando nuestras vidas.
PARA QUE DIOS HAGA TODO CAMBIO QUE QUIERA HACER EN MI VIDA, ME SOMETO VOLUNTARIAMENTE A ÉL Y LE PIDO HUMILDEMENTE QUE REMUEVA MIS DEFECTOS DE CARÁCTER.
Romanos 12:1-2: “Ofrézcanse como un sacrificio vivo a Dios, dedicados a su servicio agradándole a él... y permitan que Dios les transforme internamente por un completo cambio de su mente”. La forma en que podemos ser transformados es permitiendo que nuestras mentes sean cambiadas.

¿DE DÓNDE PROVIENEN MIS DEFECTOS DE CARÁCTER?


De tres fuentes:
Fuente biológica. Sus cromosomas.
Algunos defectos se heredan. Cada uno de sus padres contribuyó con veintitrés mil cromosomas. Y, por lo tanto, usted heredó algunas de sus debilidades.
Heredó algunos defectos físicos, algunos defectos emocionales también. Esto explica su predisposición hacia ciertos problemas. Pero no es excusa al pecado. Puede que tenga una tendencia genética para ser
Dado a ciertas adicciones, pero eso no es una excusa para que vaya y elija ser un adicto.

Fuente sociológica: Sus circunstancias. Su crianza es otra fuente. Aprendió modelos y desarrolló hábitos. Aprendió de sus padres y de otras personas. Aprendió a responder a sus propias necesidades en ciertas formas y a protegerse, a manejar las heridas y el rechazo. Muchos de sus defectos son simplemente intentos contraproducentes para suplir las necesidades no satisfechas.

Fuente teológica. Sus elecciones. Si elige hacer algo por mucho tiempo, esto se vuelve un hábito. Una vez que es un hábito, usted está atrapado. Las cosas que nunca intentó desarrollar en su vida se desarrollan porque eligió hacer algo que se volvió un hábito.

¿POR QUÉ ES TAN DIFÍCIL CAMBIAR LOS DEFECTOS DE CARÁCTER?


1. Porque los ha tenido con usted por mucho tiempo. Tomó años para que se formaran, por lo que tampoco los va a perder de la noche a la mañana. Así que de muchos de sus defectos usted simplemente dice: “Así es como soy” porque los ha tenido por mucho tiempo.

2. Porque se identifica con ellos. No sé por qué, pero a menudo confundimos nuestra identidad con nuestros defectos. Decimos: “Así es como soy”. Cuando usted dice: “Así es como soy”, está identificando su identidad con sus derrotas. Cuando hace esto, está estableciendo algo sobre usted mismo e identificándose con ese defecto, y esto se vuelve una profecía que llega a cumplirse.

3. Porque son una compensación. Cada defecto es una compensación. Es posible que disfrace nuestro dolor. Puede que sea una excusa para fallar. Quizás intentemos atraer la atención de los demás. A lo mejor nuestro defecto puede permitirnos controlar a otras personas.

4. Porque Satanás lo desanima. Satanás está constantemente sugiriendo pensamientos negativos. Él es el acusador. Dice: “Eso nunca funcionará, no puedes hacerlo, no puedes cambiar”. La Biblia dice que Satanás es un mentiroso. Y también dice que la verdad nos hace libres.

¿CÓMO PUEDO COOPERAR CON EL PROCESO DE CAMBIO DE DIOS EN MI VIDA?






La Biblia dice que sus pensamientos determinan sus sentimientos y sus sentimientos determinan sus acciones.
Si está en un barco y va hacia el este, el piloto automático dice este. Lo puede forzar a ir hacia el oeste, pero pronto se cansará y soltará el barco, porque él quiere regresar hacia el este. Está adaptado. Usted adapta el piloto automático para ir hacia el este. Lo puede cambiar, forzar el timón, y estar todo el tiempo bajo tensión porque por fuerza de voluntad va hacia el lado opuesto al que naturalmente está inclinado a ir. Pero pronto se cansará, soltará el timón y automáticamente el barco volverá hacia el lado original.

He aquí siete formas de cambiar su mente para que pueda cooperar con la manera en que Dios quiere cambiarle y hacer de usted lo que siempre ha querido ser.

1. Enfóquese en cambiar un defecto a la vez. Proverbios 17:24 (DHH) dice: “La sabiduría es la meta del inteligente, pero el necio no tiene meta fija”.

2. Enfóquese en la victoria un día a la vez. La vida por kilómetros es difícil, pero por metros es fácil. Usted toma un problema de toda la vida (esa herida, ese complejo, o ese hábito no lo obtuvo de la noche a la mañana) y lo rompe en pedazos que pueda morder y sobre los que pueda trabajar un día a la vez y obtiene la fuerza de Dios un día a la vez. Ora al despertarse por la mañana: “Señor, solamente por este día, quiero ser paciente; solamente por este día quiero ser positivo y no negativo”. Le pide a Dios que le ayude por una, o aún mejor, por las tres siguientes horas, a pensar en cosas buenas, a no tener miedo. Y tómelo poco a poco. Esto lo protege de hacer promesas a la ligera. Pídale un día a la vez. Si dice: “Prometo nunca volverlo a hacer”, está condenado a fallar. Un día a la vez. Hágalo poco a poco.
Por las noches, deténgase y agradezca a Dios por cualquier cambio o victoria, no importa cuán pequeño sea

3. Enfóquese en el poder de Dios, no en su poder ni en su fuerza de voluntad. Ya sabe que la fuerza de voluntad no es suficiente. Si la fuerza de voluntad funcionara, usted ya habría cambiado.
Eche su defecto a la basura y luego permita que Dios se lo lleve. La fuerza de voluntad no funciona. Confíe en el poder de Dios, no en el suyo propio. Él puede ayudarle a dominarlo.

4. Enfóquese en lo que quiere, no en lo que no quiere. Filipenses 4:8 dice: “Consideren bien todo lo verdadero, todo lo respetable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo digno de admiración, en fin, todo lo que sea excelente o merezca elogio”.
Enfóquese en las cosas buenas, no en las malas. Usted tiende a moverse hacia cualquier cosa en la que se enfoca. Su vida está dominada por aquello en lo que se enfoca. Si se concentra en lo malo, esto seguirá dominando su vida. Lo que tenga su atención, le tiene a usted.
No resista a las tentaciones, En lugar de resistir, la Biblia nos enseña a cambiar el enfoque. Enfóquese en lo que quiere y no en lo que no quiere.

5. Enfóquese en hacer lo bueno, no en sentirse bien. Gálatas 5:16 dice: “Vivan por el Espíritu, y no seguirán los deseos de la naturaleza pecaminosa”. Si hace lo correcto, sus sentimientos con el tiempo coincidirán con usted. Si espera hasta tener ganas de cambiar, nunca va a cambiar.
Por ejemplo, Si usted come en extremo, bebe o fuma, la primera vez que intente romper con ese hábito se sentirá extraño: “No hay nada en mi boca Qué extraño me siento”. Si hace lo correcto una y otra vez, sus sentimientos al final coincidirán con su comportamiento.

6. Enfóquese en las personas que le ayudan, no en las que le obstaculizan. La gente correcta le ayudará. Las personas no apropiadas serán un obstáculo y evitarán su recuperación. La Biblia dice: “Las malas
Compañías corrompen el buen carácter”. En otras palabras, si no desea ser picado, aléjese de las abejas. Si usted sabe qué tipo de personas son una tentación, simplemente aléjese de ellas. Si está luchando con el alcoholismo, no dirá: “Creo que iré al bar a comer unas semillas de maní”.

7. Enfóquese en el progreso, no en la perfección. Esto es un proceso. Una decisión seguida por un proceso.
Y Dios que comenzó su obra en usted, la completará. Dios se agrada con su crecimiento, con la dirección de su corazón que dice: “Dios, quiero voluntariamente someterme a los cambios que quieras hacer en mi
Vida. Humildemente te pido que quites esos defectos de carácter”. Dios no comenzará a cambiarle hasta que esté completamente listo para ese cambio. Eso significa someterse voluntariamente y pedir con humildad, y cuando esté completamente listo, él comenzará a obrar en usted.

jueves, 8 de septiembre de 2016

ENTREGANDO MI VIDA A DIOS


Un conductor del camión de entregas de una tienda de mascotas, En cada semáforo al que llegaba se bajaba, salía corriendo hacia la parte posterior del camión, agarraba un palo y comenzaba a golpear el camión. Alguien le preguntó que qué hacía. Él dijo: “Lo que pasa es que este es un camión solo para dos toneladas de carga y estoy transportando cuatro toneladas de canarios; por eso tengo que mantener dos toneladas de ellos en el aire todo el tiempo”.

Muchas personas van por el mundo golpeándose ellas mismas, tratando de tener todo en el aire para no irse hacia abajo. Tenemos una tendencia a estancarnos en la vida. Nos estancamos en las relaciones. En hábitos. En la congoja cuando perdemos a un ser querido. En la ira. En nuestro trabajo, en una relación sexual. Y luego no podemos salir de allí y caemos en un círculo. Una vez que uno se estanca comienza a sentirse culpable por haberse detenido. Y decimos: “Desearía poder salir de esto pero no puedo cambiar”.

Entonces aparece la ira e insistimos en que deberíamos poder cambiar y nos molestamos con nosotros mismos. Decimos: “Debería ser capaz de salir de esto”. Pero no salimos. Y luego nuestra ira se transforma en temor a que nunca vamos a poder salir de ese problema. El miedo nos controla. Pensamos que vamos a terminar en un hospital. Más tarde nuestro temor se convierte en depresión, comenzamos a sentirnos mal, a tenernos lástima y a resignarnos. Decimos: “Me doy por vencido. No puedo cambiar”. Y comienza el ciclo de nuevo y nos estancamos mucho más. No es suficiente saber que Dios nos ayudará. Tenemos que hacer algo.
Tenemos que tomar decisiones. Tenemos que cruzar la línea.






CONSCIENTEMENTE DEBO ELEGIR ENTREGAR TODA MI VIDA Y VOLUNTAD AL CUIDADO Y CONTROL DE CRISTO.

Jesús dijo en Mateo 11:28-30. “Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso. Carguen con mi yugo y aprendan de mí... Porque mi yugo es suave y mi carga es liviana”. Jesús dice: Dame el control y cuidado de tu vida y observa lo que hago. La vida será mucho más fácil. Menos estresante.


¿QUÉ ME DETIENE A HACER ESTO?

1. El orgullo me impide reconocer que necesito ayuda. Proverbios 18:12 dice: “Tras el orgullo viene el fracaso; tras la humildad, la prosperidad”. Quizá usted diga: “No estoy listo para darle el control y cuidado de mi vida a Cristo”. Todo lo que necesita para hacerlo es una gran dosis de dolor. Dios permitirá que lo obtenga para llamar su atención.

2. El sentido de culpa me impide dar este paso. Quizás se avergüence de pedirle a Dios que lo ayude. Si piensa así está equivocado. Totalmente equivocado. No hay pecado que Dios no pueda perdonar.

3. El temor por lo que tenga que dejar. ¿Sabe lo que es libertad? Libertad es decidir quién controla nuestra vida. Cuando entregamos nuestra vida al cuidado y control de Cristo, él nos libera. Simplemente venga a Dios y dígale: “Dios, ni tan siquiera sé lo que quiero entregar, pero sí sé que quiero que mi vida esté bajo tu control, así que Dios, aquí está mi cheque en blanco”. Aquí está mi vida. Permita que él cuide de lo demás. No se preocupe por eso.

4. La preocupación. Quizás sea la preocupación la que lo detiene de entregar su vida al cuidado y control de Cristo. Confundimos la fase de tomar la decisión con la fase de la resolución de problemas. Si confunde estas cosas, nunca tomará la decisión. Primero se toma la decisión y luego se resuelven los problemas. Kennedy dijo: “Vamos a ir a la luna”, luego fue cosa de la NASA resolver los problemas.

En primer lugar tomo la decisión. Entrego mi vida al cuidado y control de Cristo. Tengo dudas, preguntas, temores, preocupaciones. No sé cómo va a salir todo, pero sé que es el paso correcto. Así que, simplemente, lo hago. Esta es la cosa más importante que puedo decir. La vida cristiana es una decisión seguida de un proceso. Lo mismo ocurre con la recuperación. Es una decisión seguida de un proceso.
Filipenses 1:6 (DHH) dice: “Estoy seguro de que Dios, que comenzó a hacer su buena obra en ustedes, la irá llevando a buen fin hasta el día en que Jesucristo regrese”.

5. La duda. “Quiero creer pero mi fe parece ser muy pequeña”.
No es el tamaño de su fe lo que importa, es el tamaño de en lo que la deposita, el tamaño de su Dios. Puede tener una fe gigante, pero aplicarla en algo incorrecto y no obtener resultados. La fe no es el punto. El punto es en lo que la pone. Un poco de fe en un gran Dios logra grandes resultados. No permita que alguna de estas cosas le impidan dar este paso.





¿CÓMO DOY ESTE PASO?
¿Qué significa dar este paso?


1. Acepto al Hijo de Dios como mi Salvador. Necesito ser salvo. Necesito ayuda. Me doy cuenta de que lo necesito en mi vida. “Cree en el Señor Jesús y serás salvo”. ¿Qué significa eso? Significa comprometer tanto de mí mismo como entienda en este momento a lo que entienda que es Cristo en este momento. ¿Es eso suficiente? Eso es suficiente.

2. Acepto la Palabra de Dios como mi regla de vida. Desde ahora en adelante tengo un manual por medio del cual voy a vivir mi vida. Dios dice: “Este es tu modelo por medio del cual evalúas la vida a tu alrededor”. Noticia: “Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar la fe, y corregir errores y para volver a iniciar la dirección en la vida de un hombre, entrenándolo en una buena vida”.

3. Acepto la voluntad de Dios como mi estrategia, como mi meta en la vida. “Dios, ¿qué quieres que haga?” La primera pregunta que siempre hago es: “Señor, tú me despertaste esta mañana. Obviamente significa que tienes otro día para mí, un propósito para mi vida. ¿Qué quieres que haga con eso?” Ni tan siquiera tengo que entenderlo pero estoy viviendo mi vida en tus términos porque tú me hiciste por una razón. Y la voluntad de Dios se vuelve la estrategia para mi vida, ya sea que la entienda o no.

4. Acepto el poder de Dios como mi fuerza. Filipenses 4:13 dice: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. Ya no tengo que confiar más en mi propia energía. Las cosas funcionan mejor cuando están conectadas. Conéctese a Dios, no estará tan cansado todo el tiempo. Dios dice: “Te daré mi poder para que seas todo lo que quiero que seas”.

Van a llegar momentos difíciles. Van a llegar esas nubes donde se siente perdido y no sabe qué dirección seguir. En ese momento, debe conectarse al sistema de Dios. O me entrego al cuidado y control de Cristo o acepto una invitación al desastre.

Es muy importante para usted que permita que alguien más sepa de su decisión y de este compromiso.





domingo, 4 de septiembre de 2016

AYUDA PARA TUS SENTIMIENTOS






Todos necesitamos pasar por el proceso de recuperación. Sin importar el problema, la herida, el complejo o el hábito, los pasos que hay que dar son los mismos. la raíz que causa todo esto es nuestro deseo de controlar las cosas. queremos ser Dios. Queremos ser el centro de nuestro universo. Pero cuando tratamos de ejercer este control, lo único que conseguimos es terminar fatigados, frustrados y fracasados.
Pero… “Hay una buena noticia - existe un poder al que me puedo conectar para controlar las cosas que no puedo dominar por mí mismo”.

EN FORMA SINCERA CREO QUE DIOS EXISTE, QUE LE INTERESO, Y QUE Él TIENE EL PODER PARA AYUDARME EN MI RESTAURACION.
Este paso está basado en Hebreos 11:6 (NVI): “En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan”.

El segundo paso consta de tres partes.

I. RECONOCER LA EXISTENCIA DE DIOS


La mayoría de nosotros no tenemos problema con esto. Ya no quedan muchos ateos. Mientras se realizan más descubrimientos científicos, más sabemos del universo
y menos personas están dispuestas a seguir creyendo que todo sucedió por accidente.
Donde hay una creación, debe haber un Creador. Donde hay un efecto, debe haber una causa. Donde hay un diseño, debe haber un diseñador. Reconoce su existencia. Romanos 1:20 (NVI) dice: “Porque desde la creación del mundo las cualidades invisibles de Dios, es decir, su eterno poder y su naturaleza divina, se perciben claramente a través de lo que él creó”. Y el Salmo 19 (NVI) expresa: “Los cielos cuentan la gloria de Dios”.
Por cierto, la Biblia dice que es una necedad no creer en Dios. Es irracional. Es ilógico no creer en Dios.
El asunto real para la mayoría no es: “¿Hay un Dios?” El asunto verdadero es: “¿Qué clase de Dios es?

Tenemos algunas ideas extrañas con respeto a Dios. De vez en cuando se oye decir: “Mi idea de Dios es...” ¿Con qué autoridad se dice eso? Francamente, no me interesa cómo cree usted que es Dios. No me interesa cómo lo concibo yo mismo. Lo que deseo saber es: ¿Cómo es él en realidad?

II. ENTENDER EL CARÁCTER DE DIOS


¿Cómo es él realmente? Hasta que en verdad no sepa cómo es Dios, no puedo confiar en él. ¿Verdad que tiene sentido?
Afortunadamente Dios desea que sepamos cómo es él. Jesucristo. dijo: “Como soy yo, así es Dios”. Colosenses 1:15 dice: “Él [Cristo] es la imagen del Dios invisible”. Si usted desea saber cómo es Dios, solamente mire a Jesús, porque él es la expresión visible del Dios invisible.

Específicamente hay tres cosas que aprendemos sobre Dios por medio de Jesús, que nos ayudan a vencer nuestros hábitos, heridas y complejos:

1. Dios conoce todo acerca de mi situación. él conoce mis hábitos, mis heridas y complejos. Él conoce lo bueno y lo malo. Salmo 56:8 (DHH): “Tú llevas la cuenta de mis huidas; tú recoges cada una de mis lágrimas”. ¿No es eso increíble? La Biblia dice que Dios lo conoce personalmente y de cerca. Él ha visto sus lágrimas. “Nadie sabe el infierno por el que estoy pasando en mi matrimonio”. Está equivocado, Dios lo sabe. “Nadie sabe cómo estoy luchando por romper con este hábito. Dios sí lo sabe. Y Él ha visto sus lágrimas. Las conoce todas.
El hecho es que no hay nada que esté fuera de la vista de Dios. Usted siempre tiene una audiencia veinticuatro horas al día. Dios no se sorprende por su pecado, no se altera, no se decepciona. Él sabe quién es usted.

2. Dios se interesa por mi situación. El Salmo 103 dice: “Tan compasivo es el Señor con los que le temen como lo es un padre con sus hijos. Él conoce nuestra condición; sabe que somos de barro”. Él es tierno y compasivo.
¿Cómo es que me sigue amando? Porque su amor es incondicional. No está basado en su comportamiento. Está basado en el carácter de Dios. La Biblia dice que Dios es amor. Y lo mejor de todo es que él tiene el poder para cambiar su situación.

3. Dios puede cambiar mi vida y mi situación. Estas son buenas noticias. Pero está esperando por usted para hacer esto. Y Él tiene el poder.
Si Dios pudo levantar a Jesucristo de los muertos, puede restaurar una relación rota, levantar a una persona que está mal de salud, hacerle libre de una adicción, ayudarle a cerrar la puerta al pasado para que esos recuerdos dejen de perseguirle, pero solo confía en Él.

III. ACEPTAR LA OFERTA DE DIOS PARA AYUDARME


Ahora Tenemos que conectarnos al poder. Aquí está lo que Dios tiene para ofrecer.
Filipenses 2:13 dice: “Dios es quien produce en ustedes tanto el querer como el hacer para que se cumpla su buena voluntad”. Dios le dice: “Tu propia fuerza de voluntad no es suficiente. Las buenas intenciones no son suficientes. Lo que necesitas es mi voluntad y mi poder para ayudarte a cambiar.
¿Qué sucede cuando pongo mi vida ante el poder de Dios y le pido que ponga el
Espíritu de Jesucristo en mi vida? “El Espíritu que Dios da nos llena con su poder, amor y dominio propio”.

Primero, poder. Poder para romper hábitos que no puedo romper, Para hacer las cosas que sé que son correctas, para ser libre del pasado y que esos recuerdos se vayan. Poder para empezar a vivir la clase de vida que Dios desea que viva.
Después, amor. Verdadero amor, No tengo temor de ser verdaderamente amado.
Y nos da dominio propio. Usted no está en verdadero control hasta que Cristo esté en control y domine las circunstancias de su vida. Dios quiere que usted y yo estemos conectados a él.


¿Cómo me conecto al poder de Dios?






Muy simple. Crea y reciba. Primero, crea que Dios existe, crea que él le conoce y se interesa por usted, que tiene el poder de ayudarle y luego recíbalo en su vida.
Dios dice: “Yo estoy contigo”. Isaías 43:2 (NVI) nos da esta tremenda promesa de Dios: “Cuando cruces las aguas, yo estaré contigo; cuando cruces los ríos, no te cubrirán sus aguas; cuando camines por el fuego, no te quemarás ni te abrasarán las llamas”. Dios nos dice: “Yo estaré contigo.

martes, 26 de julio de 2016

¿TENGO, O NO TENGO RAZÓN?



Tener la razón, es al parecer lo que más importa a muchas personas frente a un conflicto familiar, de pareja o de amigos, cada uno es sabio en su propia opinión y ama más su razón que a las personas que o están de acuerdo con su postura o razonamientos. Es tanto el tiempo que se desperdicia en las relaciones, sobretodo de pareja, por el sencillo hecho de querer tener la razón, ninguno de los miembros de la relación está en condiciones de ceder y prefieren acariciar su razón que a su cónyuge, prefieren pasar tiempo con su razón que con la “persona amada”, y lo peor es que ese tener la razón no se usa en algo productivo, ese tener la razón no se usa para beneficiar la pareja, sino que solo se usa para… “tener la razón”.




Es ridículo pero los matrimonios y todo tipo de relaciones se terminan por tener la razón,
Ponte a pensar la infinita inmadurez derrochada por alguien que golpea, maltrata física y/o psicológicamente a la persona amada, a la que ha cubierto de besos, con la que ha tenido intimidad y ahora solo a precio de tener la razón toda está de cabeza o se acaba. Cuantos besos se dejaron de disfrutar, cuantas noches o días de pasión no llegaron, cuantas palabras que acarician el corazón y enternecen el alma dejaron de decirse, y todo porque “yo tengo la razón”




¡Las cosas como son! : tener la razón no te sirve de nada en las disputas de tu vida sentimental, amorosa o de amistad, tratas con gente que falla y tu fallas, y tú, “tengo la razón” , solo hiere, y maltrata a quien juraste no dañar. ¡Recuerda!, el amor no es jactancioso, el amor no busca lo suyo. Aprecia el tiempo que puedes pasar con tus seres queridos porque pronto pasa y volamos, valora las personas y no las etiquetes por los errores que cometen, tu cometes más que ellos.

Jesús dijo: (Mateo 7:12) pórtense con los demás, como quieren que los demás se porten con ustedes.
La versión Kadosh dice: siempre traten a otros de la forma que a ustedes les gustaría que los traten.